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domingo, 22 de mayo de 2016

Chile debe responder a la demanda de los Chávez

Por: Víctor Hugo Chavez
En mi familia y en la escuela fiscal a la que asistí durante mi educación primaria me enseñaron que era una señal de muy mala educación el poner apodos a las personas, por ello no responderé al apodo de "mendrugo” que pretende endilgarme Guzmán.

Se ha publicado el domingo 8 de mayo del año en curso en el periódico Página Siete el artículo de opinión titulado "El mendrugo contraataca” suscrito por Andrés Guzmán Escobari, en el que nuevamente insulta a Bolivia pues señala que el territorio usurpado por Chile no puede ser reclamado y sostiene la presunta validez del Acta Protocolizada de 15 de noviembre de 1904, que según Guzmán habría sido aprobada por el Congreso boliviano mediante la Ley de 4 de febrero de 1905 que se encontraría en "los expedientes de la Cancillería y en la gaceta oficial del Estado Plurinacional”, señalando Guzmán que "el Acta es válida muy a nuestro pesar y debemos respetarla” -como si su palabra equivaliera a un laudo, fallo o sentencia del Tribunal de La Haya-.

En mi familia y en la escuela fiscal a la que asistí durante mi educación primaria me enseñaron que era una señal de muy mala educación el poner apodos a las personas, por ello no responderé al apodo de "mendrugo” que pretende endilgarme Guzmán; eso sí, en cuanto a mis actividades laborales o profesionales Guzmán Escobarí podrá retractarse respecto a la afirmación que hace en sentido que mi hermano Wilfredo o mi persona hayamos sido personal de la empresa china CAMC o en caso de no hacerlo deberá probar esta temeraria afirmación ante tribunales.

Hasta que hemos publicado el Proyecto de Demanda Marítima y su antecedente denominado "Estrategia para la obtención de una salida libre y soberana al Océano Pacífico” (14 de febrero de 2000) no se publicó en medio impreso de circulación pública, alguna propuesta de demandar a Chile ante La Haya; encomiables trabajos de valerosos bolivianos no incluyeron el Protocolo de 16 de abril de 1907 que permite a Bolivia acudir ante la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya; pero no por ello nos referiremos a estos patriotas como mendrugos o soquetes, puesto que el aporte de todo boliviano a la reivindicación marítima debe ser realzado en lugar de ser insultado; esto no es entendido por Guzmán Escobari que al parecer tiene ensañamiento contra nuestras personas por haber propuesto una demanda contra Chile acudiendo a La Haya, causándole incomodidad el hecho que el proyecto de demanda haya sido elaborado por hombres mestizos del pueblo a quien se les sindica "viveza criolla” y no por algunos ensoberbecidos egresados de la Academia Diplomática (no todos ellos) enredados en propuestas de eterna negociación.

Empero, ¿qué es lo que causa tanta roncha para los chilenos y sus acólitos?, es el hecho que Bolivia plantee una demanda para reivindicar el territorio comprendido entre los paralelos 24 a 23 en que se encuentran Antofagasta y Mejillones, su mar, plataforma continental, islas e islotes hasta las 200 millas náuticas que ni por casualidad se encuentran mencionados en el Tratado de 1904. Chile a lo largo de los 111 años de vigencia de dicho Tratado ha señalado que todo estaba resuelto con Bolivia con la firma de este Tratado;  de ser así, corresponde la devolución inmediata de estos territorios a Bolivia por no estar comprendidos en el mencionado Tratado; para sustentar esta posición acudimos a la Jurisprudencia Arbitral referida al laudo arbitral emitido por el presidente de  Estados Unidos de Norteamérica Calvin Coolidge el 4 de marzo de 1925 ante el reclamo de la República de Perú contra Chile por la ocupación del territorio de Tarata próximo a Tacna, que no se encontraba comprendido en el Tratado de 1883 y que por ello tuvo que ser reincorporado al territorio peruano en mérito al laudo arbitral emitido, abriendo además las negociaciones para la firma del tratado definitivo de límites terrestres de 3 de junio de 1929 entre Perú y Chile.

