jueves, 1 de diciembre de 2016

Entrevista a José Rodriguez Elizondo

A principios de 2015, cuando me encontraba realizado un estudio referido al rol de las narrativas maestras de Bolivia y Chile en la formación de sus identidades nacionales, tuve la oportunidad de entrevistar al reconocido periodista y diplomático chileno José Rodríguez Elizondo, a quien había conocido dos años antes, en un consversatorio de intelectuales bolivianos y chilenos, organizado por las Fundaciones Friedrich-Ebert-Stiftung y Siglo XXI, en Santiago.

Rodríguez Elizondo es actualmente uno de los intelectuales chilenos que más conoce la problemática de las relaciones de su país con Bolivia, ha escrito varios libros al respecto, entre los que cuentan: De Charaña a La Haya: Chile, entre la aspiración marítima de Bolivia y la demanda marítima de Perú (2009); Historia de dos demandas: Perú y Bolivia contra Chile (2014); y Todo sobre Bolivia y la compleja disputa sobre el mar (2016). 

En esta última obra, el reputado autor decidió incluir la entrevista de referencia, que se realizó el 30 de abril de 2015 en la Universidad de Chile, debido a que según él mismo, "se convirtió en un diálogo muy revelador". 

Al coincidir plenamente con esa afirmación y quedar altamente honrado por permitirme contribuir a uno de sus trabajos, a continuación transcribo in extenso la entrevista, respetando la edición realizada por el entrevistado.  

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Invasión sin Guerra 

Andrés Guzmán Escobari. ¿Cuál fue el principal detonante de la guerra del Pacífico?

José Rodríguez Elizondo. No tengo la pretensión de definir yo cuál fue el principal detonante de una conflagración que fue la más importante que hemos tenido en América Latina porque ni siquiera los historiadores profesionales se han puesto de acuerdo, hay muchos detonantes que aspiran a ser el principal.

AGE. ¿Ud. tiene alguna opinión al respecto

JRE. Yo niego el detonante único, yo creo en los procesos de conflicto -lo que se llama cursos de colisión-, donde lo que hay que tratar de detectar es dónde empiezan. Si nos remontamos a la historia yo creo que empieza en el propio nacimiento de Bolivia, en la medida en que no tuvo en su estructura geopolítica a Arica.

AGE. ¿Pero sí tuvo mar?

JRE.Tuvo mar, pero no lo aprovechó porque era Arica el objetivo.

AGE. ¿Siempre fue Arica?

JRE. Siempre fue Arica.

AGE. ¿Hubo una invasión?

JRE. Ese es un juego semántico del Presidente Morales que no me parece interesante.

AGE. Ud. cree que no hubo, porque algunos chilenos hablan de ocupación o de reivindicación.

JRE. Aplico el viejo dicho de Deng Xiao Ping: “un gato es un gato porque caza ratones, no importa que sea  blanco o negro”. La guerra del Pacífico fue guerra. Si en algo están de acuerdo los historiadores es que entre Bolivia, Chile y Perú hubo una guerra.  Si el presidente quiere decir que no fue guerra sino invasión, que él explique por qué.
AGE. ¿Pero qué pasó el 14 de febrero de 1879?

JRE. El primer acto de la guerra.

AGE. ¿Qué fue? un desembarco, una ocupación ¿cómo le llamaría?

JRE. Una guerra tiene distintas operaciones bélicas, puede ser un desembarco. Si tú eliges entre las operaciones de guerra la invasión, yo te puedo decir “fue la primera operación de guerra”. Pero sustituir la palabra guerra por invasión, me parece un jugo semántico absurdo. No voy a rectificar a los historiadores que hablan de la Guerra del Pacífico.

¿Justicia o Tratado? 

AGE. Ahora, incluso más subjetivo ¿Mereció Bolivia perder su litoral? ¿Mereció Chile quedarse con él?

JRE. No puedo responder esa temática subjetivista a ciento y tantos años de distancia, porque las causas de esto, como yo las englobo, dentro de un proceso, son diversificadas. Todo fenómeno que concluya en una guerra es el proceso más complejo y sutil de las relaciones internacionales. Como tal, es un  tema de alto interés filosófico pero de muy poco interés práctico. Para lo que viene después, es quedarse estacionado en el pasado y en una etapa del pasado.

AGE. ¿Bolivia suscribió el tratado de 1904 voluntariamente?

JRE. La guerra había terminado, en cuanto a las acciones de guerra, en 1883 y no había ocupación chilena de Bolivia.

AGE. ¿En el litoral? Pero estaba todo el tiempo ocupado, hasta 1904. 

JRE. Chile había tomado el litoral boliviano pero no estaba con sus militares en La Paz, imponiendo un tratado. Ya habían pasado demasiados años para eso. Por lo tanto la situación que se produce es la misma que se produce al término de cada guerra: entre los beligerantes hay uno que está en mejor posición comparativa que el otro, sencillamente, porque ganó la guerra. Cuando se produce una guerra, como decía el Inca Atahualpa “usos son de la guerra, vencer y ser vencidos”. Y si esos son los usos de la guerra, tienen que culminar con un protocolo de fin de guerra que se llama tratado y el tratado se negocia. Es distinto a que el vencedor vaya a la sede del país derrotado y diga “fírmenme este tratado”. Eso sería un tratado impuesto por la fuerza y el de 1904 se negoció durante años, con concesiones del país vencedor y pautas de reciprocidad. Y el presidente que firmó ese tratado de parte de los vencidos fue relegido.

AGE. Aquí la pregunta no es si hubo coacción, la pregunta es si Bolivia lo firmó voluntariamente.

JRE. en todas las actuaciones políticas internas de los países se puede plantear el mismo tema: una ley se aprobó pero  ¿los opositores lo hicieron voluntariamente? Aquí estamos hablando de la ecuación final de un conflicto, que se llama ley en lo interno y se llama tratado en lo internacional. Habrá gente que dice “sí, nos conviene el tratado”, gente que dirá que no conviene, gente que dirá que lo firmó un traidor, gente que dirá que salvó la patria.  

AGE. ¿Y qué dice la versión oficial de Chile?

JRE. La versión oficial de Chile es obviamente que Bolivia firmó voluntariamente el tratado, en los contextos de una post guerra, así como los alemanes firmaron voluntariamente sus tratados y los Estados Unidos hicieron  el Plan Marshall. Nadie va a decir que los alemanes estaban contentos siendo derrotados. Son las realidades de la vida. El irredentismo consiste, Andrés, en no aceptar las realidades cuando son duras, pero uno tiene que verlas cara a cara. Hay que ver la derrota cara a cara.  Si uno no ve la derrota cara a cara no tiene la reflexión necesaria para evitar la continuación de la guerra. Primero hay que evitar la guerra, después hay que dar solución pacífica al conflicto. Así, después de la Segunda Guerra Mundial vino la tregua, la Carta de las Naciones Unidas, etc.   Todo pacto de tregua es voluntario en los términos de la tregua. La tregua no es la paz, sino el fin de las acciones bélicas. Por tanto, si un país que estaba en guerra firma una tregua, es porque voluntariamente dice “no estoy en condiciones de seguir peleando”. O sea, ¿qué sentido tiene la pregunta de  si se firmó voluntariamente un pacto de tregua?... caramba, un pacto de tregua refleja la voluntad de no seguir matándose.

AGE. El sentido de las preguntas, de todas, es ver o contrastar qué piensan los chilenos y los bolivianos, estas mismas preguntas se las he planteado a algunos expertos bolivianos en la materia y me han dado sus respuestas, y ahora quiero saber qué dicen los chilenos, conocer sus percepciones para compararlas y sacar conclusiones.

JRE. Esta pregunta de la tregua es particularmente curiosa, porque, como te digo, si hay algo que es coactivo es la guerra, y cuando dos fuerzas antagónicas llegan a una tregua es porque ya se desangraron lo suficiente como para decir “ya no sigamos peleando”. Tú dirás que es voluntario o involuntario, pero eso es lo de menos.

La culpa 

AGE. ¿Quién tuvo mayor responsabilidad en el fracaso de las negociaciones?

