viernes, 31 de marzo de 2017

La actual tensión entre Bolivia y Chile

Después del día del mar y de la tensión que se generó con Chile por los incidentes ocurridos en Antofagasta, en la frontera y en la zona del Silala; fui invitado a participar de la siguiente entrevista, en la cual tuve el gusto de compartir opiniones con el actual Ministro de la Presidencia, René Martínez, con el economista e internacionalista, Daniel Agramont, y con la periodista y moderadora, Susana Bejarano.      

En Esta Casa No es Hotel de ATB, 26/03/2017

domingo, 26 de marzo de 2017

Entrevistas por el día del mar 138

El 23 de marzo de 2017 Bolivia conmemoró un aniversario más de la batalla de Calama y el cumplimiento de 138 años de enclaustramiento. Esta vez, el día del mar, que es como se conoce a esa conmemoración, estuvo marcado por el efecto político y mediático que tuvo la presentación de la réplica boliviana ante la Corte Internacional de Justicia, en el marco del proceso "Obligación de negociar un acceso al Océano Pacífico"; y los tres incidentes que se produjeron en días previos: el retiro de la enseña patria del Consulado de Bolivia en Antofagasta, el encarcelamiento de dos militares y siete funcionarios de la Aduana boliviana en Chile, y la visita de una comitiva chilena, presidida por el Canciller Muñoz, al lado chileno de la región del Silala. 

Sobre estos y otros asuntos relacionados al día del mar, tuve la oportunidad de emitir mi opinión en las siguientes entrevistas: 

En CNN en español, 21/03/2017

En Dale la Vuelta a la Moneda de TV Off Travel, 22/03/2017 

En Levántate Bolivia de Cadena A, 23/03/2017


sábado, 25 de marzo de 2017

El Memorandum Trucco de 1961

Los efectos jurídicos del Memorándum Trucco serán evaluados por la Corte Internacional de Justicia a la luz de la buena fe demostrada en ese tiempo por las partes.
Por: Andrés Guzmán Escobari
Publicado en Cuadernos 
El Embajador Manuel Trucco
Considerando que la demanda presentada por Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia se basa en todas esas promesas y compromisos que hizo y asumió Chile de manera unilateral y bilateral, de negociar un acuerdo que le devuelva a nuestro país un acceso soberano al mar; cabe recordar lo sucedido antes y después del 10 de julio de 1961, cuando el Estado chileno emitió uno de sus pronunciamientos unilaterales más importantes: el Memorándum Trucco.
En efecto, ese día, el Embajador de Chile en La Paz, Manuel Trucco Gaete, entregó al canciller boliviano, Eduardo Arze Quiroga, un Memorándum que reiteraba el compromiso asumido por Chile en 1950 de “entrar, formalmente, en una negociación destinada a buscar la fórmula que pueda hacer posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al océano Pacífico, y a Chile obtener compensaciones que no tengan carácter territorial y que consulten efectivamente sus intereses”.
Cuando el canciller chileno de la época, Carlos Martínez Sotomayor, tuvo que explicar por qué autorizó la entrega de dicho documento, dijo que era para evitar dos cosas: que Bolivia lleve su reclamo marítimo a la Conferencia Interamericana que debía reunirse en esos días en Quito - Ecuador y que se introduzca en la Constitución boliviana un precepto sobre el asunto marítimo, tal como efectivamente se había anunciado poco antes.
No obstante, la verdadera razón, o al menos la más importante según el diplomático boliviano Jorge Escobari Cusicanqui (2013), estaba relacionada con la intención que tenía Chile de desviar el río internacional Lauca. Ciertamente, pese a las numerosas reservas que Bolivia interpuso respecto a la ilegalidad de los trabajos de captación que Chile realizaba en su territorio para desviar el río Lauca, esos trabajos continuaron y estaban a punto de concluir.
Algún tiempo después, Arze dijo que no experimentó ninguna satisfacción al recibir el Memorándum, “Tenía en la mente más que el problema portuario, la cuestión del Lauca que ya era una cuestión candente (…). Se sabía, en ese momento, que las obras de desvío estaban muy avanzadas. Visiblemente el Memorándum estaba destinado a adormecer la atención del gobierno de Bolivia…”.
En ese sentido, y de acuerdo a las instrucciones del Presidente Paz Estensoro, Arze no contestó inmediatamente al ofrecimiento unilateral chileno y continuó las gestiones que venía realizado para impedir el desvío del Lauca. Luego, cuando las cosas parecieron haber mejorado, el 9 de febrero de 1962, Bolivia respondió mediante otro Memorándum en el que expresaba su conformidad en iniciar las negociaciones.
Así empezaron las tratativas sobre el problema marítimo por un lado y sobre el caso del Lauca por el otro, puesto que Bolivia aún lo consideraba un asunto pendiente. Sin embargo, a mediados de marzo, el gobierno chileno aclaró que no aceptaba vincular ambos temas. Lo cual, según Escobari, no era más que un pretexto para no cumplir el ofrecimiento de negociar el asunto del mar y desviar el río Lauca.
En ese contexto, el canciller chileno restó validez al Memorándum Trucco, al decir que “no se trata de una nota oficial, no está firmado y solo contiene una exposición de puntos de vista de Chile en ese momento”. Con lo que naturalmente se terminó por derrumbar cualquier posibilidad de entendimiento. Poco después, el Presidente chileno, Jorge Alessandri, ordenó abrir las compuertas de los canales que desviarían al río Lauca hacia territorio chileno y Bolivia rompió relaciones diplomáticas con Santiago ese mismo día, el 14 de abril de 1962.
Así concluyó la negociación que se inició con el Memorándum Trucco, cuyos efectos jurídicos serán evaluados por la Corte Internacional de Justicia a la luz de la buena fe demostrada en ese tiempo por las partes.