Según la versión chilena –aplaudida entusiastamente por Guzmán Escobari-, el Acta Protocolizada de 15 de noviembre de 1904 tendría plena validez puesto que en esa ocasión el plenipotenciario de Bolivia Alberto Gutiérrez declaró ante la Cancillería de Santiago que "debidamente autorizado por su gobierno no tenía inconveniente para hacer la declaración pedida por el Señor Ministro de Relaciones Exteriores (de Chile), esto es, que el Gobierno de Bolivia reconoce al dominio absoluto y perpetuo de Chile el territorio situado entre los paralelos 23 a 24 de latitud meridional, desde el mar hasta el actual deslinde con la República Argentina”. (Transcripción del Acta protocolizada de 15 de noviembre de 1904 cursante en la Colección de Tratados de Bolivia, Tomo IV, Biblioteca del Ministerio de Relaciones Exteriores, Páginas 416 a 417).

Como se observa, Alberto Gutiérrez hizo referencia que no tenía inconveniente para hacer una declaración;  empero ello no conlleva a una Modificación del Tratado de 1904. Por otra parte, en el caso de la forzada validez del Acta de 15 de noviembre de 1904 mediante fallo arbitral, el reconocimiento al dominio de Chile comprendería el territorio situado entre los paralelos 23 a 24 en que se encuentran Antofagasta y Mejillones; empero, incluso en el caso que se declare la validez del Acta que se esmera en defender Guzmán Escobari y que señala que "debemos respetarla”, aun en ese caso: el mar, islas e islotes de ese territorio no fueron cedidos al usurpador puesto que refiere que el reconocimiento se efectúa "desde el mar hasta el actual deslinde con la República Argentina”; por consiguiente, en el peor escenario, es decir que La Haya otorgue validez al Acta de 15 de noviembre de 1904, el mar y  las islas e islotes de ese territorio pueden ser reclamables por Bolivia, siendo estas islas e islotes:  Isla Guzmán, Guamán o Guanosa: Latitud: 23.55 Longitud: 70.416;  Isla Lobos: Latitud: 23.533 Longitud: 70.616; Isla Santa María Latitud: 23.433 Longitud: 70.616; Islote Águila: Latitud: 23.916 Longitud: 70.516; Islote Angamos: Latitud: 23.016 Longitud: 70.533; Islote Lagartos: Latitud: 23.366 Longitud: 70.6, puesto que estas islas no fueron señaladas en el Tratado de 1904 y en el Acta Protocolizada de 15 de noviembre de 1904.

Empero el aspecto central radica en el hecho que el Acta Protocolizada no fue ratificada o aprobada por el Congreso de Bolivia conforme mandaba la Constitución de 1880 vigente en 1905, puesto que la Ley de 4 de febrero de 1905 aprueba el Tratado de 1904, su Protocolo de 20 de octubre del mismo año y un inexistente Protocolo de 15 de noviembre de 1904, que no es igual al Acta Protocolizada de la misma fecha. Chile tendrá que demostrar en la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya la existencia del Protocolo de 15 de noviembre de 1904 y que éste es el Acta Protocolizada,  pero para que no quede duda alguna respecto a lo que se aprobó en la Ley de 4 de febrero de 1904, paso a transcribir el texto de la misma: "Artículo Único.-  Apruébase el Tratado de Paz y Amistad, suscrito en Santiago el 20 de octubre del próximo pasado año de 1904, por el Plenipotenciario de Bolivia don Alberto Gutiérrez y el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Chile, don Emilio Bello Condecido, y los Protocolos de 20 de octubre y 15 de noviembre, y las Notas Reversales de 21 de octubre y 16,17 y 21 de noviembre del  mismo año” (Transcripción de la Ley de 4 de febrero de 1905 cursante en la Colección de Tratados de Bolivia, Tomo IV, Biblioteca del Ministerio de Relaciones Exteriores, Páginas 420 a 421); como se lee de ese texto, el Acta Protocolizada de 15 de noviembre de 1904 no fue aprobada o ratificada por el Congreso boliviano; por tanto,  no tiene valor y la afirmación de Guzmán Escobari queda desnuda, pudiendo Bolivia reclamar la reivindicación de Antofagasta y Mejillones más su mar, islas e islotes.  Evidentemente deberá ser Chile que responda a la demanda proyectada por los hermanos Chávez, pero para ello la demanda deberá ser analizada, complementada e interpuesta y no negada, insultada  o bloqueada sistemáticamente por la chilenofilia entreguista.

domingo, 8 de mayo de 2016

El mendrugo contraataca

Por: Andrés Guzmán Escobari
Aún cuando el Acta Protocolizada de 1904 fuera inválida, como sostienen los Chávez, tampoco podríamos reclamar pertenencia sobre los territorios en cuestión debido a que durante más de un siglo, Bolivia aceptó y respetó el dominio de Chile sobre los mismos.