JRE. Nosotros vamos a decir siempre que ustedes y ustedes van a decir siempre que nosotros. Yo digo: curioso tu cuestionario, porque simplemente está pidiendo confesiones de cosas que están superconfesadas. 

AGE. En realidad no está tan claro porque hay bolivianos que dicen que los bolivianos hemos tenido la culpa.

JRE. Si tú lees a Walter Montenegro, es la respuesta dada por un boliviano... “el país de las oportunidades perdidas”. 

AGE. Él es un ejemplo, y también hay chilenos que dicen que Chile tiene la culpa.

JRE. A mí me gusta remitirme a Montenegro, porque lo conocí. Sé qué tipo de boliviano era, qué sutileza, qué conocimiento, qué capacidad para ponerse en el lugar del otro. Yo le rindo homenaje. Cuando yo estaba exiliado en el Perú fui su amigo. 

AGE. Es cierto que tiene una capacidad de autocrítica muy grande, pero en Bolivia se lo critica a él porque sólo analiza unas cuantas negociaciones y las analiza bien. Pero no toma en cuenta otras negociaciones importantes, no hace una revisión exhaustiva y pierde objetividad. Pero bueno es una visión, en Bolivia hay varias perspectivas como también en Chile…

JRE. Para ir más rápido te puedo ir diciendo frente a cada pregunta una reflexión, porque vamos a llegar a lo mismo. Por lo que veo del cuestionario, estamos frente a la pretensión de establecer una verdad absoluta y no hay una verdad, hay muchas. Entonces, ante la pregunta ¿Quién tuvo mayor responsabilidad en el fracaso de las negociaciones? Mi respuesta será siempre: para los bolivianos, Chile y para Chile, Bolivia.

AGE. ¿Y Perú nunca tuvo la culpa?

JRE. Me estás preguntando por Chile. Si tú me pones las negociaciones del tema marítimo y mencionas a los tres actores comprometidos, yo te digo que después de 1929 la negociación se reduce a Chile y Bolivia tratando de ignorar el interés del Perú. Y sucede que el Perú tiene una excusa funcional que es la existencia del Tratado del 29.

AGE. ¿Por ejemplo en la negociación de Charaña, Perú tuvo alguna responsabilidad?

JRE. Tuvo la responsabilidad de definir, primero, si negaba legitimidad a la negociación chileno-boliviana, por el Tratado del 29, Protocolo Complementario. Entonces, definió que podía ser legítima y, acto seguido, tuvo responsabilidad al plantear su propia alternativa, mientras Bolivia y Chile pretendían que dijera sí o no. El Presidente Francisco Morales Bermúdez planteó su propia alternativa: trinacionalización de Arica y, en ese sentido, tuvo la responsabilidad de enfrentar el problema asumiendo su propia capacidad de negociación. Para Bolivia significó que (el Perú) le había boicoteado la negociación y ahí viene lo que dice implícitamente el ex Presidente  Carlos Mesa: caramba ni los bolivianos ni los chilenos nos hemos dado cuenta de que el Perú también juega.

AGE. Entonces, no fue totalmente su responsabilidad.

JRE. Yo te pido que asumas la complejización. Yo nunca te voy a decir sí o no. Que conste que estás grabando mi complejización del tema.

AGE. ¿Y en las negociaciones de la agenda de 13 puntos, quién tuvo mayor responsabilidad del fracaso de las mismas?

JRE. Yo diría que Evo Morales, en la medida en que botó el tablero cuando, un 23 de marzo, declara a El Mercurio que ha tenido muy buenas conversaciones con Chile y ese mismo día, en La Paz, dice que se acabaron las negociaciones con Chile y que va a ir a los organismos internacionales. Entonces yo digo que Evo Morales botó el tablero.

AGE. Pero en ese momento ya estaban interrumpidas

JRE. Bueno, las negociaciones existen, se interrumpen, prosiguen... Toda negociación diplomática sobre temas complejos supone larguísimos plazos, ni siquiera el plazo de un gobierno. La demanda peruana marítima se empezó a fraguar el año 1977 y culminó con la presentación de la demanda el año 2008 ¿Cuántos gobiernos pasaron?

Sin solución perfecta 

AGE. ¿Tuvo alguna vez Chile una verdadera voluntad política por resolver el tema?

JRE. Yo diría francamente que sí. Sería uno de los puntos en los que te diría que sí, que Chile ha querido resolver el tema, pero lo dividido en dos periodos: desde el inicio de la guerra hasta 1929, cuando se dio la política boliviana de Santa María y desde 1929 a la fecha, que está limitado por el Tratado de 1929.

AGE. Y en ambos periodos hubo voluntad.

JRE. Claro, para nosotros si Perú hubiera aceptado nos habríamos desprendido no solo de Arica sino que de Tacna y Arica. 

AGE. ¿Considera posible resolver este problema mediante una negociación?

JRE. No veo otra posibilidad que la negociación diplomática, pero agrego: una negociación diplomática que tenga en cuenta las limitaciones de las partes, o sea que no es bilateral.

AGE. ¿Cree posible que Chile le ceda una salida soberana al mar a Bolivia algún día?

JRE. Creo posible eso, si el Perú está de acuerdo en los términos del Protocolo Complementario de 1929.

AGE. ¿Y por otro sector que NO sea Arica?

JRE. Por otro sector sería imposible si corta el territorio chileno y sería discutible si fuera un enclave. Hay chilenos que son partidarios de los enclaves y hay chilenos que no son partidarios de los enclaves.  

AGE. ¿Y si se plantea digamos un puerto soberano o un muelle soberano? es decir un acuerdo que no modifique el tratado.

JRE. Eso sería un enclave.

AGE. ¿Cree posible que Bolivia deje de reclamar un acceso soberano al mar algún día?

JRE. No. Mi primera respuesta categórica.

AGE. ¿Cuál es el principal obstáculo para alcanzar una solución?

JRE. De nuevo me enfrentas a los absolutos: “el principal obstáculo para alcanzar una solución”. Me niego a responderlo, porque es tan complejo. Esto empieza desde el nacimiento de Bolivia, con la aspiración de Arica que tienen los doctores de Chuquisaca. Pasa por todas las pellejerías que hemos pasado todos los países desde la independencia. Quizás Bolívar fue el principal responsable. 

AGE. ¿Pero en las negociaciones? por ejemplo en Charaña, ¿podríamos identificar un obstáculo principal? 

JRE. No, simplemente nosotros asumimos la responsabilidad de negociar bilateralmente y chocamos con la realidad que dice que el Perú siempre va a plantear su interés.

AGE. ¿Entonces ese quizás podría ser?

JRE. ¿Tú quieres que diga que el Perú fue el principal responsable? No, fuimos nosotros: bolivianos y chilenos.

AGE. No, no, yo digo que quizás el principal obstáculo fue creer que esto lo podíamos resolver bilateralmente cuando no es posible hacerlo.

JRE. No es posible y me remito de nuevo al ex Presidente Mesa. Lee al Presidente Mesa con cuidado, ese texto (en su blog) es muy importante.

AGE. ¿Ud. lo replicó?

JRE. No, no. Yo me sentí muy sorprendido de que un ex Presidente tuviera el coraje de dialogar contradictoriamente con un ciudadano de a pie. Los presidentes siempre eligen dialogar solo con Presidentes, son muy orgullosos.

AGE. Pero Ud. es Rodríguez Elizondo, no es cualquier ciudadano de a pie. Ud. genera una corriente de opinión aquí en Chile.

JRE. ¿Te parece?

AGE. Claro, es conocido en Bolivia.

JRE. Tengo buenos amigos en Bolivia y me siendo muy orgulloso de eso, es gente de mucha calidad. 

Negociar es transigir 

AGE. ¿Estaría de acuerdo con el canje territorial?

JRE. En el marco de una negociación, ya se ha producido un “acuerdo en principio” de Bolivia sobre el canje territorial. Y me parece justo. Pero también preveo que tiene que tener satisfacciones para el Perú. El Perú siempre va a decir “este territorio fue mío, yo tengo presencia en Arica, por tanto no voy a dar gratis mi aceptación, yo también tengo que tener una contrapartida”. 

