domingo, 11 de marzo de 2018

La demanda marítima más allá de La Haya

Lo más importante y necesario en estos momentos es contar con una estrategia que nos permita afrontar el fallo de la CIJ, sea cual fuere su tenor.

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Bandera del Litoral. Fuente: Los Tiempos
Por: Andrés Guzmán Escobari

El mes de marzo de 2018 comenzó con grandes expectativas en Bolivia respecto a lo que ocurrirá con nuestra demanda marítima en La Haya, donde una nutrida delegación boliviana, compuesta por las más altas autoridades del país – actuales y del pasado reciente –, asistirá a las audiencias orales del caso registrado en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) como “Obligación de negociar un acceso al Océano Pacífico. Bolivia v. Chile”.

Las expectativas son grandes no sólo porque se trata de un tema de altísima importancia para el país, sino también porque lamentablemente se han creado falsas esperanzas en el pueblo boliviano respecto a lo que podría dictaminar la Corte.

Ciertamente, debido a que algunas autoridades han dicho que “estamos por primera vez muy cerca de volver al Pacífico con soberanía” y “esperamos que [esta historia] termine con un fallo justo, certero y correcto que nos devuelva a los bolivianos nuestro derecho de ser un país con un acceso soberano al mar…”; muchas personas que no conocen los pormenores del caso creen sinceramente que la CIJ puede obligar a Chile a cederle a nuestro país una salida soberana al Océano Pacífico o que ese tribunal puede reconocer la existencia de un derecho al mar para Bolivia, lo que en realidad no es cierto ni tampoco posible.

De acuerdo a lo que hemos solicitado en nuestra demanda y a las facultades que tiene la CIJ, lo máximo que podemos esperar, en el mejor de los casos, es que ese alto tribunal falle y declare que Chile tiene la obligación de negociar de buena fe un acuerdo que le dé a Bolivia un acceso plenamente soberano al Océano Pacífico. Lo cual si bien representaría un gran avance, inédito en la amarga historia que hemos vivido los bolivianos en este tema, plagada de frustraciones, burlas y promesas incumplidas; es altamente discutible que estemos más cerca del mar que nunca si consideramos que en 1895, 1920, 1926, 1950, 1961 y 1975 Chile se comprometió o prometió negociar soberanía.

Por otra parte, tampoco podemos esperar que la CIJ nos devuelva nuestro derecho a ser un país marítimo porque sencillamente no hemos pedido eso. De hecho, después de que Chile intentó cuestionar el objeto de nuestra demanda en su objeción preliminar de competencia, aduciendo que Bolivia estaría buscando que se le reconozca un supuesto derecho a poseer un acceso soberano al mar de manera encubierta; la Corte tuvo que aclarar en su fallo (par. 32) que la demanda boliviana no solicita ese reconocimiento y que si bien puede suponerse que el acceso soberano al mar es el objetivo último de Bolivia, es necesario distinguir entre ese objetivo y la controversia presentada a la Corte que versa únicamente sobre la existencia de una obligación de negociar un acceso soberano al mar y el deber que tiene Chile de cumplir con esa obligación.

Con esto no quiero decir que la demanda haya sido un error, todo lo contrario, creo que es lo mejor que pudimos haber hecho dadas las circunstancias que nos tocó vivir después de que el gobierno chileno de Sebastián Piñera interrumpió las negociaciones de la Agenda de 13 puntos a finales de 2010, que habían sido iniciadas auspiciosamente durante la primera administración de Michel Bachelet. Pero también considero que es importante ser claros en esto, el fallo no nos devolverá el mar, sólo podría contribuir a que lo recuperemos mediante una negociación y el éxito de esa posible negociación dependerá única y exclusivamente de las partes.

Esto es importante aclararlo y sería bueno que también lo aclaren nuestras autoridades, para evitarles una nueva frustración a todos esos bolivianos que están esperando más de lo que podemos lograr en este juicio y para iniciar además un proceso de socialización y debate, en el que nos preparemos como sociedad para los posibles escenarios que se abrirán después del fallo de la CIJ.
Si la Corte falla a favor de Bolivia, entonces será imprescindible contar con un consenso generalizado entre bolivianos respecto a qué queremos, qué entendemos por “acceso soberano” y lo más importante y difícil de todo: qué estaríamos dispuestos a dar para obtener lo que estamos buscando.

La definición de estos temas entre los bolivianos les daría a nuestros gobernantes y futuros posibles negociadores una idea más clara de qué debemos pedir en esa posible negociación y qué podemos ofrecer. En este punto, es también una realidad no atribuible al actual gobierno, que muchos bolivianos esperan un resarcimiento total de parte de Chile, en el que se compense, redima y remedie el daño infligido a Bolivia a partir de 1879. Lo cual, si bien es absolutamente comprensible y legítimo, no resulta realista ni conveniente considerando nuestra realidad en términos de poder relativo frente Chile y las posibilidades que ofrece el derecho internacional a países como el nuestro para resolver este tipo de injusticias.

Por eso es necesario flexibilizar esas viejas posturas que exigen un resarcimiento total y que no quieren que Chile obtenga más beneficios de un acuerdo con Bolivia, porque lo único que hacen es perpetuar nuestro encierro geográfico.