Víctor Hugo Chávez, el mendrugo.
En respuesta a mi artículo Victor Hugo, el mendrugo, publicado el pasado 10 de abril en este mismo espacio (Ideas de Página Siete), y referido al comportamiento del señor Víctor Hugo Chávez Serrano en el conversatorio sobre la demanda marítima boliviana que se realizó el 22 de marzo en la UMSA,  el principal aludido, a quien llamo mendrugo no por su conducta sino por su dificultad para entender las cosas, decidió contraatacar con un nuevo artículo en el cual, a tiempo de explicar por qué llegó tarde a dicho conversatorio y por qué se retiró antes de que termine, intenta refutar lo que señalé respecto a que su proyecto de demanda contra Chile, elaborado conjuntamente con su hermano Wilfredo, es una muy fidedigna expresión de lo que se entiende por viveza criolla.

Primero señala que resultaría ocioso discutir sobre la coqueta chapela (boina de gran vuelo) que cubría su cabeza ese día o sobre cómo lucían las frondosas patillas de su hermano en esa misma ocasión, a las que yo hice referencia en mi artículo. Pero si bien coincido en que esos detalles no son relevantes para nuestro debate, cabe aclarar que su mención obedeció únicamente a razones de contextualización y amenización, no tenía la intención de causarle enojo ni sonrojo. 

Seguidamente aclara que él y su hermano hicieron el servicio militar obligatorio en un evidente intento por insinuar que yo no lo habría hecho. Al respecto, a tiempo de hacer extensivas mis felicitaciones a los hermanos Chávez por no haber rehuido al llamado de las Fuerzas Armadas, debo informarles que cuando alcancé la edad correspondiente, ingresé al servicio premilitar de la Armada Boliviana de acuerdo con  las leyes que rigen en nuestro país y en cumplimiento a mis deberes constitucionales. Lo cual descarta ipso facto la extraña teoría mendruga, acerca de que las carcajadas que produjo su proyecto de demanda en Diremar se podrían explicar si yo no hubiese hecho el servicio militar. 

Respecto a la insinuación de que yo sería una de las personas "que viven de la Cancillería boliviana”, lo cual también fue mencionado por Wilfredo el día del conversatorio, puedo decir a mucha honra que trabajé en esa institución tan solo tres años de mi vida, entre las funciones que ejercí en el servicio central y en el exterior, pero nunca ocupé los altos cargos que el mendrugo y su hermano desempeñaron en otras reparticiones del Estado y en la empresa china CAMC.  

Por otra parte, la "aclaración” de que la demanda de los Chávez fue elaborada antes del anuncio que hizo el presidente Evo Morales en 2011 y no después, no hace más que revelar una muy mala comprensión de lectura de quien ya tiene cuantiosos merecimientos para consagrase con el mote de mendrugo. Efectivamente, lo que dice mi artículo es que después del anuncio presidencial, "el proyecto de demanda de los Chávez fue presentado por algunos medios de comunicación como el plan que habría estado siguiendo el Gobierno boliviano para acudir a tribunales internacionales”, no dice que dicho proyecto fue elaborado después del anuncio, tal como parece haber entendido quien inspiró estas líneas. 

Sobre nuestro debate, el mendrugo insiste en alegar que Bolivia nunca cedió el litoral comprendido entre los paralelos 23º y 24º de latitud sur, que incluye unas islas e islotes en su correspondiente mar territorial. Pero tal como ya lo dije varias veces: en el artículo sobre la viveza criolla de los Chávez y en la última columna sobre las carcajadas que ocasionó el mendrugo en Diremar, y también en los programas de televisión y radio a los que Don Víctor Hugo decidió no asistir: Bolivia reconoció el dominio de Chile sobre esos territorios mediante el Acta Protocolizada del Tratado de Paz y Amistad de 15 de noviembre de 1904. Los hermanos Chávez, que se enteraron de la existencia de ese documento recién en abril de 2011, cuando ya habían presentado su proyecto de demanda al Gobierno, decidieron disfrazar la realidad mendrugamente, en lugar de reconocer que se habían equivocado.    