AGE. ¿Entonces Bolivia también tendría que darle territorio a Perú? 
El tema es si hay intereses comprometidos del Perú o no. Nunca las transacciones de soberanía territorial son gratis. Nosotros siempre hemos dicho que no nos desprenderemos gratuitamente de territorio. Postulamos una negociación que sea conmutativa. En toda negociación se busca la conmutatividad. 

AGE. Todas las partes tienen que beneficiarse y eso es lo que nos ha faltado entender a los bolivianos.

JRE. En eso consiste una negociación. Lo que ustedes han planteado siempre a Chile es una imposición: “yo quiero negociar con ustedes para que ustedes me den esto”. Pero, como eso no es una negociación, hoy día van a la Corte y le dicen a la Corte “dígale a Chile que negocie para darnos esto”. Bueno, de repente la Corte dice que sí, pues uno no puede poner las manos al fuego por los jueces. Pero para nosotros eso no es negociación. La aspiración boliviana se ha traducido en la imposición de un fin y no en una negociación con concesiones recíprocas, Bolivia inclusive dice: “yo no tengo relaciones diplomáticas con usted mientras usted no me dé esto”. Es una tesitura absolutamente insoportable.

AGE. Así es como ustedes lo ven, en Chile se ve como una imposición, Bolivia quiere negociar y quiere negociar de buena fe eso dice la demanda.

JRE. Sí pero una negociación suponer llegar a la mesa con la voluntad de hacer concesiones recíprocas.

AGE. De acuerdo. ¿Cuánto influyeron las diferentes narrativas de la historia en Bolivia y Chile en el fracaso de las negociaciones?

JRE. Ahí sí que te puedo responder asertivamente: mientras tengamos una historia que se esgrime como arma arrojadiza entre nosotros, no podemos generar el mínimo de confianza necesario para tener negociaciones fructíferas.

El juicio ante la CIJ 

AGE. ¿Tiene Chile la obligación jurídica de negociar con Bolivia un acuerdo que le permita a Bolivia acceder soberanamente al mar?

JRE. No.

AGE. ¿Tiene Bolivia posibilidades de alcanzar un resultado favorable?

JRE. Esa es una pregunta que no puede responder nadie, sino los jueces.

AGE. ¿Y usted qué cree?

JRE. Mis creencias son absolutamente anodinas. No tiene importancia lo que yo crea. Además lo he dicho, está por escrito: los jueces son impredecibles y está dentro de las posibilidades que los jueces accedan a la posición de Bolivia. 

AGE. ¿Le parece válida la tesis chilena de la intangibilidad de los tratados?
Ahí te voy a responder asertivamente:  yo creo que esa nomenclatura es equivocada. La palabra “intangibilidad” es una palabra de origen místico. No hay nada hecho por el hombre que sea intangible, por lo tanto, solo los libros sagrados pueden considerarse intangibles. No preveo un cónclave de cardenales para decir que la Santísima Trinidad se redujo a un binomio. Por lo tanto, los tratados de límites se rigen por el pacta sunt servanda, según el cual son obligatorios para las partes, salvo que las mismas partes lo modifiquen. Ahí es donde yo soy crítico de la Constitución boliviana que se auto-autoriza para dejar sin efecto un tratado fronterizo.

AGE. Pero el derecho interno no está por encima del derecho internacional, entonces no habría colisión. Bolivia no puede utilizar su constitución para imponer algo.

JRE. Pero es un acto político altamente significativo. Si sumamos la historia de animadversión, más una constitución contemporánea que dice “nuestra voluntad es desconocer el Tratado de 1904”, tenemos el circulo perfecto por el cual no puede haber solución a la controversia. Yo recurro, académicamente, a una aseveración de sentido común: “hay problemas que tal como se plantean no tienen solución”. Me remito en eso al célebre diplomático norteamericano George Kennan, al inicio de la guerra fría, cuando su gobierno le pedía una receta para el tema del antagonismo estratégico de la URSS con los EE.UU. Entonces Keennan dijo “hay que asumir que hay problemas que no tienen solución”. Y así fue, pues la solución vino entre 1889-1991, cuando implosionó la URSS, no por acciones directas de los EEUU. Así, en Bolivia tienen que darse cuenta de que, cuando plantean el tema de la obligación de Chile de cederle soberanía en Arica, están planteando un problema que no tiene solución.

AGE. En realidad Bolivia no plantea la cesión de un territorio en Arica, Bolivia plantea negociar eso en los términos que indique la Corte.   ¿Cree que Bolivia acatará el fallo si le es desfavorable?

JRE. No, en el sentido de que no va a terminar con la formulación de su aspiración. Esta nació en 1825 y no va a morir por el fallo de 15 jueces internacionales.

AGE. Pero va a acatar el fallo, porque la Corte no le puede imponer que renuncie a su reclamación.

JRE. Si la Corte dice que no tiene derecho Bolivia a pedirle a Chile que negocie una salida soberana, entonces lo ideal, desde el punto de vista jurídico, sería que Bolivia diga “bueno, se acabó esta posibilidad de negociar una salida soberana al territorio, la Corte lo dijo”.

AGE. Pero puede seguir protestando en los foros internacionales, es su derecho. 

JRE. Es una aspiración que se ha incrustado en el ADN de un país y que nace con el país mismo en 1825. Ergo, no va a terminar por un fallo judicial, y yo como abogado, siempre he tenido ese problema con mis colegas que creen que en el derecho está todo. No, el derecho tiene límites.

AGE. Esa aspiración que se ha convertido en parte del ADN de Bolivia, ¿Chile tiene alguna responsabilidad en eso?

JRE. Esa es otra pregunta sobre lo mismo.

AGE. ¿Cree que Chile acatará el fallo si le es desfavorable?

JRE. Ahí tengo una posición personal que no refleja la posición oficial. 

AGE. La de no comparecer ante la Corte, sí, he leído sus artículos, muy interesantes por cierto. 

JRE. Yo creo que Chile no debió asumir el proceso y que tenía facultades para hacerlo: el artículo 53 del Estatuto de la Corte que está reglamentado y todo.

AGE. Es muy interesante esa posición, si Chile lo hubiera hecho no nos hubiesen dejando qué hacer.

JRE. Bolivia habría seguido negociando con Chile. La prisa de Evo Morales de decir que sólo en su periodo se puede resolver un problema que viene del año 1825, es absolutamente irrisoria.

AGE. Pero cuando el Gobierno de Piñera interrumpió las reuniones de la Agenda de 13 puntos, porque eso pasó, en noviembre de 2010,   tenía que realizarse una reunión y Chile la canceló, cerró todo y no le dejó otro camino a Evo Morales.

JRE. Eso es discutible, cada país tiene su propia posición y la mejor prueba para los chilenos está en el posterior 23 de marzo con el doble discurso de Evo Morales.

AGE. Claro, cada país tiene su posición es cierto, pero si lo vemos desde el punto de vista de Bolivia que es el que toma la decisión…

El rol de Alan García 

JRE. Mira Andrés, no olvides la relación boliviano-peruana previa, el tremendo conflicto entre Alan García y Evo Morales, “Alan lo que tú estás haciendo es agrediendo a Bolivia con tu demanda, que es para bloquear la salida al mar de Bolivia”... Y qué es lo que hace Alan García, que es         uno de los Presidentes más inteligentes en América Latina?... “Manuel (Rodríguez Cuadros), tú que co-dirigiste la estrategia de la demanda marítima contra Chile, vete de Embajador a Bolivia”. ¿Y qué es lo que hizo Rodríguez Cuadros en Bolivia? ... Tú debes saberlo mejor que yo.

AGE. Claro, propició un acercamiento y se abrazaron después en Ilo.

JRE. Pero eso es puro aparataje. ¿Qué es lo que hizo?

AGE. ¿Alentó la demanda?

JRE. Les dijo que en vez de estar diciendo que Alan García estaba agrediendo a Bolivia, apoyaran la demanda del Perú o hicieran una demanda propia, pues ahí estaba la solución. Fue una promesa tácita: si el Perú ganaba su demanda Bolivia tenía asegurada una salida por Arica.

AGE. ¿Entonces la idea partió de ahí?