Pero volviendo al manejo político del asunto, debemos estar conscientes de que llevar a varios personajes políticos a La Haya o coser la bandera más larga del mundo, no nos devolverán el mar. Lo que verdaderamente podría ayudar es la elaboración de una estrategia diplomática para lo que vaya a venir, que incluya las conclusiones de ese debate interno que se requiere hacer entre bolivianos, que considere las teorías de la negociación y que priorice a nuestros intereses nacionales por encima de los nacionalismos y las ideologías.

Con esto tampoco estoy diciendo que está mal que se conforme una gran comitiva para las audiencias orales o que se confeccione una gran bandera de nuestra Fuerza Naval, al contrario, esas iniciativas promueven la unidad entre bolivianos y hacen que nuestra causa se fortalezca y se conozca más en el mundo. Pero lo más importante y necesario en estos momentos, valga repetirlo, es contar con una estrategia que nos permita afrontar el fallo de la CIJ, sea cual fuere su tenor. 

Finalmente, cabe señalar que es totalmente legítimo que un gobierno aproveche los réditos políticos de una gestión emprendida por cuenta propia, más aún si se trata de una medida que nadie más se atrevió a tomar en el pasado; pero cuando ese aprovechamiento sobrepasa el límite de la realidad y genera falsas expectativas, pierde gran parte de su legitimidad y se convierte en una bomba de tiempo para sus promotores. 

lunes, 5 de marzo de 2018

Preparativos para la fase oral del juicio sobre la demanda marítima

A pocos días de iniciarse la fase oral del proceso registrado en la Corte Internacional de Justicia como "Obligación de negociar un acceso al Océano Pacífico. Bolivia v. Chile", el gobierno de La Paz anunció una serie de actividades que se llevarán a cabo para mostrar la unidad y el interés de los bolivianos en este tema, entre las cuales destacan la conformación de una nutrida y variopinta comitiva que asistirá a las audiencias orales y la confección de la bandera más larga del mundo, en apoyo a la causa marítima.

Al respecto tuve la oportunidad de participar en la siguiente entrevista conducida por Priscila Quiroga.

En A Todo Pulmón de Cadena A, 02/03/2018 

miércoles, 14 de febrero de 2018

La invasión de 1879: el origen de la conflictividad boliviano-chilena

La invasión de 1879, además de marcar el inicio de la Guerra del Pacífico, dio paso a un periodo de ciclos de aproximación y distanciamiento, en los que cada cierto tiempo Chile ofrece negociar una salida soberana al mar para Bolivia y luego se desentiende.
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El desembarco de las tropas chilenas en el puerto boliviano de Antofagasta
Por: Andrés Guzmán Escobari
Las relaciones entre Bolivia y Chile se han caracterizado por sus largos periodos de conflictividad y por sus fugaces pero no escasos momentos de entendimiento y cordialidad. De hecho, esa realidad nos muestra que se han registrado claros e innegables altibajos a lo largo de la historia boliviano-chilena, marcados principalmente por las agresiones militares, las negociaciones directas y las promesas incumplidas.
En la actualidad ambos Estados se encuentran doblemente enfrentados en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por el caso sobre la Obligación de negociar un acceso al océano Pacífico y por la Disputa sobre el estatus y uso de las aguas del Silala. Lo que nos permite vislumbrar un futuro con menos problemas que resolver, siempre y cuando las decisiones de la CIJ contribuyan verdaderamente a ese objetivo. 
No obstante, para llegar a eso, es decir, para resolver los problemas que por tanto tiempo nos han distanciado a bolivianos y chilenos, es necesario comprender cuál es el origen de la conflictividad que ha predominado a lo largo del tiempo y que aún subsiste.
Al respecto, aunque muchos entendidos en el tema sitúan el origen de la conflictividad boliviano-chilena en el surgimiento de la Confederación Perú-Boliviana, que provocó las dos primeras agresiones de Chile en contra de Bolivia y Perú en 1837 y 1839, o en la aprobación de la ley chilena del 31 de octubre de 1842, que declaró “de propiedad nacional” parte del litoral boliviano que hasta ese momento no había sido disputado por Santiago; en mi opinión, el hito fundacional y determinante de dicha conflictividad está en la invasión del 14 de febrero de 1879, que además de marcar el inicio de la Guerra del Pacífico dio paso a un periodo de ciclos de aproximación y distanciamiento entre ambos países, en los que cada cierto tiempo Chile ofrece negociar una salida soberana al mar para Bolivia y luego se desentiende.
Ciertamente, la primera vez que eso ocurrió fue poco después de la invasión chilena, a mediados 1879, cuando Chile, en su afán por culminar la guerra lo antes posible y con una victoria aplastante sobre el Perú, ofreció a Bolivia una alianza militar para que nuestro país apoye sus pretensiones de ocupar territorios peruanos. Lo cual, además de que habría supuesto una imperdonable traición al Perú, incluía una especie de canje territorial en el cual los bolivianos habríamos tenido que ceder todo nuestro Litoral y Chile nos habría ayudado a conseguir una salida soberana al mar a través del sur peruano.
Si bien la propuesta chilena fue terminantemente rechazada por las autoridades bolivianas, quienes la pusieron en conocimiento de sus pares peruanos, los gobiernos chilenos volvieron a presentarla varias veces más, durante y después de la contienda. De hecho, según el historiador boliviano Luis Fernando Alcázar, Chile ofreció una alianza a Bolivia en contra del Perú en 14 oportunidades.     
Terminada la guerra y después de un breve periodo de desencuentros en los que Chile no quiso hablar del tema, las conversaciones se reiniciaron nuevamente y luego se interrumpieron, y así sucesivamente hasta llegar a la última ocasión en la que Chile aceptó negociar este tema formalmente.
En efecto, a mediados de 2006, los gobiernos de Michelle Bachelet y Evo Morales iniciaron un proceso de negociación que incluyó el tema marítimo en el punto sexto de la Agenda que tenía un total de 13 puntos de interés bilateral. Dicho proceso de negociación alcanzó su punto de mayor avance sobre el tema marítimo en julio de 2010, cuando el Gobierno chileno, al mando de Sebastián Piñera, aceptó suscribir un compromiso formal de “proponer así como alcanzar soluciones concretas, factibles y útiles en la próxima y sucesivas reuniones…”.
No obstante, al poco tiempo y sin dar explicaciones, Chile decidió cancelar la próxima reunión que tenía que realizarse en noviembre de 2010 en Arica y nunca más se pudo avanzar ni en el tema marítimo ni en ninguno de los otros 12 puntos de la Agenda, muy a pesar de que se intentó reactivar las negociaciones cuando ambos presidentes decidieron delegar esa responsabilidad a los dos cancilleres en diciembre de 2010.
El 23 de marzo de 2011, después del último llamado que hizo el presidente Morales al diálogo y a presentar “una propuesta concreta”, que fue considerada como un “ultimátum” por algunas autoridades chilenas, el propio Morales anunció que demandaría a Chile ante tribunales internacionales. 
Al cabo de casi dos años, el Gobierno boliviano concretó ese anuncio con la presentación de una demanda ante la CIJ, en la que solicita que esa Corte falle y declare que Chile tiene la obligación de negociar de buena fe un acuerdo que le permita a Bolivia acceder soberanamente al océano Pacífico, sobre la base de los diversos compromisos y promesas que el Estado chileno asumió y formuló a lo largo de la historia.  
Es así como hoy cobra importancia la invasión de 1879, que es el hito histórico fundamental y determinante de la conflictividad boliviano-chilena y que nos permite comprender cómo llegamos donde estamos, pues de no haberse producido ese hecho, nunca se habrían iniciado los ciclos de aproximación y distanciamiento que se registraron en nuestra historia común, y como consecuencia Bolivia jamás habría presentado su demanda que pretende cambiar esa lógica de acercamientos y alejamientos que han caracterizado a nuestras relaciones en los últimos 139 años.  

