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domingo, 11 de octubre de 2015

Si lo dice la Corte, debe ser cierto

Por: Andrés Guzmán Escobari 

El tribunal más importante de las Naciones Unidas reconoció que existe una disputa pendiente entre Bolivia y Chile.

El fallo de la Corte Internacional de Justicia que rechazó la objeción preliminar de incompetencia presentada por Chile en el caso incoado por Bolivia en abril de 2013 (por 14 votos a favor de 16 posibles), puso de relieve el potencial de la demanda boliviana y sus principales virtudes. Por un lado, la demanda continúa la política de reintegración marítima basada en la doctrina del arreglo negociado que se ha convertido en una verdadera política de Estado en Bolivia, y por otro, abre la posibilidad de promover y extender la conciencia, sobre todo en Chile, de que existe un asunto pendiente entre ambos países.
En efecto, al rechazar la objeción preliminar chilena, el Tribunal más importante de las Naciones Unidas reconoció que existe una disputa pendiente entre ambas naciones referido a la obligación de Chile de negociar un acceso soberano al mar para Bolivia, cuyo objeto es dilucidar si dicha obligación existe y de ser así, si Chile ha incumplido dicha obligación.
No es lo mismo que lo diga el Presidente de un país amigo como Pepe Mujica o Rafael Correa, entre otros; ni que lo diga un organismo internacional como la OEA, el Movimiento de Países No alineados o el ALBA; ni tampoco que lo diga el mismísimo Papa Francisco. Que lo manifieste un Tribunal jurisdiccional como la Corte Internacional de Justicia tiene un cariz especial porque se trata de la más alta instancia judicial del planeta, y porque sus fallos son obligatorios e inapelables.
“Si lo dice la Corte debe ser cierto” escribió un chileno en Twitter [@pato_32] el día posterior al fallo en respuesta a uno de sus compatriotas que esgrimió con alto fervor nacionalista, que no existen temas pendientes entre los dos países y que el Tratado de 1904 es “intangible”. A pesar de que falta mucho trabajo por hacer para convencer a la mayoría de los chilenos de que negociar es lo mejor para resolver este asunto, la demanda tiene esa virtud, genera un cuestionamiento en quienes mantienen una posición inamovible, y que son generalmente los que fueron educados entre discursos nacionalistas y una historia distorsionada. Ese cuestionamiento es muy valioso para nuestra causa porque contribuye al esclarecimiento de la verdad, que es precisamente lo que más conviene a Bolivia.
En cuanto a la historia, debemos valorar que la demanda boliviana ayuda a desmitificar algunos hechos del pasado que se presentan en la historiografía de ambos países de manera contradictoria, y que naturalmente no han contribuido al buen entendimiento de nuestros gobiernos. Al respecto, en los antecedentes de su fallo, la Corte señaló con claridad que Bolivia nació a la vida independiente con una salida soberana al mar y que Chile reconoció solemnemente esa situación mediante los Tratados firmados en 1866 y 1874. Por otra parte, también confirmó que Chile declaró la guerra a Bolivia y no al revés como aseguran muchos historiadores chilenos que interpretan al Decreto de 1ro de marzo de 1879 como una declaratoria de guerra, no siendo más que una medida para expulsar a los chilenos del territorio nacional y llamar a las reservas, pero no una declaratoria de guerra.
Al respecto, en la histórica entrevista que Televisión Nacional de Chile le hizo al ex Presidente Carlos Mesa el pasado 29 de septiembre, el periodista se permitió afirmar: “mayoritariamente los historiadores latinoamericanos no hablan de una invasión de Chile, más bien de una declaratoria de guerra de los países que se enfrentaron”. Lo cual hizo que Mesa le preguntara extrañado: “No me estará Ud. hablando en serio” y el periodista replicó entusiasmado: “por supuesto que le estoy hablando en serio”. Y ahí fue donde recibió el embate de una respuesta magistral y demoledora basada en hechos objetivos: “el 14 de febrero de 1879 la armada chilena invade Antofagasta, ese es un hecho objetivo. [Otro] hecho objetivo, entre el 5 y 6 de abril de 1879 Chile le declara formalmente la guerra a Bolivia y Perú, no habiendo declaratoria de guerra ni de Bolivia ni de Perú previamente. Por lo tanto hay dos hechos objetivos: la invasión física que comienza las acciones bélicas y la declaratoria formal de guerra por parte de Chile”. Ante lo cual el periodista tuvo cambiar el tema sin antes decir: “porque se nos va acabando el tiempo, no vamos a aclarar esto ahora” y que después le preguntaría a un representante de la vieja guardia chilena.
Pero volviendo a lo que dictaminó la Corte, es preciso considerar que todas y cada una de las afirmaciones que contienen sus sentencias atraviesa una exhaustiva revisión para corroborar la exactitud y la veracidad de todos sus datos. Para ese trabajo, existe un equipo de especialistas en historia que revisan los documentos que elaboran los jueces para que no exista error alguno. Por tanto, los bolivianos debemos celebrar este fallo, no sólo porque nos permite discutir el fondo de nuestra demanda, sino también porque significa un importantísimo aporte para esclarecimiento de los hechos históricos.
En ese mismo sentido será sumamente valiosa e interesante la discusión sobre la historia de los diversos compromisos y promesas formales adquiridos por Chile de darle a nuestro país una salida soberana al mar, pues también contribuirá a la comprensión de lo que verdaderamente ocurrió y no lo que algunos quisieran que haya ocurrido.

Por todo lo dicho, la demanda boliviana que ya obtuvo una victoria contundente pero inicial, como bien lo dijo el Agente boliviano, Eduardo Rodríguez Veltzé; contribuye a descartar esa idea de que no tentemos asuntos pendientes y también a mejorar el ambiente para el momento en que bolivianos y chilenos se sienten a negociar una solución a este asunto, que estamos seguros que llegará.