JRE. Lee, estudia lo que dijo Manuel Rodríguez Cuadros en Bolivia y a su regreso al Perú. 

AGE. Sí, yo estuve cuando Rodríguez Cuadros dio una conferencia en Bolivia sobre las posibilidades que teníamos y dijo que podíamos demandar a Chile por las notas de 1950.

JRE. Manuel Rodríguez, a quien conozco, es un tipo muy astuto, muy inteligente y consiguió pleno éxito después de que terminó su misión. Alan García, que había sido motejado de “gordo poco antiimperialista” por Evo Morales y Evo Morales, que había sido maltratado en la réplica de Garcia, se abrazaron y ustedes conquistaron más enclaves en la costa peruano. Fue una obra brillante la de Manuel.

AGE. Es lo que usted dice para evitar “charañazo”. Rodríguez Cuadros va a Bolivia y se acerca o propicia un acercamiento, le ofrece a Bolivia facilidades en Ilo que superan a las facilidades que Chile le concede a Bolivia en cualquiera de sus puertos, en Ilo eran superiores a cualquiera que Chile le da. Claro, después nunca se aprobaron en el congreso peruano, es cierto, pero lo dejaba a Piñera en la posición de tener que mejorar esto, porque Piñera estaba ante la decisión de presentar propuestas concretas, factibles y útiles como se había comprometido y superar lo que había hecho Alan García en Ilo. Pero en lugar de hacer eso decide interrumpir y cancela la reunión, y al mismo tiempo ocurre esto del arresto del General Sanabria que era el zar antidrogas que es una especie de deslealtad, por lo menos así lo toma Evo Morales y después de eso Evo Morales decide anunciar la demanda.

JRE. He planteado en uno de mis libros cómo Evo Morales, tras hacer un juego tan pulcro, sacando ventajas al Perú y a Chile ¡botó el tablero!...En su periodo Evo Morales consiguió más ventajas del Perú de las que la diplomacia boliviana había logrado. Incluso le sacó la promesa de una academia naval militar y de que los buques de guerra bolivianos pudieran pasearse por los puertos peruanos. No eran cosas menores y de ahí mi reflexión. Eso, que se consigue con muchos años de diplomacia, lo consiguió Evo en su periodo.  Pero luego cree que tiene amarrada la virgen en un trapito y bota el tablero. Se sintió tan fuerte, con tanto gas, con tantos recursos y dijo “hasta acá llego yo”.

AGE. ¿Fue tal vez algo de orgullo?

JRE. Nunca reduzco los temas al subjetivismo. porque lleva a pensar equivocadamente. No, son cosas de la toma de decisiones en ciertos contextos. Yo soy un realista de la política internacional. Todo gira con base en los contextos de la realidad y con distintas motivaciones.

AGE. ¿Pero no podemos hablar tal vez de una reacción hormonal, por lo menos en Evo Morales? 

JRE. Podría decir mil cosas subjetivas de Evo Morales. Pero eso no interesa en el análisis serio.

AGE. ¿Me respondió? ¿Chile acatará el fallo si le es desfavorable?   

JRE. Sí, teóricamente tendría que acatar un fallo desfavorable con lo cual quedaríamos obligados a negociar. Pero ahí viene lo que yo he llamado, en mis textos, “rizar el rizo”. La solución que puede dar la Corte no es “dele Chile un pedazo de territorio a Bolivia”, sino “negocie con Bolivia”. Entonces, ambos se sientan a negociar y Bolivia dice “la Corte quiere que Ud. me ceda un pedazo de territorio” y Chile responde  “¿por dónde sería?  Si resulta que es por Arica, vendría la réplica: “pero entonces yo tengo que ponerme de acuerdo con Perú”. Y llegamos a lo que decía George Kennan: “hay problemas que no tienen solución”. 

AGE. “Tal como se los plantea”... si Bolivia sale con una buena propuesta que le interese a Chile y que también le interese al Perú…

JRE. Ahí se acabó el problema.

AGE. Kennan tiene razón: es cómo se lo plantea.

JRE. Pero también viene el problema de si el Perú va a participar o no. Recuerda que según los procedimientos de la Corte, los terceros interesados pueden intervenir en cualquier momento del pleito. Si el Perú dice “bueno aquí se están jugando mis derechos en Arica”, puede intervenir. El futuro no está cerrado.  

AGE. ¿Chile cumple sus tratados con Bolivia?

JRE. A nuestro juicio sí.

AGE. ¿Bolivia cumple sus tratados con Chile?

JRE. Bolivia está recibiendo beneficios de sus tratados con Chile, ¿a eso se refiere la pregunta?... si tenemos ferrocarril, si les concedemos las franquicias portuarias… Bolivia en este sentido está recibiendo los frutos del Tratado de 1904.

AGE. Entonces sí cumple.


JRE. Chile está cumpliendo

AGE. ¿Y Bolivia?

JRE. La contrapartida sería que tenga un comportamiento correcto en la medida en que se está cumpliendo el Tratado, pero no lo ha tenido. Al manifestarse contraria al Tratado de 1904, constitucionalmente, yo no podría decir que Bolivia está cumpliendo con acatar ese tratado. Está tratando de socavarlo. Incluso Evo Morales ha dicho que es un tratado muerto… ¿cómo voy a considerar que Bolivia cumple el tratado si lo declara difunto?

Identidades en pugna 

AGE. ¿Consideran los bolivianos que Chile es su enemigo?

JRE. Como siempre, te relativizo: yo digo “parte de los bolivianos”.

AGE. ¿Y sería la mayoría?

JRE. No estoy en condiciones de responder si es la mayoría o no, pero sociológicamente hablando, por la educación escolar, tendría que ser la mayoría.

AGE. ¿Consideran los chilenos que Bolivia es su enemigo?

JRE. No.

AGE. ¿Tienen los chilenos un sentimiento de culpa hacia Bolivia?

JRE. Algunos chilenos.

AGE. ¿Cuáles?

JRE. Una minoría que cree en un internacionalismo romántico.  

AGE. ¿Los de la izquierda?

JRE. Están más en la izquierda que en la derecha.

AGE. ¿Tienen los bolivianos ansias de revancha hacia Chile?

JRE. Yo creo que parte de los bolivianos tienen ansias de revancha, me basta con leer a Becerra de la 
Roca.

AGE. Ah sí, él es el Villalobos boliviano.

JRE. Comparado con Becerra de la Roca, yo diría que Villalobos es un evangelista. 

AGE. ¿Qué puede decir respecto a la educación que se imparte en ambos países respecto a las identidades nacionales y a la historia?

JRE. No me quiero meter en el tema de las identidades nacionales por lo que ya te expresé. Es un tema de tal vastedad, de tal complejidad sociológica, política, geopolítica, etc., que no entiendo muy bien lo que quiere decir una persona que habla de identidad nacional.

AGE. Pero los imaginarios de la sociedad, ¿no se puede hacer una generalización? Y decir esto piensan en general los chilenos…

JRE. Puede, en algún momento de la historia, decirse que todos piensan lo mismo, pero la realidad es tan matizada y depende tanto de la coyuntura que, como se dice en política, una semana es demasiado tiempo. Se pueden producir cambios espeluznantes en los talantes nacionales en periodos muy cortos. 

AGE. ¿Entonces sobre la educación no hay nada que decir?

JRE. Lamento profundamente que los niños bolivianos estén siendo educados en una especie de antagonismo de ADN respecto a Chile. No es el caso de Chile. Nuestra educación no tiene orientación anti-boliviana ni anti-peruana.
(En ese momento Rodríguez Elizondo se dirige a un alumno suyo, Diego Ibarrola, que se encontraba en la sala:
-      JRE. Tú que eres joven, ¿fuiste educado con algún elemento de anti-bolivianismo cuando niño?
-      DI. No.
-      AGE. ¿Cuándo te enseñaron te dijeron que Bolivia tuvo mar por ejemplo? ¿O te enseñaron que Bolivia nunca tuvo mar?
-      DI. Me parece que sí, que se enseña que no tuvo. No recuerdo tanto, pero lo que sí tampoco se enseña como un sentimiento de superioridad. Tampoco podría decir que se enseña como un sentimiento de culpa, se enseña como un hecho: la guerra del Pacífico fue esto y esto fue lo que pasó, y éstos son los resultados. No hay sentimentalismo de culpa ni tampoco de odio, para nada.