jueves, 1 de febrero de 2018

La fase oral del juicio sobre la demanda maritima

El pasado 17 de enero de 2018, la Corte Internacional de Justicia anunció que los alegatos orales en el caso concerniente a la "Obligación de negociar un acceso al Océano Pacífico" (Bolivia v. Chile), serán llevados a cabo entre el lunes 19 y el miércoles 28 de marzo de 2018, en el Palacio de la Paz en La Haya, sede de la Corte. Al respecto, tuve la oportunidad de emitir mi opinión en las siguientes entrevistas.

Hora 23 de Red Bolivisión, 29/01/2018


En Todo a Pulmón de Cadena A, 29/01/2018

jueves, 11 de enero de 2018

La visita del Papa a Chile y el tema del mar

Considerando la tradición diplomática de la Santa Sede y el perfil del actual Sumo Pontífice, bien podríamos esperar un nuevo pronunciamiento del papa Francisco sobre el tema marítimo boliviano durante su visita a Chile.  

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El gobierno de la Iglesia católica o Santa Sede posee la diplomacia más longeva y extendida del mundo. A partir del siglo XV comenzó a tener relaciones con algunos actores europeos del sistema internacional y luego, al promediar el siglo XVI, empezó a intercambiar representantes permanentes con diversas cortes, principados y Estados-nación del viejo continente. 

Actualmente la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas con 180 Estados, tiene asiento en 16 organismos internacionales, incluyendo la ONU y la OEA, y cuenta con casi 3.000 diócesis o iglesias particulares desplegadas en más de 190 países, lo que la convierte en una de las Cancillerías mejor informadas del planeta.

Esa larga tradición diplomática y ese amplísimo despliegue a nivel global, le han dado a Su Santidad, el papa, un peso especial en la geopolítica mundial y en la resolución de conflictos internacionales que bien podría aplicarse al caso del diferendo marítimo entre Bolivia y Chile, ya sea mediante lobby, buenos oficios o si las partes así lo convienen, mediación.

La diplomacia vaticana

El papa Juan Pablo II, que dirigió a la Iglesia católica entre 1978 y 2005, supo utilizar las herramientas de la diplomacia vaticana y su autoridad moral en el mundo para ayudar a resolver algunos conflictos. Un caso cercano es el de Argentina y Chile, que gracias a la mediación papal, en 1984, lograron solucionar pacíficamente el entuerto del canal del Beagle, que estuvo a punto de provocar una guerra a finales de los años 70. 

Otro caso emblemático es de su propio país, Polonia, donde el apoyo del Sumo Pontífice a los movimientos católicos y democráticos que se levantaron en contra del gobierno ateo y autocrático de entonces, fue fundamental para conseguir la transición democrática que se inició en 1990.

Continuando esa política que contribuyó a terminar con la guerra fría, que mantuvo en vilo a todo el mundo durante casi 70 años, el papa Francisco I intentó resolver uno de los últimos conflictos que dejó aquel tenso periodo: la divergencia político-ideológica entre Cuba y Estados Unidos. Ciertamente, a finales de 2014, el primer papa latinoamericano, después de haberse comunicado con los presidentes Raúl Castro y Barak Obama, logró acercar a las partes en un histórico acuerdo que supuso el restablecimiento de las relaciones diplomáticas cubano-estadounidenses después de más de medio siglo de interrupción, y aunque ese gran paso fue revertido después por el actual presidente de los Estados Unidos, su concreción en ese momento alumbró el camino del entendimiento pacífico y negociado que seguramente será retomado en el futuro.