Inicialmente dijeron que el Acta de referencia es inválida porque supuestamente no fue promulgada como ley de República junto al Tratado de 1904, en 1905; ahora sostienen que la misma no habría sido aprobada ni ratificada congresalmente. Lo cierto es que el Congreso Nacional de Bolivia aprobó el Acta el 4 de febrero de 1905, el Gobierno de Chile la ratificó el 18 de enero de 1907 y ambos países canjearon sus respectivas ratificaciones en Santiago el 16 de abril de 1907, tal como consta en los expedientes de la Cancillería y en la gaceta oficial del Estado Plurinacional. Por tanto no es cierto que el Acta Protocolizada de 1904 carezca de validez y que ninguno de nuestros gobernantes lo haya notado en más de 100 años. El Acta es válida muy a nuestro pesar y debemos respetarla. 

Pero supongamos que los hermanos Chávez tuvieran razón, es decir que el Acta Protocolizada de 1904 no fuera válida y que nadie lo había descubierto hasta que ellos lo hicieron. En ese caso, tampoco podríamos reclamar pertenencia sobre los territorios en cuestión debido a que durante más de un siglo, Bolivia aceptó y respetó el dominio de Chile sobre los mismos. En otras palabras, no podemos reclamar ahora unos territorios que además de haberlos cedido formalmente, hemos reconocido como ajenos tácitamente, por aquiescencia, durante más de 100 años. 

Por tales motivos, la demanda de los Chávez solo nos podría ocasionar una severa derrota jurídica ante Chile y un gran retroceso en nuestro difícil camino hacia el mar. Sus argumentos serían rechazados en un solo trámite si es que la demanda llegara a ser presentada, porque para incoar un proceso ante el Tribunal Permanente de Arbitraje (TPA) de La Haya, que es donde ellos sugieren acudir, se requiere del acuerdo de las partes para definir los temas que se quieran someter al arbitraje, y bien sabemos que conseguir el acuerdo de Chile para someter los argumentos de los Chávez al TPA, es tanto o más difícil que logar una solución a este tema mediante una negociación de buena fe. 

Por último, respecto a que debería ser Chile el que refute la demanda de los Chávez en un eventual proceso judicial y no un boliviano como el que escribe, creo que es mejor debatir estos temas con buen humor, antes que ir a meter la pata olímpicamente en el ámbito internacional. Sobre este punto, seguramente convendríamos en que el encierro geográfico es un tema muy importante y profundo para la mayoría de los bolivianos, pero por eso mismo, no podemos tratar de solucionarlo mendrugamente y con viveza criolla; debemos ser serios y profesionales, admitiendo equivocaciones si es que las cometemos y sobre todo, actuando siempre en función de los intereses nacionales de nuestro país.

domingo, 24 de abril de 2016

La fuerte carcajada en Diremar

Por: Víctor Hugo Chávez

Publicado en Página Siete 

Víctor Hugo, a quien Guzmán Escobari denomina mendrugo, no le huye al cumplimiento de sus deberes y por ello el reclamo marítimo se hizo presente desde temprana edad al cumplir con el Servicio Militar Obligatorio de manera efectiva en la Armada Boliviana, como también Wilfredo cumplió... 

He leído en la edición de Página Siete del domingo 10 de abril de 2016  un titular que indica "Víctor Hugo, el mendrugo” (mendrugo, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española tiene como sinónimo a soquete) seguido de su correspondiente desarrollo que abarca una carilla entera del suplemento Ideas, que se edita en este prestigioso medio impreso;  la firma de ese documento corresponde a Andrés Guzmán Escobari.

Resulta ocioso pretender responder a las observaciones de cómo estaba vestido quien escribe o  cómo lucía el cabello de mi hermano Wilfredo, esas observaciones que realiza Guzmán parecen más de revista de modas o estilismo; también resulta innecesario manifestar disculpas por no haber asistido a supuestos "debates televisados” con quien se considera digno rival, lo cierto es que no se me convocó a debate expreso con la señalada persona en programas televisivos; Víctor Hugo, a quien Guzmán Escobari denomina mendrugo, no le huye al cumplimiento de sus deberes y por ello el reclamo marítimo se hizo presente desde temprana edad al cumplir con el Servicio Militar Obligatorio de manera efectiva en la Armada Boliviana, como también Wilfredo cumplió con su deber un año después en el Ejército de Bolivia; mendrugo o soquete es quien no cumple con estos deberes patrios, habría que preguntarle a Guzmán si prestó el servicio militar de manera efectiva y en qué unidad militar estuvo durante un año entero enfundado en el uniforme de las Fuerzas Armadas, de no haber cumplido efectivamente con este deber, se explicaría el porqué lanza calificativos tan torpes contra una propuesta que reclama la reincorporación a Bolivia de los territorios usurpados por Chile y en esa omisión se encontraría explicación sobre la fuerte carcajada que le produce una propuesta de recuperar los territorios asaltados por Chile, correspondiéndole en ese caso a Guzmán Escobari el mote de mendrugo o soquete.