JRE. Ahí tienes un testimonio. Yo tampoco recuerdo haber recibido ninguna inducción con respecto a Bolivia. Tampoco recuerdo si me decían si tuvo mar o si no tuvo mar, lo cual para los niños son pelos de la cola. Lo que importa es la formación de ellos. Yo he visto cómo enseña una maestra boliviana y me da una pena espantosa. Los niños terminan cantando el himno del mar que induce no solo una salida soberana al mar, sino la recuperación de Tocopilla, Mejillones… ¿tú conoces ese himno?

AGE. La marcha naval, sí claro, me la enseñaron en el colegio.  

JRE. Imagínate, ustedes son formados en eso.

Irredentismo 

AGE. Esta es una pregunta que la saqué de leerlo a usted ¿Tiene Bolivia una postura irrendentista?

JRE. No lo digo yo, lo dicen ustedes.

AGE. ¿Existe un aire de superioridad de Chile hacia Bolivia?

JRE. Yo no tengo ningún aire de superioridad con respecto a Bolivia, ni mis amigos tampoco.

AGE. ¿Y el gobierno?

JRE. Tampoco, hay chilenos que pueden tener ese aire de superioridad, pero cada país tiene gente prepotente en su interior.

AGE. ¿Y no es la mayoría?

JRE. Yo creo que no tenemos esa prepotencia en la mayoría, hay chilenos prepotentes, hay chilenos antipáticos, hay chilenos pesados.

AGE. ¿Existe una cultura de victimización de parte de Bolivia hacia Chile?

JRE. También aquí te voy a responder asertivamente: yo creo que sí, en términos generales. Por la educación, les viene un irredentismo que es casi equivalente a la auto-victimización.

AGE. Algunos de los bolivianos me han respondido que efectivamente existe esta victimización, pero que viene de hechos que efectivamente nos han puesto como víctimas, es decir que es una victimización que tiene justificativos legítimos.  ¿Qué piensa Ud.?

JRE. Pero eso que tú dices es como decir “sí yo me he victimizado es porque ustedes me hicieron víctima”.  Es el clásico efecto-espejo  ¿Por qué no reaccionan frente a eso?, ¿por qué no surgen nuevos líderes como Víctor Paz Estenssoro, para quien reducir el subdesarrollo a la falta de acceso soberano al mar era un error. Paz ponía el énfasis en explotar mejor las riquezas y la posición geopolítica espectacular de Bolivia en el continente. Fue una cosa muy seria la prédica de Paz Estenssoro cuando era revolucionario. Yo no sé si tú alcanzaste a estudiar las bases del MNR.

AGE. Claro, la tesis del fortalecimiento previo, que era primero desarrollar y luego conversar con Chile de igual a igual.

JRE. Es la lógica de la política no autovictimizante. Como decir: no nos preocupemos de ser víctimas de los señores chilenos, desarrollémonos y cuando seamos fuertes hablamos de tú a tú con los chilenos.

AGE. Pero fracasó.

JRE. Triunfaron los auto-victimizados y el mismo Paz Estenssoro cambió cuando viejo.

AGE. Claro, cuando volvió comprendió que lo mejor es negociar.

JRE. Yo tengo grandes próceres bolivianos en mi currículo de estudio y el Paz Estenssoro de aquella época era muy notable.

Tema pendiente 

AGE. ¿Existe una tendencia en Chile a desconocer los temas pendientes con Bolivia?

JRE. En política internacional, los temas de la agenda con los países vecinos no están en el conocimiento general. Son temas que se tramitan en la discreción de las Cancillerías. Por eso, si tú me preguntas si existe una tendencia nacional a desconocer los temas pendientes, yo digo que la gente no sabe, el chileno de la calle no sabe, no tenemos vocación internacionalista en nuestros países.

AGE. ¿Y en la Cancillería?

JRE. Por profesión tienen que saber con quién tenemos temas pendientes. No podrían desconocerlos, es su “chamba”. Otra cosa es que sean poco comunicativos.

AGE. Pero, por ejemplo, los temas del Silala y el Lauca, son temas que Chile no quiere conversar.

JRE. Si tú le haces esa pregunta al chileno de la calle te va a decir ¿Qué es eso? ¿Qué es el Silala? Tienes que reducirte a quienes deben saberlo.

AGE. ¿Pero reconocen la existencia del problema?

JRE. Pero por supuesto, si está en los libros: no tenemos relaciones formales por las aguas del Lauca.

AGE. ¿Existe un adoctrinamiento reivindicacionista en Bolivia?


JRE. Sí, eso está claro. 

viernes, 25 de noviembre de 2016

La historia del Silala en tres periodos

El uso de las aguas del Silala en Chile fue irregular en un primer periodo, altamente cuestionable en una segunda etapa y absolutamente ilegal en la tercera fase, que aún no ha terminado.  

Por: Andrés Guzmán Escobari 
Publicado por ADEMAF (Revista de Estudios Fronterizos Nº11).

Fuente: Los Tiempos (2016)

A finales del siglo XIX, cuando el Departamento del Litoral boliviano se encontraba temporalmente ocupado por Chile, conforme al Pacto de Tregua de 1884, los personeros de la empresa anglo-chilena, The Antofagasta (Chili) and Bolivia Railway Company Limited, empezaron a buscar una fuente de agua limpia (sin salitre) para alimentar las locomotoras a vapor que debían cubrir la ruta Antofagasta – Oruro, y encontraron los manantiales del Silala en el Departamento de Potosí, fuera de la jurisdicción chilena.

Al poco tiempo, en 1904, ambos países firmaron la paz y definieron sus límites de tal forma que los manantiales del Silala quedaron dentro de Bolivia, a 3,5 kilómetros de la frontera. En razón de ello, y considerando que la empresa anglo-chilena necesitaba transportar esas aguas hasta la estación ferroviaria de Antofagasta, su representante legal, Benjamín Calderón, solicitó los permisos correspondientes al gobierno de Santiago y a la Prefectura de Potosí. El primero, en una medida unilateral no consultada con Bolivia, le concedió lo solicitado mediante el Decreto Nº 794 de 11 de junio de 1906 y el segundo, en ejercicio de sus atribuciones, también le otorgó lo solicitado a través de la Escritura Pública Nº48 del 21 de setiembre de 1908.  

A partir de entonces y tal como se puede evidenciar en el texto de dichas concesiones, los gobiernos de Bolivia y Chile, utilizaron indistintamente varias definiciones para referirse a las aguas del Silala o del Siloli, que es como también se conocía a esos recursos hídricos en territorio chileno. En efecto, a lo largo de la historia, las autoridades de ambos países emplearon diferentes definiciones para referirse al Silala, tales como: vertientes, río, riachuelo, bofedales y/o manantiales. Lo cual se mantuvo hasta finales de los años 90 del siglo XX, cuando el uso de esas aguas adquirió los rasgos de un conflicto internacional y las dos partes empezaron a radicalizar sus posturas.

Desde entonces, para Bolivia, las aguas del Silala conforman un sistema acuático cerrado de varios acuíferos (aguas subterráneas) que afloran a superficie en territorio boliviano, formando los manantiales desde donde fluyen esos recursos hacia territorio chileno mediante canales artificiales que traspasan la frontera. Mientras que, para Chile, es un sistema fluvial, cuyas porciones subterráneas y superficiales conforman un curso de agua compartido que debe ser utilizado equitativa y razonablemente de acuerdo al derecho internacional consuetudinario. Los canales artificiales, según la postura chilena, solo mejoran la eficiencia de dicho flujo (río), pero no acrecientan su caudal ni alteran su curso.  

En base a estos antecedentes, a continuación se desarrolla un análisis de la historia de las aguas del Silala, que fue dividido en tres periodos de acuerdo al status jurídico que tuvo y aún tiene el uso de esas aguas en territorio chileno.