“Estoy pensando en el mar”

Considerando el perfil que tiene Jorge Mario Bergoglio, que ha decidido darle un cariz más humano a la Iglesia católica y un rol de mayor preponderancia en el concierto internacional, y teniendo en cuenta también que se trata de un ciudadano argentino que conoce mucho más de cerca el problema marítimo boliviano que sus antecesores; bien podríamos esperar que se vuelva a pronunciar al respecto durante su visita a Chile, para al menos intentar un acercamiento que tienda a resolver el problema. Todo ello respetando lo que dice la Biblia sobre el valor de la palabra empeñada y la sincera aplicación de la buena voluntad, que es precisamente lo que pide la demanda que Bolivia presentó ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con el propósito de recuperar un acceso soberano al mar.

Pues muy a pesar del impertinente pedido que le hizo el Embajador de Chile ante la Santa Sede, Mariano Fernández, de abstenerse de opinar sobre el tema marítimo, el papa Francisco podría reiterar lo que dijo en Bolivia en julio de 2015, cuando a tiempo de llamar al diálogo expresó esas emotivas palabras que marcaron la historia: “estoy pensando en el mar”.

Decimos que podríamos esperar un nuevo pronunciamiento papal porque en esa anterior ocasión la diplomacia chilena también intentó evitar un comentario del papa sobre el tema. Tanto así que la misma Presidenta y el Canciller de Chile viajaron al Vaticano durante el primer semestre de 2015 para solicitar la “neutralidad” del Sumo Pontífice. No obstante, como es evidente, esos esfuerzos no prosperaron.

“No es injusto” el anhelo boliviano

Al cabo de esa primera visita a nuestra región, que también incluyó a Ecuador y Paraguay, en el vuelo de retorno a Roma, la periodista boliviana Priscila Quiroga le preguntó si consideraba justo el anhelo boliviano de recuperar un acceso soberano al mar, a lo que el papa respondió: “Siempre hay una base de justicia cuando hay cambio de límites territoriales y sobre todo después de una guerra. Yo diría que no es injusto plantearse una cosa de ese tipo".  

En esa misma ocasión, Francisco recordó que en 1961 había visto un documental en el que se mostraba al escudo de Bolivia con 10 estrellas, que representaban a los nueve Departamentos del país y al Litoral perdido. "Me quedó grabado" aseguró Su Santidad, "eso era en el año 61, y ya entonces se veía que había un anhelo de recuperar el acceso al mar".

Conclusión 

Por todos estos diversos motivos, es decir por la importancia que tiene la Santa Sede en el mundo, por su tradición de involucramiento en la resolución de conflictos, por la autoridad moral que ejerce su máximo líder, por el perfil que el papa Francisco le ha dado a la diplomacia vaticana, por la cercanía del pontífice argentino a la causa marítima boliviana y por la coincidencia de valores en los que se funda la demanda de Bolivia ante la CIJ y la doctrina de la Iglesia católica; bien podríamos esperar un nuevo apoyo papal a la causa marítima boliviana que podría contribuir a resolver el problema definitivamente.

Una resolución que se podría alcanzar en un acuerdo que no sólo beneficie a Bolivia y a la integración regional, sino también a Chile y eventualmente al Perú, si fuera necesaria su participación de acuerdo al Protocolo adicional al Tratado de Lima de 1929.    

miércoles, 20 de diciembre de 2017

La victoria de Piñera en Chile

El 17 de diciembre de 2017 se realizó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales chilenas , en la que Sebastián Piñera fue elegido para reasumir la presidencia de Chile en el periodo 2018 - 2022. Lo que significa que Piñera será el presidente chileno que reciba el fallo de la Corte Internacional de Justicia en el caso sobre la "Obligación de negociar un acceso al Océano Pacífico".

