miércoles, 28 de septiembre de 2016

Presentación de la Réplica y la Dúplica

El 27 de septiembre de 2016, la Corte Internacional de Justicia publicó un comunicado de prensa en el que anunció las fechas para la presentación de la Replica boliviana y la Dúplica chilena en el proceso sobre la obligación de negociar un acceso al Océano Pacífico. Sobre el particular tuve la ocasión de participar en la siguiente entrevista.  

Abya Yala Tv. Con Gabriela Alcón, 28/09/2016

domingo, 25 de septiembre de 2016

A un año del histórico fallo de La Haya

Por: Andrés Guzmán Escobari 


Tuve el privilegio de estar en el lugar de los hechos, en la Corte Internacional de Justicia, donde puede apreciar directamente cómo se desarrollaron los acontecimientos.  

Los bolivianos que estuvimos presente aquel histórico día. 
Hace un año, el 24 de septiembre de 2015, la Corte Internacional de Justicia de La Haya dio a conocer su decisión sobre la excepción preliminar de incompetencia que había presentado Chile, en el marco del proceso "Obligación de negociar un Acceso al Océano Pacífico”, que había sido instituido por Bolivia en 2013. Ese día, el presidente de la Corte, Ronny Abraham, leyó el fallo mediante el cual el órgano judicial más importante de las Naciones Unidas rechazó la objeción preliminar chilena y se declaró competente para conocer el caso por 14 votos a favor de 16 posibles. 

El fallo fue celebrado apoteósicamente en Bolivia, puesto que, además de darle una importante victoria inicial a nuestro país, marcó un hito trascendental en la historia del problema marítimo boliviano que, como bien sabemos, ha estado plagada de frustraciones y desencantos. En mi caso particular, tuve el privilegio de estar en el lugar de los hechos, en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), donde puede apreciar directamente cómo se desarrollaron los acontecimientos. 

En efecto, en esos momentos me encontraba estudiando en Ámsterdam, a 45 minutos en tren de La Haya, y como siempre me había interesado en el tema marítimo, tomé las previsiones del caso para estar presente. Una semana antes le escribí a mi viejo amigo y compañero de curso de la Academia Diplomática, Luis Rojas Martínez, que trabaja en la Embajada de Bolivia en Holanda, para preguntarle si podía hacer una reservación, me respondió que no, que no podía hacer tal cosa para personas particulares y que el ingreso para el público era por orden de llegada, por lo que me recomendó ir temprano. 

Así, considerando que la lectura del fallo se había fijado para las 15:30, y que la Corte abre sus puertas a las 8:30, decidí madrugar. Arribé al lugar a las 8:20, no había nadie, estaba nublado y llovía tímidamente. A los pocos minutos un hombre de uniforme azul encendió las luces y abrió la puerta, le dije que había ido a escuchar el fallo y que era boliviano, su rostro esbozó una sonrisa socarrona y me dijo que faltaba mucho. Aun así, decidí permanecer en el lugar para asegurarme de ser el primero en la fila. En eso, unos indígenas de ponchos coloridos llegaron al lugar con pancartas que decían "Chilenos delincuentes, incumplen tratados internacionales”. Eran unos mapuches que querían protestar en contra del gobierno de La Moneda, haciendo causa común con Bolivia. Se apostaron en la plaza del Palacio de la Paz donde yo debía reunirme, a las 10:30, con el experimentado diplomático boliviano Carlos Antonio Carrasco, quien sí tenía la entrada asegurada porque contaba con una credencial de periodista. 

El embajador Carrasco llegó puntualmente y me sugirió ir a un café cercano a conversar. Acepté la sugerencia, no sin antes pedirle al hombre de azul que me reserve el puesto. Al cabo de una hora volví presuroso y me encontré a los cinco primeros asistentes, eran dos colombianos, estudiantes de derecho internacional, un señor de las Islas Marshall, cuyo Gobierno también tiene un proceso ante la CIJ sobre la obligación de negociar, y tres bolivianos: dos cochabambinas que me invitaron  cuñapés, y un boliviano-holandés, que llevaba la tricolor en la espalda. Después llegó una tarijeña más, con lo que se completó el grupo de bolivianos que estuvimos en el Palacio de La Paz aquel histórico día. En el entretanto arribaron cerca de 10 chilenos que saludaron respetuosamente, pero que no se abstuvieron de lanzar algunos vivas para su país, el clásico "Chi, chi, chi, le, le, le". 

Cerca del mediodía, los periodistas de ambos países habían tomado la plaza. Algunos de ellos me entrevistaron. Recuerdo en especial a un chileno de un medio radial que me hizo preguntas tales como: ¿a qué hora llegaron los amigos bolivianos? Y ¿cuánto viajaron para llegar hasta acá?, como si yo fuera un hincha de la barra brava de Bolivia y no alguien que también pudo haberle dado una opinión sobre los pormenores del juicio. Mientras tanto, el embajador Carrasco, que era el más requerido por los medios, se encargaba de sembrar intrigas en la prensa chilena, tal como él mismo lo reconoció más tarde. 
Con el Embajador Carlos Antonio Carrasco.
De repente había llegado la hora, los guardias de seguridad nos abrieron las puertas del majestuoso Palacio de La Paz y mientras atravesábamos los detectores de metal y los elegantes pasillos de ese mítico recinto, me invadió una sensación de nervios y emoción que no había sentido antes. 