Primer Periodo (1908 – 1961).
Mediante las citadas concesiones de 1906 y 1908, la empresa de ferrocarriles obtuvo del gobierno de Chile “las aguas del riachuelo Siloli”, “para surtir a la ciudad de Antofagasta, por la totalidad de su caudal”; y de la Prefectura de Potosí obtuvo “las vertientes del Siloli”, “para la alimentación de abastecimiento de las maquinas del ferrocarril”. Al respecto, cabe anotar que ninguna de las dos concesiones estableció pagos ni plazos de vigencia.
   
De esa manera se inició el primer periodo de esta historia, en que, según lo acordado con la Prefectura de Potosí, la empresa de ferrocarriles sólo tenía autorización para usar las aguas en las operaciones que debían realizar sus locomotoras a vapor. No obstante, como dichas locomotoras requerían 63 metros cúbicos de agua al día para su funcionamiento (0,62 lt/seg.), según las publicaciones de la misma empresa (Claros, 2016), y como el caudal que ingresaba a Chile en esos años rondaba los 6.600 m3/día (76 lt/seg.), se hace evidente que la mayor parte de esos recursos fueron utilizados para otros fines desde un principio. De hecho, a partir de 1915, las autoridades bolivianas recibieron denuncias respecto a la utilización de esos recursos para fines distintos al de su concesión. En razón de lo cual, según el investigador chileno Cristian Faundes (2007: 385), en 1940, el cónsul de Bolivia en Antofagasta, Pablo Baudoin, denunció que la empresa concesionaria “estaría vendiendo ilegalmente en Antofagasta aguas de concesión otorgadas por la Prefectura de Potosí”.

Este primer periodo se extendió aproximadamente hasta 1961 (hay versiones que indican que fue antes), cuando las locomotoras de referencia fueron reemplazadas por máquinas a diésel (Toromoreno, sin fecha). Con lo cual, la causa y el objeto de la concesión de 1908 se extinguieron automáticamente.

Segundo Periodo (1961 – 1997).
Así se inicia el segundo periodo, en el cual, la utilización de las aguas del Silala por parte de la empresa The Antofagasta and Bolivia Railway se hizo altamente cuestionable, puesto que, las locomotoras ya no necesitaban ni una gota de agua. No obstante, el líquido elemento siguió fluyendo hacia Chile en beneficio exclusivo de dicha empresa por varios años más. En ese tiempo, las importantes utilidades obtenidas por la venta de esas aguas a la población y a la industria minera de Antofagasta, fueron observadas con interés por don Andronico Luksic Abaroa, quien, en 1980, adquirió la empresa de ferrocarriles, la rebautizó con el nombre de Ferrocarril Antofagasta - Bolivia (FCAB) y constituyó con la misma una compañía minera llamada Antofagasta PLC.   

La FCAB, como sucesora de la compañia The Antofagasta and Bolivia Railway, continuó comercializando las aguas del Silala en el norte de Chile como concesionaria exclusiva de las mismas hasta que, en 1990, el gobierno de Santiago, en otra medida unilateral no consentida por Bolivia, decidió otorgarle parte de esa concesión a la empresa estatal del cobre de Chile (CODELCO). Efectivamente, el 22 de marzo de ese año, mediante Resolución Nº 239, la Dirección General de Aguas de Chile concedió a CODELCO (División Chuquicamata) el “ejercicio permanente y continuo por 41 litros por segundo”. Con lo cual, el grupo Luksic tuvo que reducir su consumo de cerca de 180 litros por segundo a casi 140 litros por segundo.

Al respecto, cabe destacar que ni la Prefectura de Potosí, ni el gobierno de La Paz, autorizaron la participación de CODELCO.

Poco después, en 1997, el segundo periodo llegó a su fin, cuando el Prefecto de Potosí, Omar Marzano, en coordinación con el gobierno nacional de Bolivia, revocó y anuló “la concesión sobre uso y aprovechamiento de aguas de las vertientes del “Silala” (Siloli)”. Las razones expuestas en la Resolución de revocatoria, que luego fue elevada a Decreto Supremo (Nº 24660, 20 de junio de 1997), fueron: "la desaparición del objeto, la causa y la finalidad de la concesión temporal del uso de las aguas, por factores sobrevinientes decisivos, tales como la conversión tecnológica de las locomotoras de la empresa concesionaria, eliminando su necesidad de agua, para la fuerza de vapor que antes las impulsaba, a lo que debe añadirse la inexistencia de la propia concesionaria como persona colectiva en actividad en el territorio boliviano". "Que se ha evidenciado el aprovechamiento indebido de dichas aguas por terceras personas ajenas a la concesión de su uso, con perjuicio para los intereses del Estado y en clara infracción de los artículos 136 y 137 de la Constitución Política del Estado".

Tercer Periodo (1997 – 2016).
Así se inició el tercer y último periodo de esta historia, en el cual, el asunto se convirtió en un conflicto internacional. Catalogado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA, 2007: 66-69), como de “alto riesgo” y “un ejemplo actual de la forma en que las fuerzas políticas y socioeconómicas pueden causar un conflicto por un cuerpo de agua”. Según ese mismo organismo: “La cuenca del Silala obviamente es la más vulnerable del continente”.

En cuanto al cumplimiento de los acuerdos, la utilización de las aguas bolivianas del Silala en Chile pasó de ser altamente cuestionable a completamente ilegal. En efecto, si hasta ese entonces la empresa concesionaria había utilizado las aguas de manera irregular, por haberlo hecho para fines distintos al de su concesión desde un principio, a partir de 1997, dicha empresa no posee ningún permiso de Bolivia para utilizar las aguas bolivianas del cantón Quetena de la Provincia Sud Lipez del Departamento de Potosí. Empero, las aguas siguen transcurriendo hacia el norte chileno, donde la FCAB y CODELCO, continúan aprovechándolas con fines de lucro.

LOS TRES PERIODOS DE LA HISTORIA DEL SILALA
Periodo
Status de la Concesión de 1908
Uso de las aguas en Chile
1908 – 1961
Plenamente vigente.
Irregular.
1961 – 1997
Se extingue su causa y objeto.
Altamente cuestionable.
1997 – 2016
No está vigente.
Absolutamente ilegal.
Fuente: elaboración propia.

Además de la rescisión de la concesión, en 1999, el gobierno de Bolivia, a través de la Superintendencia de Aguas, convocó a una licitación pública “para otorgar la concesión del uso y aprovechamiento del agua de los manantiales que forman bofedales ubicados en la Provincia Sud Lípez del Departamento de Potosí, para fines de uso, comercialización y exportación”. La cual fue adjudicada a la empresa boliviana DUCTEC S.R.L. el 25 de abril del año 2000, por un plazo de 40 años, durante los cuales, dicha empresa debía pagar dividendos al Estado boliviano y al Departamento de Potosí por la explotación de las aguas (Portocarrero, 2014: 10-11).  

Por ese motivo y de acuerdo a sus atribuciones, DUCTEC S.R.L. emitió las facturas correspondientes a los dos únicos usuarios de las aguas: FCAB y CODELCO. Pero no pudo efectivizar el cobro debido a que ambas empresas, la privada y la estatal, se negaron rotundamente a cancelar las facturas y el gobierno de Chile amenazó con recurrir a la justicia internacional (El Mercurio, 05/07/2000).

Desde el entonces el problema ha reflotado cada cierto tiempo, y se ha intentado resolver en varias oportunidades. La última y más importante se produjo entre 2009 y 2010, cuando ambos países llegaron a firmar un preacuerdo sobre el aprovechamiento del “sistema hídrico del Silala o Siloli” (Artículo 1). En ese preacuerdo, que nunca llegó a entrar en vigor, se estableció que “del volumen total de aguas superficiales que actualmente fluyen a través de la frontera”, un 50 % le corresponde a Bolivia y “es de su libre disponibilidad”. Según el preacuerdo, en caso de que ese 50% sea aprovechado en Chile, el Estado boliviano “será compensado por las personas jurídicas de derecho público o privado que se constituyan en aprovechatarias de dichas aguas”, teniendo preferencia las empresas que actualmente hacen uso de las aguas en territorio chileno (Artículos 2 y 6).