En Hora 23 de Bolivisión, 18/12/2017

En Jaque Mate de Televisión Universitaria, 19/12/2017

domingo, 17 de diciembre de 2017

La decisión de Trump sobre Jerusalén

Un análisis desde las perspectivas histórica, jurídica y política de la decisión que aisló a Estados Unidos en la arena internacional.
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Por: Andrés Guzmán Escobari
La decisión del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer unilateralmente a Jerusalén como capital de Israel y de establecer la Embajada de su país en esa ciudad, ha provocado molestia y consternación en la comunidad internacional no solo porque socava el proceso de paz palestino-israelí, que ha sido encaminado desde hace muchos años por la diplomacia estadounidense, sino también porque podría detonar una nueva intifada u otra guerra árabe-israelí de lamentables y catastróficas consecuencias.  
En ese sentido, a continuación se analizan las implicancias de tal decisión desde las perspectivas histórica, jurídica y político-diplomática.
Perspectiva histórica  
En 1917, después de que los británicos expulsaron a los otomanos de Jerusalén durante la Primera Guerra Mundial; el Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Arthur J. Balfour, manifestó su complacencia con establecer un “hogar nacional” para el pueblo judío en Palestina, lo cual fue refrendado al poco tiempo por Estados Unidos y otros países, gracias al intenso lobby que desplegaron los movimientos sionistas.
Así comenzó la relación entre Estados Unidos y lo que sería el Estado de Israel a partir de 1948, que luego se convertiría en una de las alianzas más sólidas y perdurables del mundo. No obstante, a pesar de ello, el gobierno estadounidense ha sido uno de los principales mediadores en el largo y complejo conflicto palestino-israelí, en el que además ha logrado propiciar los avances más importantes que se han alcanzado.
En efecto, en 1993, los representantes de la Organización para la Liberación Palestina, Israel, Estados Unidos y Rusia, reunidos en Washington D.C., firmaron los Acuerdos de Oslo que establecieron una hoja de ruta para alcanzar una solución permanente al conflicto palestino-israelí. Sin embargo, con el paso de los años y los incumplimientos de Israel a lo pactado, especialmente por haber construido asentamientos y muros en territorio palestino, las posibilidades de alcanzar la paz se han ido difuminando.
Ante esa realidad y con la idea de que “los viejos desafíos requieren nuevos enfoques”, el Presidente Trump anunció su polémica decisión que desde la perspectiva histórica desprecia y desecha los esfuerzos realizados por la diplomacia estadounidense y que increíblemente también premia a la parte que no cumplió lo convenido, sin siquiera exigirle que al menos detenga su expansionismo.  
Perspectiva jurídica  
En 1980, el Congreso israelí (Knesset) aprobó una ley que proclama a Jerusalén como su “capital eterna e indivisible”, lo que provocó el rechazo de varios países debido a que Israel había anexado la parte oriental de esa ciudad en 1967, muy a pesar de que en 1949 se había comprometido a respetar la jurisdicción del Reino de Jordania en esa zona.
El Consejo de Seguridad calificó a esa proclamación como “una violación al derecho internacional” y recomendó a los Estados miembros de la ONU que trasladen sus embajadas de Jerusalén a Tel Aviv. Todo ello mediante la Resolución 478 (1980), que fue aprobada por 14 votos a favor y la abstención de Estados Unidos.    
El expansionismo israelí sobre Jerusalén, que según el plan de la ONU para la partición de Palestina (1947) debería conformar un coprus separatum administrado por ese organismo internacional, fue condenado en otras varias Resoluciones del Consejo de Seguridad que fueron aprobadas con la abstención estadounidense. La última de ellas, la 2334 (2016), que fue adoptada durante el gobierno de Barak Obama, reafirma “que el establecimiento de asentamientos por parte de Israel en el territorio palestino ocupado desde 1967, incluida Jerusalén Oriental, no tiene validez legal”.
Por tanto, considerando el hecho de que las Resoluciones del Consejo de Seguridad son jurídicamente vinculantes para todos los Estados miembros de la ONU, el referido reconocimiento unilateral, que no distingue entre el este y el oeste de Jerusalén, no es menos que otra violación al derecho internacional.
No obstante, si algo podemos decir en favor de la controvertida decisión, es que no se trata de un Decreto más, sino de la promulgación de una ley que el Congreso estadounidense aprobó en 1995 por un amplio margen y la cual no había sido promulgada hasta ahora, debido a que podía afectar “a la seguridad nacional de Estados Unidos”.
Perspectiva político-diplomática
Finalmente, en cuanto al componente político, es evidente que Trump quiso diferenciarse de sus predecesores, que al igual que él habían prometido reconocer a Jerusalén como capital de Israel pero nunca cumplieron.
De hecho, durante el acto de promulgación, Trump aludió a la “falta de coraje” de quienes ocuparon la Casa Blanca antes que él y al día siguiente compartió un video en Twitter con el comentario: “Yo cumplí mi promesa de campaña – otros no lo hicieron”. En dicho video, primero se ve a Clinton (1992), Bush (2000) y Obama (2008), afirmando que Jerusalén es la capital de Israel – solo Bush promete trasladar la Embajada –, y después se ve a Trump (2016) prometiendo lo mismo, para luego terminar el audiovisual con el momento en que anuncia la controvertida decisión.
Pero si bien la medida pudo haber aumentado la popularidad de Trump en su país, en el ámbito internacional y desde el punto de vista diplomático, es una señal que aísla a Estados Unidos, puesto que sólo se manifestaron a favor los presidentes de República Checa, Tuvalu y Filipinas, que no son precisamente actores protagónicos del conflicto palestino-israelí... 
Al respecto, cabe preguntarse ¿por qué los estadounidenses no consiguieron más apoyos antes de lanzar su polémica medida? Y ¿sopesaron verdaderamente los posibles efectos geopolíticos?
Sobre esta última interrogante, no es ningún secreto que Irán y Arabia Saudita se disputan desde hace varias décadas el liderazgo político, económico y militar del mundo árabe-musulmán, y teniendo en cuenta que el gobierno iraní se ha convertido en el principal referente del movimiento anti-sionista a nivel mundial; se hace evidente que la medida de Trump, que fue repudiada por la Liga Árabe, podría inclinar la balanza en favor de Irán y en desmedro de Arabia Saudí, que es el principal aliado de Washington en la región, después de Israel.

