martes, 24 de noviembre de 2015

Analista boliviano por Insulza: "Con Evo Morales tiene una cercana amistad"

Por: Daniel Inostroza

Andrés Guzmán Escobari destaca la “falta de cohesión” en el equipo jurídico nacional y valora positivamente la figura de Insulza, que en el pasado mostró una actitud “favorable a encontrar una solución dialogada” a este conflicto.
El primer mandatario lamentó que el exSecretario General de la OEA no recuerde sus compromisos con Bolivia sobre el mar.
Tras la renuncia de Felipe Bulnes, agente del equipo chileno que defiende la postura nacional en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, por la demanda boliviana que busca una salida soberana al mar, en Bolivia calificaron esto como una “fisura” en el equipo nacional.
Así lo señaló la ministra de Comunicaciones del país altiplánico, Marianela Paco, en declaraciones que entregó a Cooperativa, donde afirmó que “para nosotros evidencia que hay fisuras internas al interior del Gobierno de Michelle Bachelet”.

“A nosotros no nos cambia la historia y los hechos están ahí, hay una verdad histórica que la hemos demandado con procedimientos y argumentos jurídicos ante un tribunal internacional”, agregó la secretaria de Estado.

Al respecto, el analista internacional boliviano y autor del libro “Un mar de promesas incumplidas”, Andrés Guzmán Escobari, destaca que “la renuncia es un claro resultado del mal manejo que Chile ha tenido en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) porque han presentado una excepción preliminar que fue rechazada y este es el resultado de esa mala decisión”.
El analista añade que “como el mismo (Felipe) Bulnes reconoció, se nota una creciente falta de cohesión en torno a su figura, porque muchos lo culparon de que no se haya logrado un resultado positivo para Chile, por lo que se ve una falta de unidad en el equipo jurídico chileno”.
Respecto de las declaraciones de Evo Morales, que calificó como “desgastada” a la diplomacia chilena, Guzmán  indica que es una visión que se comparte tanto en la clase política como entre los académicos bolivianos, ya que “ante el mal resultado obtenido por Chile ante la CIJ, ahora se ven obligados a hacer cambios radicales importantes, que muestran una falta de consecuencia con lo que estaban determinados a hacer en primera instancia, que era terminar el juicio a través de esta excepción preliminar”.
“Después de tantos años de intentar solucionar este problema, ahora recogemos los frutos de todas las gestiones hechas en el pasado, por eso es que reclamamos los compromisos adquiridos en el pasado y en ese sentido es más fácil para Bolivia obtener apoyo internacional porque el mundo ve que hay un problema pendiente entre ambos países, que se ha intentado resolver en varias ocasiones y que es el mismo Chile el que reconoce este problema, pero que ahora niega y no quiere resolver, lo que da cuenta de la intransigencia del Gobierno chileno", argumenta Guzmán.
Según este experto en política internacional "para Bolivia es más fácil conseguir apoyo internacional, porque la posición de Chile es intransigente y obviamente nadie en la comunidad internacional va a apoyar esa posición tan dura y rígida”.
Respecto de la figura de José Miguel Insulza y su integración al equipo jurídico chileno, Guzmán reconoce que para Bolivia es “positivo y un buen cambio”. Esto porque “conocemos la posición de Insulza, que en algún momento fue favorable a encontrar una solución dialogada para este tema”.
Guzmán reconoce que si bien ahora “se ha puesto en una posición más dura, en algún momento tuvo una postura más favorable. En cambio de (Felipe) Bulnes no sabíamos nada, no conocíamos su posición en este tema. Además Insulza es un reconocido diplomático con un peso mucho mayor por su trayectoria (…) e incluso es una persona con la que Evo Morales tiene una cercana amistad”.
El analista internacional concluye que Insulza jugará un rol “a favor de los dos países, porque este tema se tiene que resolver en algún momento y es necesario encontrar una solución que beneficie a Bolivia y a Chile y que fortalezca las relaciones bilaterales de ambos países”.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Experto: 55 veces Chile ofreció resolver enclaustramiento

Por: Nancy Vacaflor
Publicado en Erbol

El experto en relaciones internacionales, Andrés Guzmán Escobari, presentó su libro Un Mar de Promesas Incumplidas en que analiza la historia de las relaciones diplomáticas entre Bolivia y Chile. En este texto, se enlistan 55 oportunidades en que los chilenos se pronunciaron a favor de resolver el tema del enclaustramiento marítimo.     
“(El libro) es un análisis de la historia de todas esas veces en que Chile se ha comprometido a resolver el problema”, indicó Guzmán en entrevista con el programa Hagamos Democracia de ERBOL.
Explicó que en el texto se analizan los 12 escritos más importantes en que Chile expresó su intención de abordar el tema del mar para Bolivia, incluso con soberanía. Asimismo, el experto incluyó en la publicación otros episodios en que el vecino país manifestó su intención de resolver este tema de manera menos formal. En total, identificó 55 oportunidades.
“Formalmente el libro analiza 12 oportunidades, pero hay muchas otras que han sido un poco más informales, con declaraciones confidenciales y pronunciamientos públicos, pero hechos verbalmente. Los que analiza el libro son los que se han hecho por escrito, son los hitos en que se basa nuestra demanda. El libro tiene un anexo en que se nombran todas, que son 55 oportunidades, en que Chile se ha pronunciado favorablemente para resolver este problema”, dijo Guzmán. 
Actualmente, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) se declaró competente para resolver la demanda boliviana contra Chile por el tema marítimo. El Estado Plurinacional pretende que los chilenos sean obligados a cumplir sus múltiples compromisos de negociar una salida al Pacífico.
Guzmán vaticinó que ahora Chile argumentará que sí ofreció solucionar el tema del mar, pero que sus ofrecimientos no tuvieron resultado por culpa de Bolivia y Perú.
Agregó que uno de los objetivos de su texto es demostrar que la diplomacia chilena no es seria ni coherente.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Mapa de pérdidas territoriales de Bolivia y la lógica chilena

Por: Andrés Guzmán Escobari
Chile pretende difundir la extraña lógica de que Bolivia no tiene nada que reclamar porque otros países le arrebataron más territorio.