En cuanto al evento organizado por el Instituto de Investigación de la Carrera de Derecho de la UMSA de 22 de marzo pasado -por si no estaba enterado Guzmán- corresponde indicarle que cada orador tenía el tiempo programado de media hora para su exposición; en el caso mío estuve presente incluso antes del horario programado, consecuentemente no llegué "retrasado”;  siento mucho que el director de DIREMAR y el Procurador no hayan asistido a este evento y que ello produjo el desfase de horarios de exposición, agregando que durante la tarde de esa fecha estuve en similar evento en la UPEA y posteriormente a la exposición en la Facultad de
Derecho me trasladé a otro evento en el Paraninfo de la UMSA.

Ingresando al tema de fondo, causa sorpresa la insólita afirmación que realiza Guzmán Escobari en sentido que la propuesta presentada con el título de Proyecto de Demanda Marítima sea una "viveza criolla” que habría surgido tras el anuncio del presidente Morales del año 2011 de acudir a La Haya. Por el contrario, la propuesta de acudir a La Haya se ha efectuado desde el año 2000 como actuación  nuestra, obviamente una propuesta de demanda internacional causó envidia en algunas personas que viven de la Cancillería boliviana, que no pudieron por generaciones proponer a Bolivia una alternativa a la eterna y fallida negociación: "un mar de fracasos”; esto refuta la observación de Guzmán en sentido que nuestra propuesta de Demanda ante La Haya hubiera sido presentada con posterioridad al anuncio del Presidente, sobre ello existe abundante documentación y archivos videográficos desde el año 2000 que ignora Guzmán, en todo caso, esa viveza criolla es la que ha permitido a Bolivia tener como una alternativa de reivindicación marítima la de acudir a tribunales internacionales, algo planteado por hombres del pueblo como somos los hermanos Chávez,  por ello bienvenida esa viveza ante la torpeza que demostró la más que centenaria propuesta de la Cancillería boliviana de negociación con los chilenos, pues al ladrón se le pretende reiteradamente invitar a la mesa de la negociación en lugar de sentarle en el banquillo del acusado. 

En el punto 34 de la demanda interpuesta por Bolivia y admitida por la Corte Internacional de Justicia de La Haya, la "viveza criolla” de los hermanos Chávez es aceptada, puesto que se anuncia una Demanda de Arbitraje contra Chile en mérito del Art. XII del Tratado de 1904 y el Protocolo de 16 de abril de 1907 que fija como entidad competente para esta demanda la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, siendo esa nuestra propuesta presentada desde el año 2000.

Guzmán afirma que la propuesta de Demanda Marítima presentada por Víctor Hugo y Wilfredo que sostiene reivindicar el territorio comprendido entre los paralelos 24 a 23, mar territorial, zona económica exclusiva, plataforma continental e islas e islotes, es decir Antofagasta, Mejillones además de otros territorios y mar causó "una fuerte carcajada” en DIREMAR, pese a que dicho territorio, mar e islas no se encuentran comprendidos en el Tratado de 1904; además Guzmán otorga plena validez al Acta Protocolizada de 15 de noviembre de 1904 por el que supuestamente se habría incorporado a Chile este territorio, empero en lo que no sustenta Guzmán es en el hecho que el Acta Protocolizada de 15 de noviembre de 1904 no se aprobó ni ratificó por el Congreso boliviano, por tanto, no tiene validez; empero ese argumento, me refiero al de la supuesta "validez del Acta Protocolizada”, debiera haber sido esgrimido por Chile como respuesta ante una eventual demanda que interponga Bolivia y no ser una recomendación de boliviano alguno que además incurre en infidencia de lo que se hace o deja de hacer en DIREMAR, debiera ser el canciller Choquehuanca o el director de DIREMAR quienes se pronuncien sobre dicha delación bajo alternativa de tenerla como respaldada.