Por lo dicho, nos queda la sensación de que la medida fue pensada únicamente para fines de política interna y no consideró los efectos en el prestigio internacional de Estados Unidos, ni muchos menos en la estabilidad social y política del Oriente Próximo, que ya se encuentra convulsionado. 

domingo, 3 de diciembre de 2017

El retiro del juez Greewood

Polémico miembro de la Corte Internacional de Justicia, antiguo asesor de Chile, el jurisconsulto británico abandonará su puesto el próximo año, pues no ha conseguido suficiente respaldo en la Asamblea General de la Naciones Unidas para su reelección.
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Los jueces Bhandari (India) y Greenwood (Reino Unido)
Por: Andrés Guzmán Escobari 
Sir Christopher John Greenwood es un controvertido y afamado jurista inglés, cuya opinión legal fue utilizada por el Gobierno británico para justificar la invasión a Irak en 2003, que asesoró a Chile en el proceso sobre la delimitación marítima con el Perú y que, a partir de 2009, se convirtió en uno de los 15 jueces de la Corte Internacional de Justicia (CIJ). 

En esa condición, durante la fase preliminar del juicio sobre la “Obligación de negociar un acceso al océano Pacífico” entre Bolivia y Chile, preguntó a la defensa boliviana: “¿En qué fecha mantiene Bolivia que se concluyó un acuerdo respecto de la negociación relativa al acceso soberano?”. 

La pregunta generó revuelo y molestia en Bolivia, no sólo porque parecía relacionarse con el fondo del proceso, cuando aún se estaba en la fase preliminar, sino sobre todo porque la imparcialidad de Greenwood había quedado en entredicho porque, valga repetirlo, él había asesorado a Chile en el proceso iniciado por el Perú. De hecho, por esa misma razón, el juez James Crawford (Australia) se había excusado de participar en el caso Bolivia v. Chile.    

Al respecto, en mayo de 2015, el presidente Evo Morales dijo: “Yo siento por lo menos, que por una cuestión de profesionalismo, y por ética y por moral, (Greenwood) debería renunciar o excusarse de estar en esta demanda”.

No obstante, a pesar de la desconfianza que generó el que haya asesorado a la contraparte, después de que Bolivia respondió a la pregunta citada, asegurando que no hay un momento mágico, sino diversas oportunidades en las que hubo acuerdos con Chile, Greenwood decidió votar a favor de la postura boliviana, rechazando la excepción preliminar chilena y declarando que la Corte sí tenía jurisdicción para conocer el caso. Lo que en los hechos demostró que el juez inglés, así como la gran mayoría de sus colegas, habían quedado satisfechos con la argumentación que nuestro país esgrimió para responder a su pregunta y a otra formulada por el juez Hisashi Owada (Japón). 

La reelección frustrada del juez

Por otra parte, respecto a la conformación de la Corte, cabe considerar que el 6 de febrero de 2018, Greenwood y otros cuatro jueces de la CIJ cumplirán nueve años en el cargo y, por tanto, de acuerdo al Estatuto de la Corte, deberán ser sustituidos o reelectos por mayoría absoluta en la Asamblea General y en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Siguiendo ese procedimiento, el 9 de noviembre de 2017 la Asamblea y el Consejo eligieron a cuatro magistrados, uno por primera vez: Nawaf Salam (Líbano), y tres por segunda ocasión: Ronny Abraham (Francia), Abdulqawi Ahmed Yusuf (Somalia) y Antônio Augusto Cançado Trindade (Brasil). 

No se pudo elegir al quinto juez en esa oportunidad porque en la votación, disputada precisamente entre Christopher Greewood (Reino Unido) y Dalveer Bhandari (India), ninguno de los dos candidatos alcanzó la mayoría absoluta en los dos órganos mencionados, tal como dispone el Estatuto de la Corte. Greenwood se impuso en el Consejo de Seguridad con nueve votos a favor de 15 posibles, y Bhandari sacó ventaja en la Asamblea General, donde obtuvo 110 votos de 193 posibles.

Este virtual empate, que dejó al descubierto una vez más el espíritu anti-democrático del sistema de las Naciones Unidas, obligó a repetir la votación, pero esa repetición, en lugar de contribuir al “desempate”, amplió aún más las diferencias. Aunque el resultado se mantuvo sin alteraciones importantes en el Consejo de Seguridad, en la Asamblea General Bhandari consiguió 11 votos más, llegando a 121, y Greewood obtuvo nueve menos, quedándose con solo 68 votos.

Ante el arrinconamiento progresivo del británico y el evidente estancamiento del proceso eleccionario, que pasó de ser un simple trámite administrativo a una dura batalla diplomática entre la India y el Reino Unido, Greenwood sorprendió a propios y extraños al anunciar el retiro de su candidatura para dar paso a la elección de Bhandari, en un acto que pareció representar una victoria del débil sobre el fuerte o, en otras palabras, un triunfo de la nueva potencia emergente sobre el viejo imperio colonial.

En efecto, el retiro de la candidatura de Greenwood y la consiguiente elección de Bhandari por más de dos tercios en la Asamblea General y en el Consejo de Seguridad, que fueron celebrados en las calles de Mumbay y Nueva Delhi como si se tratara de una victoria futbolística, dejaron al Reino Unido sin un representante en la CIJ por primera vez en la historia y a la diplomacia británica con el amargo sabor de una derrota en las Naciones Unidas, donde casi siempre había logrado imponer sus condiciones.

