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viernes, 17 de junio de 2016

Precisiones sobre el artículo de Agustín Echalar

Carta de Andrés Guzmán Escobari
 
Señor
Juan Carlos Salazar
Director
Diario Página Siete
REF: Precisiones sobre el artículo de Agustín Echalar 


Señor Director:
 
En referencia al artículo "Aguas de discordia” del columnista Agustín Echalar, publicado el pasado 12 de junio en Página Siete (clic aquí para ver el artículo), me permito hacer las siguientes precisiones que creo que la opinión pública debe conocer. 
 
Primero, el señor Echalar asegura que le causa risa escuchar que el Silala no es un río; porque, según él, la ubicación geográfica de esas aguas nos hace concluir que "se van, tarde o temprano y de una manera u otra manera, a la costa”. Sin embargo, tal como ocurre en otros espacios geográficos similares, es perfectamente posible que existan ecosistemas hídricos cerrados o cuencas endorreicas que no fluyen naturalmente hacia el mar. Decir lo contrario, sin haber realizado los estudios correspondientes y sin conocer los antecedentes de Chile en la desviación de cursos de agua que sí son internacionales (Lauca y Caquena, entre otros) es querer darle la razón a nuestra contraparte sin estar seguro de lo que se afirma. 
 
Segundo, Echalar afirma que el "principal beneficiario de la canalización de esas aguas fue Bolivia”, porque las locomotoras a vapor del tren que transportaba nuestros minerales hacia la costa se alimentaban principalmente del líquido elemento proveniente del Silala. No obstante, teniendo en cuenta que dichas locomotoras fueron reemplazadas por máquinas a diésel en 1958 (o en 1961 según otras versiones) y que aproximadamente a parir de 1915, la empresa que administraba el tren utilizó esas aguas para otros fines (todos ellos lucrativos), resulta ridículo decir que Bolivia ha sido el principal beneficiario.
 
Por último, el autor también critica el justo y comprensible reclamo que hizo el Comité Cívico de Potosí en 2009 de exigir que Chile pague por las aguas del Silala, que efectivamente utilizó durante más de 100 años sin pagar ni un centavo, de manera altamente cuestionable desde que cambiaron las locomotoras a diésel y se extinguió la causa, y el objeto de la concesión que la Prefectura de Potosí le había otorgado a la empresa que operaba el tren en 1908, y de forma absolutamente ilegal desde que dicha Prefectura revocó la referida concesión en 1997. A diferencia de lo que opina Echalar en contra de nuestros intereses, Bolivia tiene todo el derecho de exigir un pago retroactivo a Chile por el principal de la deuda y por sus respectivos intereses acumulados. 
Agradeciéndole su atención, me despido muy atentamente. 
 
Andrés Guzmán Escobari Analista boliviano en temas internacionales