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lunes, 1 de octubre de 2012

Nueva amenaza de Chile

Por: Andrés Guzmán Escobari

Las primeras repercusiones que causaron los discursos del Presidente de Bolivia y del Canciller chileno en la última Asamblea General de la ONU, coinciden en señalar un atrincheramiento de posturas en relación al problema marítimo boliviano en ambos lados de la frontera porque, en resumidas cuentas, Bolivia vuelve a quejarse ante la comunidad internacional del problema que genera su situación de enclaustramiento geográfico y Chile responde, una vez más, que nuestro país carece de derecho para reclamar una salida soberana al mar.
Si bien a grandes rasgos esa interpretación es correcta, el actual gobierno de La Moneda le añadió un toque de agresividad a su postura tradicional que sólo se había visto en los tiempos de Toribio Merino, Conrado Ríos Gallardo o Abraham Köning, entre otros. En efecto, después de que el Presidente Morales anunció su intención de judicializar el problema marítimo boliviano, las autoridades chilenas decidieron endurecer su discurso a tal punto que han llegado a proferir serias amenazas contra Bolivia.
A poco del célebre anuncio de 23 de marzo de 2011, el Canciller de Chile dijo que Bolivia “sufrirá las consecuencias” por tal decisión; luego, el Ministro de Defensa amenazó con utilizar las FF.AA. para “hacer respetar los tratados” en alusión a la posibilidad de que Bolivia denuncie el Tratado de 1904. Seguidamente, el Presidente Piñera puso en consideración del Senado chileno una Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa que, si bien después dijo que era un borrador, en su página 10 dice literalmente que “resulta posible concebir un escenario de controversia por mejores y más amplias garantías de acceso al agua y sus reservas”, lo cual representa una clara amenaza para Bolivia que es el único país que podría proveer de recursos hídricos a las regiones desérticas de Chile y por tanto, el único país con el que se podría “concebir un escenario de controversia” en los términos planteados.
Finalmente, en respuesta al emplazamiento que hizo Evo Morales a Chile en la Asamblea General de la ONU para resolver el diferendo marítimo a través de mecanismos pacíficos, Piñera decidió amenazar nuevamente a Bolivia al decir que va a defender “con toda la fuerza del mundo” el territorio y la soberanía chilena, tal como si las declaraciones de Morales pusieran en riesgo la integridad territorial de su país. Al respecto, cabe recordar que la amenaza o el uso de la fuerza fueron proscritos de las relaciones interestatales hace mucho tiempo, la primera vez que Chile se comprometió a no utilizar ese medios fue en 1889 al suscribir los acuerdos de la Conferencia Panamericana celebrada ese año en Washington, luego lo hizo directamente con Bolivia al intercambiar las notas revérsales de 1941 y también al suscribir precisamente la Carta de la ONU en 1945 y la de la OEA en 1948. Por tanto, resulta inadmisible que en pleno siglo XXI el gobierno chileno se muestre tan belicoso y agresivo, y más aún ante la solicitud que hace Bolivia de resolver un largo y difícil problema, muchas veces reconocido por Chile, a través de medios pacíficos.
Ya antes el mismo Piñera había dicho que Chile “hará respetar los tratados”, sin embargo, en esta oportunidad, aclaró que utilizará “toda la fuerza del mundo”, lo cual, además de inaceptable y excesivo, es alarmante.