Una jugada diplomática
El sorpresivo retiro, sin embargo, según algunos analistas, fue una jugada oportuna pero forzada de la diplomacia británica por evitar la humillación que habría significado el hecho de que, en nuevas rondas de votación, el candidato indio hubiese alcanzado dos tercios en la Asamblea General. Otras voces menos críticas señalan que esa decisión tuvo una relación más estrecha con el interés británico por mantener buenas relaciones comerciales con la India, que es un mercado imprescindible para afrontar la implementación del Brexit, que con una verdadera intención de viabilizar la elección del quinto magistrado de la CIJ. De hecho, por esa razón el Reino Unido habría renunciado a solicitar la conformación de una comisión conjunta de seis miembros, tres de la Asamblea y tres del Consejo, para elegir al juez faltante, tal como lo estipula el Estatuto de la Corte en caso de estancamiento en las votaciones.  

Es importante tener en cuenta este proceso, que ha definido la nueva conformación de la Corte y que al parecer no ha concitado la atención de los países que se encuentran doblemente enfrentados en la CIJ por el tema marítimo y por el asunto del Silala, para diseñar una estrategia de lobby diplomático tendente a influir en los jueces que decidirán la suerte de los casos que Bolivia y Chile presentaron ante esa instancia.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Independencia catalana: aventura dentro de un proceso histórico

El internacionalista lee con perspectiva boliviana los graves sucesos que sacuden a España en estos momentos y que hicieron crisis con la intervención de Cataluña.


Por: Fernando Molina

Andrés Guzmán es uno de los más destacados miembros de la nueva camada de internacionalistas bolivianos. Le pedimos que analice la situación catalana con mirada boliviana. 

¿Qué pasó realmente en Cataluña? ¿Se trató de una aventura de los independentistas o es parte de un proceso histórico de largo plazo de rompimiento con el Estado español?

Creo que es un poco de ambos, una aventura independentista en la que (el expresidente de la Generalitat, Carles) Puigdemont, amparado en el apoyo supuestamente mayoritario de los catalanes (varias encuestas señalan que no son la mayoría), intentó romper con el gobierno de Madrid muy a pesar de que no tiene el apoyo de la comunidad internacional ni de ciertas empresas que son clave para el sostenimiento económico de Cataluña.

Pero también es parte de un proceso histórico de rompimiento con España, puesto que hay antecedentes de hostigamiento y maltrato contra el pueblo catalán, que datan del siglo XVIII, cuando el rey Felipe V de Borbón proscribió las instituciones y la lengua catalanas de la administración pública. Lo cual nos permite comprender de dónde viene todo esto.

¿Por qué crees que no se ha logrado cohesionar a las nacionalidades internas que componen el pueblo español? ¿Por qué Francia ha absorbido a todos sus habitantes dentro del concepto "francés”, pero en España cada español –sobre todo en el norte– es antes que nada "catalán”, "gallego” o "vasco”?

Me parece que en Francia se ha desarrollado un mayor sentido de pertenencia e identificación con la nación francesa debido al impacto que tuvieron las ideas liberales de la revolución de 1789, no sólo en el país y en Europa, sino en todo el mundo. Los franceses lograron una mayor cohesión bajo esas ideas que se resumen en el lema "liberté, égalité et fraternité”. Un mensaje sencillo y poderoso que desde el punto de vista del marketing político ayudó a formar una identidad fuerte en torno a lo que representa Francia.  

Sin embargo, no podemos olvidar que en ciertas regiones de Francia también existen grupos que quieren una mayor autonomía y que han visto con simpatía lo ocurrido en Cataluña. Me refiero a Bretaña, Occitania y sobre todo Córcega, donde hay movimientos independistas que en algún momento podrían poner en riesgo la unidad de Francia.  

Las autonomías parecían una respuesta para lograr la coexistencia entre distintos, pero no ha sido así. Las autonomías han exacerbado los nacionalismos, por ejemplo idiomáticos. ¿Qué piensas al respecto?

El sistema autonómico de España, que es un punto intermedio entre un Estado unitario y uno federal, no ha podido contener a los movimientos independentistas porque no ha reconocido las mismas competencias y facultades para todos. Sabemos por ejemplo que las comunidades autónomas del País Vasco y Navarra gozan de una mayor autonomía fiscal que Cataluña. Entonces, no es de extrañar que existan descontentos en Cataluña, que es además la comunidad que más aporta al Estado.

En las discusiones que se han planteado en el último tiempo para reestructurar el sistema autonómico de España se ha tomado el ejemplo del Estado Plurinacional de Bolivia, que reconoce varias naciones con idioma y costumbres propias, dentro de un solo Estado. Me pareció interesante y paradójico, porque sabemos que nuestra Asamblea Constituyente recibió el asesoramiento de expertos españoles en temas autonómicos.

¿Qué te pareció el manejo del conflicto por parte de Rajoy? ¿Quiso "sentar la mano” a los catalanes independentistas? ¿No hubiera sido mejor negociar?

Me pareció muy mal, no sólo porque Rajoy restringió violentamente el derecho que tienen los catalanes a votar, sino sobre todo porque, políticamente, no fue nada positivo para su gobierno que se emitieran las imágenes que se vieron en todo el mundo, de policías reprimiendo duramente al pueblo catalán, incluidos mujeres y ancianos, que sólo querían votar.

Su miedo al resultado del referendo quedó al descubierto.

Puigdemont acudió a Bruselas, pero es imposible que la Unión Europea apoye la independencia. ¿A qué juegan los independentistas a esta altura?

Efectivamente, la Comisión y el Consejo de Europa le han dado la espalda y sus representantes le han pedido que vuelva a la legalidad, calificando a su movimiento de "populismo independentista”.