La palabra heraldo tiene entre sus sinónimos "mensajero” y al parecer Chile no solo tiene a Muñoz con ese nombre y funciones, sino que existen otros heraldos, mendrugos o soquetes que niegan a Bolivia la mínima posibilidad de reclamar los territorios cercenados por el asalto chileno y lanzan fuertes carcajadas ante propuestas surgidas desde el pueblo boliviano demostrando con ello su servilismo a la política exterior del usurpador.

domingo, 10 de abril de 2016

Víctor Hugo, el mendrugo

Por: Andrés Guzmán Escobari
Diremar realizó un estudio serio y responsable sobre los argumentos que podría utilizar Bolivia para demandar a Chile, en el cual la demanda de los Chávez no produjo más que una fuerte carcajada.  
Los hermanos Chávez en la primera fila de asientos del Paraninfo de la UMSA.
Hace unos días fui invitado a participar de un conversatorio sobre la demanda marítima boliviana, organizado por los estudiantes de derecho y ciencias políticas de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Asistí con grandes expectativas no sólo porque la audiencia estaría compuesta por futuros abogados y ciéntistas políticos de nuestro medio, sino sobre todo porque compartiría la testera con expertos en la materia como Héctor Arce, Emerson Calderón, Karen Longaric y los hermanos Wilfredo y Víctor Hugo Chávez.

De acuerdo al horario establecido, llegué al lugar 10 minutos antes del evento y en ese momento los organizadores me informaron que Arce y Calderón se habían excusado y que los demás disertantes llegarían “un poco tarde”, por lo cual, yo debía iniciar el conversatorio. 

Dadas esas circunstancias imprevistas pero favorables, puesto que podía extenderme cuanto quisiera - y mejor si lo hacía, según los mismos organizadores -, desarrollé mi disertación tranquilamente, explayándome en los puntos que consideraba importantes y alargando las pausas discretamente. Una vez finalizada mi participación de casi media hora y en vista de que seguía siendo el único en la testera, abrí una ronda de preguntas. En eso, vi a un señor de cabello platinado y largas patillas ingresando despaciosamente por la puerta del público (no la de los disertantes). Era Don Wilfredo Chávez, quien se acomodó en la primera fila de asientos (no en la testera). Casi de inmediato llegó una presurosa Karen Longaric, que sin ningún complejo de inferioridad o superioridad, se situó en la testera, mientras yo contestaba las últimas preguntas desde el atril.
Seguidamente, la doctora Longaric tomó la palabra y luego de disculparse con el público por su retraso involuntario, desarrolló un interesante análisis sobre la demanda marítima boliviana, destacando las debilidades que podría tener el planteamiento de nuestro país. Casi 20 minutos después, cuando la disertante absolvía las preguntas de los estudiantes, llegó finalmente el mendrugo, Víctor Hugo Chávez Serrano. Lucía un saco holgado que lo hacía ver más flaco y una coqueta chapela (boina de gran vuelo) color caqui. Entró sin mucho apuro por la puerta de los disertantes y al verme solo en la testera, mientras Longaric terminaba su disertación desde el atril, hizo una extraña maniobra para ir a sentarse en la primera fila, junto a su hermano.
Pero antes de relatar lo que dijo Victor Hugo, vale la pena retroceder en el tiempo para explicar por qué lo de mendrugo. 
A finales de marzo de 2011, poco después de que Evo Morales anunciara por primera vez su intención de demandar a Chile para recuperar un acceso soberano al mar, el proyecto de demanda de los hermanos Chávez fue presentado por algunos medios de comunicación como el plan que habría estado siguiendo el Gobierno boliviano para acudir a tribunales internacionales. Se trataba básicamente de exigir la devolución de los territorios que hoy conforman la región chilena de Antofagasta, situados entre los paralelos 24º y 23º de latitud sur y de todas las islas e islotes del mar territorial adyacente, porque supuestamente, Bolivia nunca le había cedido a Chile esos terrenos.   