El acuerdo no pudo ser concretado porque cuando el gobierno boliviano lo hizo de conocimiento público, un movimiento popular, liderado por el Comité Cívico de Potosí (COMCIPO), se opuso rotundamente al mismo aduciendo que no contenía un resarcimiento por el uso pasado que ha realizado la empresa concesionaria desde hace muchos años, como hemos visto. Bolivia puso en consideración de Chile esta situación en las reuniones de la Agenda de los 13 puntos, y le solicitó incluir la “deuda histórica” en el preacuerdo. En un primero momento, Santiago aceptó considerar la petición y los Vicecancilleres de ambos países encargaron al grupo de trabajo del Silala, realizar un informe sobre el pedido boliviano de incluir la deuda histórica, que debía ser presentado en noviembre de 2010, tal como consta en el Acta suscrita el 14 de julio de ese mismo año en La Paz. No obstante, por motivos aún no explicados, Chile decidió cancelar el encuentro de noviembre de 2010 que debía celebrarse en Arica, y no hubo más avances ni en este punto (7), ni en el tema marítimo (punto 6), ni en ningún otro de los temas que se estabab negociando.
 
Ante esa situación, el gobierno de Bolivia decidió recurrir a la Corte Internacional de Justicia para resolver el tema marítimo y anunció una posible demanda por el Silala, que fue reiterada en marzo de 2016. En eso, el gobierno de Chile se adelantó y demandó a Bolivia ante ese mismo tribunal, para que el mismo falle y declare que “el sistema del Río Silala, y sus porciones subterráneas, son un curso de agua internacional, cuyo uso se rige por el derecho internacional consuetudinario” (CIJ, 2016).     

Al respecto, aunque todavía no conocemos la posición oficial de Bolivia en este proceso puesto que el proceso aún se encuentra en las primeras etapas de su fase escrita, en la que Chile debe presentar su Memoria hasta el 3 de julio de 2017, podemos presagiar con cierta certeza, que muchos de los sucesos aquí relatados y sus implicancias, serán utilizados como los argumentos jurídicos de Bolivia en este caso.

Por último, en cuanto a la demanda chilena, que basa su argumentación en el derecho internacional consuetudinario sobre el uso equitativo y razonable de los cursos de aguas trasfronterizas, es importante recordar que la carga de la prueba recae en el Estado demandante, que deberá demostrar que el Silala es un curso de auga internacional y más importante aún, que el uso que realiza el grupo Luksic y CODELCO de casi la totalidad de las aguas, es un uso equitativo y razonable. 


Referencias

lunes, 14 de noviembre de 2016

La victoria de Donald Trump en EEUU

El 9 de noviembre el mundo entero se sorprendió con el resultado de las elecciones en EEUU que le dieron la victoria al candidato republicano Donald Trump. Al respecto tuve la ocasión de comentar los posibles efectos de ese resultado para en el mundo y para Bolivia en la siguiente entrevista.

Bolivia TV, Arriba Bolivia, 10/11/2016

domingo, 6 de noviembre de 2016

Nueva interrupción al libre tránsito de Bolivia en Chile

El paro de funcionarios públicos en Chile supuso una interrupción del libre tránsito de Bolivia por territorio y puertos chilenos que, según el Tratado de 1904 y sus acuerdos complementarios, debería estar garantizado a perpetuidad, en todo tiempo y sin excepción alguna. Este problema, que hasta la fecha no se ha resuelto del todo, fue analizado en las siguientes entrevistas en términos de daños económicos y en perjuicios que afectan a la competitividad del comercio boliviano.

Bolivia TV, 03/11/2016


TV off Travel, 04/11/2016

La “amañada” elección presidencial de EEUU

Es evidente que Trump ya empezó a prepararse para una derrota que podría tornarse inédita y hasta vergonzosa, afirma el autor.
 
Por: Andrés Guzmán Escobari
Publicado en Página Siete

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Photo: DonkeyHotey/flickr/cc
La elección presidencial de los Estados Unidos, disputada intensamente entre Hillary Clinton y Donald Trump, ha llamado la atención de propios y extraños, incluso de personas que nunca antes se habían interesado en estos temas; no sólo por ser la primera vez que una mujer de larga trayectoria en la política se enfrenta a un magnate que nunca ocupó un cargo público, sino sobre todo por la inusual bajeza y vulgaridad con la que se desarrolló la contienda y por los serios cuestionamientos que el candidato republicano ha hecho al sistema electoral estadounidense.
En efecto, durante toda la campaña, ambos contendores estuvieron mucho más enfocados en señalar los errores y supuestos delitos de su oponente, que en proponer planes de política pública para enfrentar los desafíos que tiene su país.
Por un lado, Trump criticó duramente a la candidata demócrata por los correos electrónicos que ella intercambió desde su cuenta privada – no institucional – cuando fue Secretaria de Estado (2009 – 2013). Dichos correos, que contenían secretos de Estado y que podían poner en riesgo la seguridad nacional de los Estados Unidos si hubiesen llegado a manos enemigas, fueron la punta de lanza de la campaña de Trump para desacreditar y desprestigiar a la ex jefe de la diplomacia estadounidense. Todo ello, porque según las encuestas, la irresponsabilidad de Clinton en el manejo de información clasificada decepcionó a mucha gente y alarmó a la mayoría de los estadounidenses que tienen un especial recelo por su seguridad desde los atentados del 11 de septiembre.
Pero Trump no solo utilizó el incidente para generar temor en torno a una eventual victoria de su oponente, sino que además se permitió amenazarla directamente con enviarla a prisión si él llega a la presidencia. Efectivamente, durante el segundo debate presidencial, el candidato republicano dijo que si él gana las elecciones, designará a un fiscal especial para investigar a Clinton e insinuó que ella estaría en la cárcel si él fuera presidente. Lo cual, si bien fue aplaudido por los republicanos que aún apoyan a Trump y que también quieren enjuiciar a Obama por el asesinato del Embajador estadunidense en Bengasi - Libia el año 2012; también le valió muchísimas críticas de parte de los demócratas y de otros grupos que vieron en ese anuncio, un intento por querer recurrir a la persecución política.     
Por el otro lado, Clinton centró su campaña en los comentarios misóginos que hizo su contrincante en varias ocasiones, destacando que Trump no sólo denigra a las mujeres, sino también a los mexicanos, musulmanes y personas LGTB. De hecho, dos días antes del segundo debate presidencial, el Washington Post, un periódico que respalda abiertamente al partido demócrata, publicó un video en el que Trump se jacta de besar y manosear a mujeres hermosas. “Cuando eres una estrella, ellas se dejan” dijo el magnate neoyorquino quien luego tuvo que disculparse no sin antes alegar que eran “comentarios de vestuario” y que el marido de su contrincante había hecho cosas mucho peores.    
De igual forma, Clinton aludió a la ex Miss Universo venezolana, Alicia Machado, a quien Trump llamó “Miss cerdita” por haber subido de peso durante su reinado y “Miss sirvienta” por su origen latinoamericano. Lo cual, sumado a las varias acusaciones de acoso sexual que pesan sobre el candidato republicano, demostraron que Trump es un hombre machista y misógino según la candidata demócrata, que no ha perdido la oportunidad para mostrarse como una valiente defensora del género femenino.
Así, como la campaña electoral del país más poderoso del mundo en términos económicos y militares, estuvo centrada en los errores y presuntos delitos de sus contendores, y no así en las propuestas que tiene cada cual para gobernar, el electorado se vio forzado a elegir al menos malo de los dos candidatos, lo cual, en una primera instancia, le ha favorecido a Hillary Clinton, que, según las encuestas, mantiene una cómoda ventaja de más del 7% por sobre su contendiente.
Ahora, si bien no podemos fiarnos de las encuestas para predecir el resultado de una elección en la que participarán más de 120 millones de personas, algunas de ellas desencantadas o decepcionadas por lo que ha sido la campaña electoral, y que además tiene un complicado sistema de decisión, determinado por el resultado del ganador en cada estado, y no por el número total de votos; es evidente que Trump ya empezó a prepararse para una derrota que podría tornarse inédita y hasta vergonzosa.
En efecto, el polémico candidato ha dicho varias veces que el sistema electoral estadounidense es fraudulento, corrupto y que la votación está “amañada” (rigged). De hecho, durante el tercer debate presidencial no quiso comprometerse a respetar el resultado de la elección y al día siguiente dijo que sólo lo respetaría si él gana.   
Estas sorprendentes e inusuales declaraciones en una de las democracias más emblemáticas del mundo, además de cuestionar la institucionalidad electoral del país, nos hacen presumir que Trump quiere prevenir lo que podría ser su bochornosa derrota. Ciertamente, si la diferencia entre ambos candidatos supera el 9% de los votos, será la derrota más holgada de las últimas tres décadas, considerando que la última vez ese margen fue superado fue en 1984, cuando Ronald Reagan derrotó a Walter Mondale por más del 15% de los votos.
En ese caso, Trump seguramente dirá: “se los dije, la votación fue amañada” y Hillary Clinton comenzará su mandato con el peso de no saber si ganó por sus propios méritos o solamente porque su oponente resultó ser el candidato menos calificado y más ridículo de toda la historia de los Estados Unidos.