Pero lo que parece buscar Puigdemont en Bruselas es el apoyo de los grupos independentistas de otros países e incomodar de esa forma a sus respectivos gobiernos. Es el caso del gobierno belga, que tiene en la región de Flandes a un movimiento que no se ha conformado con el sistema federal. De hecho, debido a su llegada, el Primer Ministro de Bélgica ha tenido que aclarar que él no había invitado al "expresident”.

Por otra parte, a estas alturas, la estrategia de los independentistas parece apuntar a darle un carácter plebiscitario a las elecciones catalanas del 21 de diciembre. Puesto que desde Bruselas, Puigdemont ha desafiado al gobierno español a respetar los resultados del 21D, y ha dado a entender que esas elecciones enfrentaran a los independentistas con los del "bloque del 155”, en referencia al artículo de la Constitución española que el gobierno de Rajoy aplicó para destituirlo.    

¿Qué lecciones arroja este suceso para Latinoamérica y Bolivia?

Creo que la principal lección es que los movimientos separatistas la tienen muy difícil, y que no lograrán nada mientras sus pretendidas independencias no se alineen con los intereses de las grandes potencias, como ocurrió por ejemplo con la "independencia” de Kosovo y más recientemente de Crimea.

Para Bolivia creo que es una buena noticia que se haya tomado como ejemplo al sistema del Estado Plurinacional, que es visto como un sistema avanzado y así lo ha hecho notar nuestro gobierno en los comunicados de la Cancillería.

¿Cómo actuó el gobierno boliviano frente a este conflicto?  

Me parece que bien: se adoptó una posición moderada que destaca la conveniencia de adoptar un sistema plurinacional, sin apoyar a ninguna de las dos partes. Eso es positivo, porque no convenía adoptar una postura extrema que nos dejara mal parados ante ciertos países. Esto lo digo porque en estos momentos, Bolivia debe buscar apoyos de la comunidad internacional de cara a lo que vendrá después del juicio por el tema marítimo que tenemos en La Haya.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Desclasificación de documentos relativos a la negociación de Charaña en EEUU

Como parte de la desclasificación de documentos dispuesta recientemente por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se hizo de conocimiento público un informe dirigido al ex Presidente Jimmy Carter, en el que un asesor suyo le informaba de las negociaciones que Bolivia y Chile habían iniciado en Charaña y le recomendaba apoyar esas gestiones, por tratarse, entre otras cosas, de "una causa internacional muy popular". Al respecto, se desarrollaron las siguientes entrevistas. 

Red Bolivisión, Hora 23, 30/10/2017


Palenque TV, Sabor a tierra, 31/10/2017 
(Primera parte)


Palenque TV, Sabor a tierra, 31/10/2017 
(Segunda parte)

martes, 26 de septiembre de 2017

Los escenarios post La Haya

Ahora que hemos entrado en la recta final del juicio sobre la "Obligación de negociar un acceso al Océano Pacífico", después de que Chile presentara su Duplica el 15 de septiembre de 2017, cerrando así la fase escrita del proceso, y teniendo en cuenta que resta cerca de un año más para que la Corte emita su fallo final; es necesario y pertinente analizar y debatir lo que podría ocurrir después de que el juicio termine. Sobre este particular, tuve la ocasión de compartir y contrastar mis opiniones, junto al internacionalista Daniel Agramont, el politólogo José Manuel Ormachea y el abogado Víctor Hugo Chavez, en el programa digital Dos Tercios de Oxigeno.bo, dirigido por Lily Peñaranda.


En Dos Tercios, 18/09/2017



jueves, 14 de septiembre de 2017

La Duplica de Chile en el juicio sobre el acceso soberano al mar

El 15 de septiembre de 2017, Chile presentó su Duplica ante la Corte Internacional de Justicia en el caso sobre la "Obligación de negociar un acceso al Océano Pacífico". Al respecto, tuve la oportunidad de comentar el contexto y la posición de las partes en la siguiente entrevista, conducida por Víctor Hugo Rosales. 

Red Bolivisión, Hora 23, 13/09/2017 

viernes, 18 de agosto de 2017

Tensión de relaciones con EEUU

A principios de agosto de 2017, el Encargado de Negocios de Estados Unidos en Bolivia, Peter Brennan, dijo "ojalá que Bolivia nunca llegue al punto que se encuentra Venezuela, lo cual fue duramente criticado por las autoridades bolivianas y considerado por las mismas, como un intento injerencista. Al respecto, tuve la oportunidad de vertir mi opinión en la siguiente entrevista conducida por Juan Carlos Arana.   

En Cadena A, Levántate Bolivia, 16/08/2017

sábado, 15 de julio de 2017

El Comité de Frontera Bolivia - Chile

Después de los impases que surgieron con la detención de 9 funcionarios bolivianos en Chile y 2 Carabineros chilenos en Bolivia, ambos gobiernos acordaron celebrar una reunión del Comité de Fronteras, que no se había reunido en los últimos 6 años, para abordar éste y otros temas de la relación fronteriza de ambos países. Al respecto tuve la oportunidad de expresar mi opinión en la siguiente entrevista.

En RTP, 12/07/2017


viernes, 14 de julio de 2017

Los argumentos chilenos en la demanda por el Silala

En relación a la demanda presentada por Chile ante la Corte Internacional de Justicia, sobre el estatus y el uso de las aguas del Silala, Hora 23 de la Red Bolivisión realizó un programa en el que pude comentar lo siguiente.

En Bolivisión, 10/07/2017