Semejante disparate, que al parecer sí fue considerado por el gobierno nacional en un principio, nos exponía a sufrir una dura derrota jurídica frente a Chile y nos hacía prever un enorme retroceso en nuestro camino hacia el mar, tal vez irreversible. Ante ese peligro inminente, intenté prevenir al país del grave error en un artículo que criticaba duramente a la demanda de los Chávez, aun cuando sabía que mi cargo de Agregado Comercial de la Embajada de Bolivia en Venezuela corría peligro. Creía firmemente, como todavía lo hago, que más valía asumir las consecuencias de mis actos, como al final lo hice, que quedarme de brazos cruzados cuando la concreción de uno de los objetivos más importantes de nuestro país parecía estar en peligro.
El artículo explicaba que si bien los territorios comprendidos entre los paralelos 24º y 23º de latitud sur no están mencionados en el Tratado de 1904, Bolivia los cedió después, mediante el Acta Protocolizada de 15 de noviembre de 1904, que no conocían los hermanos Chávez, y que aclara que dichos territorios también quedaban reconocidos por nuestro país como chilenos. Por ese motivo, y por otros de mayor detalle pero de menor relevancia frente al argumento descrito, concluía que “la demanda de los Chávez es una muy fidedigna expresión de lo que se entiende por viveza criolla”.
En los meses que siguieron, DIREMAR realizó un estudio serio y responsable sobre los argumentos que podría utilizar Bolivia para demandar a Chile, en el cual, la demanda de los Chávez no produjo más que una fuerte carcajada. 
Pero retomado el relato de lo ocurrido en el conversatorio de la UMSA, el mendrugo inició su disertación saludando respetuosamente a quienes estábamos en la testera pero no ofreció excusas a la audiencia por su demora. Criticó durante a la demanda presentada finalmente por el gobierno de Evo Morales, apelando a la ironía y a la exacerbación de los nacionalismos, es decir, un discurso al estilo de Donald Trump, pero sin muchos adeptos.   
Luego, inesperadamente, Víctor Hugo se permitió decir algo como: “el señor Guzmán, que tanto nos ha criticado, debe saber que el Acta Protocolizada de 15 de noviembre de 1904 no es válida ni obligatoria, porque no fue promulgada como ley de la República en 1905 junto al Tratado de 1904, por tanto ¡no es válida!”. Y después, complementó su idea preguntando: “¿por qué Chile ocupa más territorio del que Bolivia le cedió?”.
Apenas concluyó cogió rápidamente su chapela para marcharse, y en ese momento tomé el micrófono y le pedí a don Víctor Hugo, delante de toda la audiencia, que no se vaya pues quería responder a sus comentarios ya que él me había aludido personalmente. Pero reaccionó contrariamente, dijo “tengo otro compromiso” y se marchó a pesar de que insistí y le aseguré que mi respuesta sería corta. Don Wilfredo se paró y salió en defensa de su hermano, asegurando que él se quedaría a escuchar y responder lo que yo tenía que decir.
No era la primera vez que Víctor Hugo evitaba debatir conmigo, el 12 de junio de 2013, cuando ambos fuimos invitados al programa de televisión “Que No Me Pierda”, él decidió no asistir; y al día siguiente del conversatorio, el 23 de marzo de 2016, el mendrugo tampoco se presentó en el programa “Nunca es Tarde” de Radio Compañera, en el que teníamos que ser entrevistados conjuntamente.   