domingo, 30 de octubre de 2016

La Resolución de 1979

El planteamiento asumido por los países de la OEA, con la única excepción de Chile, el 31 de octubre de 1979, no es una utopía, defiende la consagración teórica de la doctrina boliviana del arreglo negociado para obtener un acceso soberano al mar.
Por: Andrés Guzmán Escobari 
Publicado por Cambio 


Fuente: Salazar Paredes, Fernando (2015) El mar dentro de nosotros. Pág. 396 
El 31 de octubre de 1979, los países miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA), congregados en el viejo hotel Sheraton de La Paz, aprobaron la Resolución AG/RES.426 (IX-0/79) mediante la cual la Asamblea General de ese organismo declaró que el problema marítimo boliviano es un asunto “de interés hemisférico permanente” y resolvió: “Recomendar a los Estados a los que este problema concierne, que inicien negociaciones encaminadas a dar a Bolivia una conexión territorial libre y soberana con el océano Pacífico”. Ese mismo día, a tan solo unas cuadras de dicho hotel, en la entonces clínica Santa Isabel, nacía quien escribe estas líneas.
Ciertamente, esos dos hechos, aparentemente no relacionados, hoy se conjuncionan para introducir los comentarios del autor, que nació junto a la Resolución de 1979 y que, 37 años después, la defiende como la consagración teórica de la doctrina boliviana del arreglo negociado, que básicamente plantea resolver el asunto marítimo mediante una negociación que le devuelva a nuestro país una salida soberana al mar. Dicha doctrina, que se ha convertido en una verdadera política de Estado boliviana, fue inaugurada en 1910 por el insigne canciller Daniel Sánchez Bustamante Vásquez, complementada en 1950 por su más prolífico ejecutor, Alberto Ostria Gutiérrez, y recientemente capitalizada en una demanda jurídica victoriosa por el presidente Evo Morales Ayma.
La Resolución de 1979 resume en pocas palabras lo que plantea la doctrina boliviana del arreglo negociado: una negociación que le devuelva a Bolivia su cualidad marítima, que tenga en cuenta “los derechos e intereses de las partes involucradas” y “el planteamiento boliviano de no incluir compensaciones territoriales”. Esos lineamientos, que vendrían a ser los más importantes para iniciar conversaciones entre La Paz y Santiago sobre este tema, no eran nuevos en 1979, sino que ya habían formado parte de las negociaciones boliviano-chilenas en 1920, 1923, 1926, 1950 y 1975. Es decir que no se trataba de un planteamiento novedoso, todo lo contrario, ya se habían ensayado varias veces, y no sólo eso, Chile había aceptado formalmente esos términos en todas esas ocasiones, aunque solo fue momentáneamente.
El planteamiento de la Resolución de 1979 no es una utopía, como después dijo el Canciller chileno de la época, sino una solución inteligente que pudo haber resuelto este problema definitivamente. No por nada, de los 22 países que estuvieron presentes en la duodécima plenaria (Paraguay no asistió), 21 votaron a favor y solo Chile votó en contra.
Esa apabullante y contundente victoria para Bolivia no habría sido posible sin un contexto internacional favorable y una actuación sobresaliente y eficaz de quienes estuvieron a cargo de la diplomacia boliviana en ese momento: el presidente Wálter Guevara, el canciller Gustavo Fernández y los embajadores Wálter Montenegro, Alberto Crespo y Gonzalo Romero, este último como representante permanente de Bolivia ante la OEA.
Efectivamente, el contexto se mostraba favorable porque la OEA, un organismo fundado en preceptos democráticos, no podía encontrar mejor manera de dar una señal de respaldo a la flamante democracia boliviana, que había sido restituida pocos meses antes, después de un largo gobierno de facto; y otra señal de repudio a la dictadura militar chilena, que ya llevaba seis años en el poder y era seriamente cuestionada por sus violaciones a los derechos humanos.
En esas circunstancias, fue muy acertado organizar la Asamblea en La Paz el año del centenario de la Guerra del Guano y el Salitre que dejó a nuestro país sin acceso al mar, pues eso le dio una fuerza especial al reclamo marítimo boliviano, que no podía pasar desapercibido en tan importante fecha. Era fundamental dejar constancia de que el problema aún estaba pendiente y que los bolivianos no habíamos renunciado a lo que aún consideramos un derecho.
Asimismo, fue clave introducir al final de la resolución, la siguiente disposición: “Continuar la consideración del tema ‘Informe sobre el problema marítimo de Bolivia’ en el próximo período de sesiones de la Asamblea General”, ya que eso nos permitió tener una herramienta punzante para llamar la atención de Chile sobre la importancia que tiene resolver este problema mediante negociaciones. Ciertamente, ante la presión que ejerció la OEA a favor de la causa marítima boliviana, Chile se vio prácticamente obligado a expresar su apoyo a tres importantes resoluciones de la OEA favorables al tema marítimo (1980, 1981 y 1983), que hoy están siendo utilizadas por nuestro equipo jurídico ante la Corte Internacional de Justicia como elementos probatorios de las veces que el Gobierno chileno se manifestó favorablemente sobre este tema.
De igual forma, el organismo regional propició el inició de conversaciones entre La Paz y Santiago en 1983 y 1987, conocidas como la aproximación progresiva y las negociaciones del enfoque fresco, que si bien no condujeron a nada concreto, hoy se suman a las muchas veces que Chile se avino a negociar el asunto marítimo.
El Presidente Guevara en la Asamblea General de 1979
Pero si bien la Resolución de 1979 abrió un periodo de importantes apoyos para la demanda marítima boliviana, no sólo en la OEA, sino también en el Movimiento de Países No Alineados, en esos momentos todo pareció perdido cuando a las pocas horas de la clausura, un golpe de Estado liderado por Alberto Natusch Bush puso fin al gobierno de Guevara, dejando una gran interrogante sobre la aplicación de la referida Resolución.  

Chile aprovechó ese acto para hacer caso omiso de la importante Resolución de 1979 y su Embajador ante la OEA, Pedro Daza Valenzuela, dijo “eso (el golpe de Estado) demuestra que Bolivia no es un interlocutor válido”, sin considerar que él estaba representado a un gobierno militar, el de Augusto Pinochet, que también había llegado al poder mediante un golpe de Estado. 

Aunque no podemos negar que la Resolución de 1979 cayó en saco roto en ese momento, con el paso del tiempo y debido a que aún sigue vigente, sus recomendaciones adquirieron un valor muy significativo para la política de reintegración marítima en general y para la codificación de la doctrina boliviana del arreglo negociado en particular, que es, sin duda, el mejor camino que tiene Bolivia para llegar al mar.

sábado, 15 de octubre de 2016

Reunión de los Países Sin Litoral en Bolivia

Los días 13 y 14 de octubre de 2016 se realizó la Conferencia sobre Transporte Sostenible de los países Sin Litoral en Santa Cruz de la Sierra - Bolivia que dio mucho que hablar por las trabas que enfrenta Bolivia para acceder al mar y por la presencia del Primer Vicepresidente del Perú, Martín Vizcarra. A continuación una entrevista en las que tuve el privilegio de emitir mi opinión:


En Levántate Bolivia de Cadena A, 14/10/2016