Hace algunos meses el ex presidente chileno  Ricardo Lagos Escobar  dijo que Bolivia nació a la vida independiente con más del doble de territorio del que actualmente posee y que, de todo el terreno perdido, sólo el 10% está en poder de Chile. Pero más allá de las implicaciones políticas que tienen esas afirmaciones y de sus imprecisiones que serán aclaradas más adelante,  al parecer, las declaraciones del exmandatario chileno fueron tomadas muy en cuenta por el canciller de ese país, Heraldo Muñoz, que decidió incluir en su estrategia comunicacional para hacer frente a la demanda marítima boliviana, un mapa que refleja exactamente lo que Lagos afirmó y que pretende difundir la extraña lógica chilena de que Bolivia no tiene nada que reclamar a Chile porque otros países le arrebataron más territorio.  
En efecto, según esa lógica, un ladrón es menos ladrón porque a su víctima también le robaron otros ladrones; o un violador es menos violador porque la víctima fue violada después por otros violadores que, según su propio entender, le hicieron más daño. 
Esta nueva lógica chilena, que afortunadamente ya no desconoce la usurpación y la anexión territorial forzada, no toma en cuenta el concepto de cualidad marítima, es decir, que el daño infligido no sólo se mide en términos cuantitativos (kilómetros cuadrados), sino principalmente en términos cualitativos (acceso a otros espacios geográficos). 

En comparación con las otras dos grandes pérdidas territoriales que sufrió nuestro país en favor de Brasil y Paraguay (con Argentina no hubo pérdidas territoriales y con Perú fue mucho menos), es bien sabido que Bolivia no dejó de ser un país amazónico al perder el Acre en el primer caso ni que tampoco dejó concurrir a la cuenca del río de La Plata por dejar de poseer parte del Chaco boreal en el segundo caso. No obstante, con Chile, como consecuencia de la Guerra del Pacífico, Bolivia perdió su única salida soberana al océano Pacífico y por ese motivo se convirtió desde entonces en un país geográficamente enclaustrado, es decir, un país sin mar.    

Aunque este concepto de cualidad marítima fue amplia y didácticamente explicado por nuestras autoridades a las chilenas en varias oportunidades (desde Jaime Paz Zamora en la Asamblea General de la ONU de 1989 hasta Carlos Mesa en el programa de televisión El Informante de TVN en 2015), los encargados de la diplomacia chilena parecen no querer entender lo que Bolivia reclama y prefieren insistir en que este es un tema netamente territorial y eso, a pesar de que   la Corte Internacional de Justicia de La Haya descartó de plano los argumentos chilenos de que la demanda boliviana estaría buscando modificar el Tratado de 1904 de manera encubierta y que ello pondría en riesgo el sistema internacional de las fronteras. 
Esa tozudez y falta de voluntad por entender la posición del otro que manifiestan las autoridades chilenas con su retórica intransigente y con su mapa de las pérdidas territoriales de Bolivia, no les permitirá avanzar en sus propósitos frente a la demanda boliviana porque se basa en una lógica moralmente equivocada y porque nadie en el mundo podría apoyar algo semejante. De hecho, ese mapa sólo servirá para reafirmar la legitimidad y la justicia de la demanda marítima boliviana que ya recibió el apoyo de innumerables personalidades, países y organismos internacionales. 
En cuanto a las palabras del expresidente Lagos, que luego fueron reafirmadas por el otro expresidente de Chile, Eduardo Frei,  cabe precisar que Bolivia no perdió la mitad de su territorio a manos de sus cinco vecinos, sino que en realidad lo perdido fue mucho menos de la mitad. De hecho, en todos los casos, excepto con Chile y Brasil, los límites fronterizos no estaban claramente definidos, se trataba de territorios en disputa en los que tanto Bolivia como los otros tres países circundantes tenían títulos provenientes de la Colonia que se sobreponían y en algunos casos se contradecían.
 Por tanto, no es correcto decir que Bolivia llegó a tener más de dos  millones de kilómetros cuadrados porque sobre una buena parte de esos territorios también concurrían los intereses y derechos de peruanos, argentinos y paraguayos que, al igual que los bolivianos, tenían títulos de posesión sobre esas tierras.
En el caso de Chile y Brasil es diferente porque con ambos países Bolivia había suscrito tratados de límites en el siglo XIX que definían claramente el límite fronterizo, es decir que no se trataba de territorios en disputa. No obstante, a pesar de ello, ambos países desconocieron lo acordado para apoderarse de lo que antes habían reconocido formalmente como boliviano. 
Por todo lo dicho, los encargados de difundir la posición de Chile ante la demanda boliviana deberían reflexionar sobre la calidad de sus argumentos y también sobre la efectividad de los mismos, pues no será difícil para Bolivia rebatir lo que vayan a explicar con esa su lógica equivocada y con su mapa de pérdidas territoriales, que en última instancia contribuye a demostrar que la demanda marítima boliviana no sólo se basa en argumentos históricos, económicos y jurídicos, sino también geopolíticos.