En mi respuesta ante el auditorio de la UMSA, lamenté que Don Víctor Hugo hubiese llegado tarde porque no alcanzó a escuchar mi explicación sobre la forma cómo se habían escogido los argumentos jurídicos para demandar a Chile, y aclaré que la no promulgación de un acuerdo internacional, no lo invalida cuando existe al menos una manifestación de consentimiento reconocida por el derecho internacional, en el caso del Acta Protocolizada de 1904, Bolivia manifestó su consentimiento mediante la firma, la aprobación congresal y el canje de ratificaciones. Pero aun cuando no fuera así - me permití clarificar -, el hecho de que Bolivia nunca haya reclamado esos territorios durante más de 100 años, representa un reconocimiento tácito al dominio de Chile sobre los mismos.
Además que para llegar a la instancia que él plantea, el Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya, es necesario acordar con Chile los asuntos que se deben someter al arbitraje, lo cual es tanto o más difícil que negociar con ese país una solución definitiva a este tema. 
Finalmente, por las reacciones que percibí en la audiencia y por los comentarios que hicieron algunos de los presentes, me dio la impresión que mi postura tuvo mayor aceptación que la del mendrugo, con quien, a pesar de los desplantes, aun estaría dispuesto debatir.

domingo, 3 de abril de 2011

Bolivia Vs. Chile: La Demanda de los Chávez

Por: Andrés Guzmán Escobari
Publicado en La Razón

El 20 de octubre de 2004, al cumplirse el centenario de la firma del Tratado que dejó a nuestro país jurídicamente enclaustrado, los hermanos Víctor Hugo y Wilfredo Chávez Serrano, presentaron una propuesta de demanda judicial contra Chile para recuperar el acceso soberano de Bolivia al mar. El entonces Presidente boliviano, Carlos Mesa, a pesar de creer que el ámbito multilateral es un buen camino para llegar al mar, ignoró la referida propuesta o al menos no la incluyó en su política de “gas por mar”. 14 meses después, el día que Evo Morales asumió la presidencia, los hermanos Chávez enviaron su propuesta al flamante Mandatario, quien hasta el momento no la utilizó y salve Dios a Bolivia si decide hacerlo.
La demanda de los Chávez, que en los últimos días ha cobrado mayor actualidad, plantea someter el caso de la controversia que genera el enclaustramiento boliviano al Tribunal Permanente de Arbitraje de la Haya (TPA), basada en alegatos fácilmente rebatibles y planteados en la más insólita subestimación del profesionalismo y astucia de la diplomacia chilena. Entre los cuales destaca el falso argumento de que Bolivia nunca reconoció el dominio de Chile sobre los territorios de Atacama, situados entre los paralelos 23 y 24 de latitud sur; lo cual es una terrible equivocación porque ese reconocimiento fue formalizado mediante el Acta Protocolizada del Tratado de Paz y Amistad, firmada el 15 de noviembre de 1904 y ratificada por ambos países. La cual, en su parte relevante señala:
“… habiendo sido controvertido en ocasiones por el gobierno de Bolivia el criterio con que Chile ha considerado invariablemente la situación de los territorios que se encuentran entre los paralelos 23 y 24 de latitud meridional, consideraba oportuno dejar claramente establecido que el gobierno de Bolivia reconoce el dominio absoluto y perpetuo de Chile en estos últimos territorios desde el mar hasta el actual deslinde con la República Argentina”.
Pero los Chávez, no sólo desconocen la existencia de dicho acuerdo, sino también la nota entregada a la Cancillería boliviana el 12 de febrero de 1879 por el Encargado de Negocios de Chile, Pedro Nolasco Videla, luego de que Bolivia no contestara, en el plazo exigido por Chile, la propuesta de llevar el conflicto al arbitraje de los Estados Unidos. En dicha nota, Chile desconoce unilateralmente el Tratado de límites de 6 de agosto de 1874, que, 132 años más tarde, los Chávez pretenden llevar al TPA de la Haya para que éste determine su vigencia. La nota señala:  
“Roto el tratado de 6 de agosto de 1874, porque Bolivia no ha dado cumplimiento a las obligaciones en él estipuladas, renacen para Chile los derechos que legítimamente hacía valer antes del tratado de 1866 sobre el territorio a que ese tratado se refiere. En consecuencia, el Gobierno de Chile ejercerá todos aquellos actos que estime necesarios para la defensa de sus derechos, y el Excelentísimo Gobierno de Bolivia no debe ver en ellos sino el resultado lógico del rompimiento que ha provocado y de su negativa reiterada para buscar una solución justa e igualmente honrosa para ambos países.”

Y eso no es todo, los Chávez tampoco conocen los documentos que invalidaron el Tratado sobre Transferencia de Territorios de 18 de mayo de 1895, mediante el cual, Chile se comprometió a entregar a Bolivia una salida soberana al mar, es decir, que desconocen los Protocolos de 9 de diciembre de 1895 y de 30 de abril de 1896, que condicionaron la entrada en vigor de dicho Tratado a la aprobación de las reservas que el Congreso boliviano había opuesto a su ratificación, pero, como era de esperar, Chile nunca las aprobó. No obstante, la supuesta vigencia de dicho instrumento es otro de los cuestionables argumentos que esgrimen los Chávez para demandar a Chile.
En conclusión, los Chávez creyeron descubrir que Chile “olvidó” legalizar su dominio sobre los territorios bolivianos que hoy ocupa y que “omitió” anular otros acuerdos que le obligan a darle a Bolivia una salida soberana al mar, y por ello presentaron una propuesta como si nunca antes en la historia de la diplomacia boliviana se hubiese considerado la posibilidad de llevar este asunto a Tribunales internacionales, creyendo que basta saber de leyes y muy poco de historia para diseñar una estrategia de política exterior, con el descaro de ni siquiera revisar la bibliografía básica de la materia, con una irresponsabilidad tan grande e infame que llega a poner en peligro los más caros intereses de Bolivia y lo peor de todo, asumiendo que los chilenos no conocen algunos conceptos básicos del Derecho Internacional. En pocas palabras, la demanda de los Chávez es una muy fidedigna expresión de lo que se entiende por “viveza criolla”. 

Nota: los comentarios vertidos son opinión del autor y no reflejan la postura del gobierno de Bolivia.