jueves, 23 de marzo de 2017

Lo que viene después del fallo de La Haya

Con la presentación de la réplica de Bolivia en el juicio sobre la "Obligación de negociar un acceso al Océano Pacífico" ante la Corte Internacional de Justicia, comienza la última fase de los alegatos escritos que concluirá en septiembre de este año cuando Chile presente su dúplica. Después de eso vendrá la fase oral que es mucho más corta y finalmente el fallo final, que se espera sea emitido en el segundo semestre de 2018. Teniendo en cuenta esta realidad y el contexto en que se produce, marcado por el día del mar, tuve la oportunidad de participar en las siguientes entrevistas.  

En Al Día de la Red Bolivisión, 20/03/2017

En Hora 23 de la red Bolivisión, 20/03/2017

En La Primera de la red ATB, 21/03/2017

domingo, 12 de marzo de 2017

Bolivia y el uso de armas químicas en Siria

La representación de Bolivia ante el Consejo de Seguridad, antes de alinearse con la postura de rusos y chinos, debería privilegiar los intereses de nuestro país en materia de seguridad transfronteriza.

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Después de un ataque con armas químicas en el poblado de Ghouta.
Foto: Reuters

Por: Andrés Guzmán Escobari
Publicado en Página Siete

El 21 de septiembre de 2013, el pueblo sirio de Ghouta fue atacado con bombas de gas sarín, causando la muerte agónica, cruel y dolorosa de más de 350 civiles, incluyendo mujeres y niños. Los autores de tan horrendo crimen no han sido identificados hasta la fecha porque las partes del conflicto y los países que han decidido intervenir en el mismo no se han puesto de acuerdo respecto a las responsabilidades. Mientras que el grupo integrado por Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, conocido como la “troika occidental” en el Consejo de Seguridad, responsabiliza al gobierno de Bashar al-Ásad, este último culpa a los rebeldes que luchan en su contra y a los terroristas que controlan parte de su territorio.    

El uso de gas sarín y de otros agentes químicos letales para aniquilar seres humanos es un crimen de guerra que se encuentra prohibido por varios tratados multilaterales como la Convención sobre las Armas Químicas de 1993 que prohíbe el desarrollo, producción, almacenamiento, transferencia y empleo de armas químicas. Asimismo, de acuerdo a la Resolución 1540 (2004) del Consejo de Seguridad, cuya aplicación está a cargo de un Comité presidido actualmente por Bolivia; todos los Estados deben abstenerse de suministrar apoyo a los agentes no estatales que traten de desarrollar, adquirir, fabricar, poseer, transportar, transferir o emplear armas químicas, biológicas y/o nucleares.  

No obstante, a pesar de esas prohibiciones y a pesar de que el gobierno sirio terminó de adherirse a la Convención de 1993 en octubre 2013, los ataques químicos en contra de los civiles sirios continuaron en 2014, 2015 y 2016. Ante lo cual, el Consejo de Seguridad, del cual Bolivia es actualmente miembro no permanente, adoptó las resoluciones 2235 (2015), 2209 (2015) y 2319 (2016), mediante las cuales decidió que la República Árabe de Sira no debe emplear, desarrollar, producir, adquirir, almacenar ni conservar armas químicas. Pero no pudo adoptar medidas más enérgicas debido a la oposición de Rusia y China que, como miembros permanentes del Consejo, ejercieron su poder de veto para defender al gobierno sirio, cuya permanencia en el poder está muy en la línea de sus intereses económicos y geopolíticos en la región. 

Ciertamente, la última vez que rusos y chinos vetaron una Resolución del Consejo de Seguridad sobre este tema fue a finales de febrero, cuando sólo Rusia, China y Bolivia votaron en contra de una moción presentada por más de 40 países, liderados por la troika occidental, que básicamente pretendía sancionar a entidades y personas del gobierno sirio, supuestamente vinculadas a la producción y uso de armas químicas (S/2017/172).  

Las razones argüidas por los representantes de Moscú, Beijing y La Paz coincidieron en señalar que las listas de las entidades y personas a ser sancionadas no habían sido aprobadas por el Mecanismo creado con ese propósito en 2015; que la referida Resolución podía entorpecer el proceso de paz de Ginebra, que ha garantizado el cese al fuego entre el ejército sirio y los rebeldes por ya casi tres meses; y que someter a votación un proyecto de resolución que todos sabían que sería vetado, revela los fines políticos de sus promotores (S/PV.7893).

Pero más allá de las explicaciones, es bien sabido que Siria tiene una importancia estratégica para Rusia y China, pero no para Bolivia.

La Federación Rusa, en razón de sus acuerdos con Damasco, posee dos bases militares en territorio sirio: la base naval de Tartus que le permite acceder al mar Mediterráneo y la base aérea de Latakia, que sirve a sus aviones para operar en la zona. Asimismo, las importantes reservas de gas natural que posee Siria y la necesidad que tienen los proyectos gasíferos de los países del golfo Pérsico de pasar por territorio sirio para llegar a los mercados europeos, han hecho que Moscú vea con recelo cualquier cambio de la situación en Siria, que pueda alterar su predominio como el principal proveedor de gas a Europa.

Por tales motivos, y porque el gobierno sirio es un buen comprador de armas rusas, el Kremlin ha hecho todo lo posible por impedir el derrocamiento de al-Ásad. 

Por su parte, la República Popular China, siguiendo su tradicional política de absoluto rechazo a la interferencia en asuntos internos de los Estados, que le ha servido para exigir la no injerencia de la comunidad internacional en Taiwán, Xinjiang y Tíbet, y más recientemente también en la disputa por el mar de la China meridional; ha rechazado enérgicamente las intervenciones de las potencias occidentales en Siria, y también ha tenido que repudiar la participación de Rusia, que ha incursionado en la zona para bombardear a los terroristas que representan un riesgo para la continuidad del régimen sirio.

Al gobierno de Beijing además le interesa ampliar su influencia en la región, mostrándose como una alternativa al dominio de las potencias occidentales, para lo cual ha estado apoyando económica y humanitariamente a Siria, como una forma distinta de abordar el conflicto. En esa misma línea, cabe considerar el proyecto chino “un camino, un cinturón” que, siguiendo lo que fue “la ruta de la seda”, busca conectar al gigante asiático con Oriente Próximo, Europa y África, mediante la construcción de carreteras y líneas férreas que también tendrían que pasar por Siria. Por lo que, la resolución del conflicto sirio se ha convertido en una prioridad para China.

En el caso del Estado Plurinacional de Bolivia los intereses no están tan claros, pues más allá del incentivo que pueda tener el actual gobierno por reafirmar su política antiimperialista, rechazando todo lo que venga de los Estados Unidos; no existen vínculos comerciales ni diplomáticos con Siria que justifiquen el apoyo a su gobierno, que es además un régimen autocrático. De hecho, la representación boliviana, antes de alinearse con la postura de rusos y chinos, debería privilegiar los intereses de nuestro país en materia de seguridad transfronteriza. 

Efectivamente, considerando que Chile mantiene cientos de miles de minas antipersona y antitanque en la frontera con nuestro país, rechazar una Resolución que sanciona a un país por el uso de armas no convencionales, puede sentar un precedente negativo y hasta peligroso para nuestros intereses.     

En otras palabras, no debemos priorizar las discrepancias o afinidades político-ideológicas que siempre las hay en las relaciones internacionales, ni debemos apostar todo a un solo bando cuando nuestros intereses vitales no están en riesgo; es necesario anteponer las razones de Estado, como hacen la mayoría de los países, y no porque crea que Bolivia debió haber votado a favor, pero sí al menos abstenerse. 

miércoles, 1 de marzo de 2017

La Réplica de Bolivia ante la CIJ

De acuerdo a los plazos establecidos por la Corte Internacional de Justicia en el caso Obligación de negociar un acceso al Océano Pacífico, Bolivia deberá presentar su Réplica hasta el 21 de marzo de 2017. Sobre dicha presentación tuve la oportunidad de participar en las siguientes entrevistas:

En A Puerta Abierta de PAT, 19/02/2017


En Tres en Línea de BTV, 22/02/2017