La sesión se inició con gran solemnidad. Abraham saludó a las partes y comenzó a leer el fallo en francés. En los antecedentes destacó que Bolivia nació con una costa de varios cientos de kilómetros y que Chile había declarado la guerra a Bolivia y Perú en 1879, lo cual ya era un triunfo para nuestro país puesto que desmitificaba dos hechos concretos que la narrativa oficial chilena ha intentado poner entredicho. Luego descartó la argumentación chilena de que el objeto de la demanda boliviana era la soberanía territorial y concluyó más bien, que el objeto es si Chile tiene la obligación de negociar de buena fe el acceso soberano de Bolivia al mar y, en caso afirmativo, si Chile ha incumplido esa obligación. Seguidamente resumió los argumentos de las partes y desarrolló la posición de la CIJ, dándole la razón a Bolivia en todos los puntos. Fue particularmente emocionante escuchar que el asunto planteado por nuestro país no está regido por un tratado vigente en 1948, cuando se firmó el Pacto de Bogotá, ni fue resuelto por el arreglo de las partes, en 1904, tal como había alegado Chile.
En ese momento, no le di mayor importancia a la aclaración de que la Corte no puede predeterminar el resultado de una eventual negociación -punto que luego sería usado por las autoridades chilenas para decir que la CIJ había "mutado” nuestra demanda-, porque eso era obvio, la Corte no puede determinar cuál será solución, las partes deben acordarla, de eso se trata una negociación. Además, por un lado la Corte ya había aclarado lo mismo en el caso Gabcíkovo-Nagymaros, Hungría c. Eslovaquia de 1997, y por el otro, la demanda boliviana había planteado una negociación como medio para alcanzar el resultado deseado: un acceso soberano al mar, precisamente porque la Corte no puede imponer ese resultado.

Finalmente, Abraham leyó la parte conclusiva ya mencionada en inglés y dio por concluida la sesión. Los chilenos se retiraron molestos y mi amigo Luis abrazó fuertemente a nuestro agente, Eduardo Rodríguez Veltzé, dándole una palmada en la espalda que retumbó estruendosamente en todo el salón. ¡Bolivia había ganado la fase preliminar!

viernes, 16 de septiembre de 2016

Reunión de Agentes de Bolivia y Chile

El 12 de septiembre de 2016, los Agentes de Bolivia y Chile para el caso "Obligación de negociar un acceso al Océano Pacífico", se reunieron en la Corte Internacional de Justicia con el Presidente de ese Alto Tribunal, Ronny Abraham, para definir los siguientes pasos a seguir. Al respecto, tuve la ocasión de participar en las siguientes entrevistas.

Agenda de Abya Yala Tv, 12/09/2016


Es Noticia de Telesur, 12/09/2016


La Primera de ATB, 13/09/2016
   

domingo, 11 de septiembre de 2016

Lo que ignoramos los bolivianos

Por: Andrés Guzmán Escobari

Los fuertes cuestionamientos que ha hecho el Presidente Morales al sistema neoliberal que impera en Chile y los escándalos de corrupción que se han descubierto en ese país, han incidido fuertemente en la opinión que tienen los bolivianos sobre el gobierno de Santiago y sobre cómo viven los chilenos, que hasta hace poco eran valorados positivamente.

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Fuente: todanoticia.com
Hace unas semanas, la periodista chilena Vivian Lavín publicó un artículo titulado “Lo que ignoran los bolivianos” [clic aquí para ver el artículo], referido a lo difícil que es comprender a la realidad chilena desde la perspectiva boliviana, cuando los que hablan en nombre del pueblo chileno, en nombre del “Chile profundo”, son justamente quienes están satisfechos con el sistema actual que favorece a los más poderosos.

En efecto, según la autora, el desconocimiento que tenemos los bolivianos de los chilenos y viceversa, es la semilla de la desconfianza y de la odiosidad que hemos visto resurgir en el último tiempo en los discursos y en las acciones de nuestras autoridades. Lo cual, si bien es cierto, no estaría completo si no consideramos que también influyeron las enormes discrepancias que tienen las narrativas maestras de uno y otro país respecto a la historia – especialmente respecto la Guerra del Pacífico -, y la cantidad y gravedad de asuntos pendientes que aún subsisten entre nuestros países.
  
Lavín también afirma que los bolivianos desconocemos el sacrificio que hacen la mayoría de los chilenos para sobrevivir en una sociedad muy desigual, con grandes capitales controlando los recursos naturales y los medios de comunicación, con un sistema de pensiones que en lugar de asegurar una vejez digna para los contribuyentes, “alimenta a la banca y a las grandes empresas que terminan fagocitando el 50 por ciento de todo el dinero que reúnen”, y con un sistema que favorece a unas cuantas familias que se han enriquecido exageradamente en los 26 últimos años de postdictadura y en detrimento del bienestar popular.

Si bien es innegable que en Bolivia tenemos la percepción de que los chilenos viven bien – al menos mejor que nosotros –, porque sabemos que sus indicadores de pobreza y desarrollo humano son mejores que los nuestros; en el último tiempo, las críticas que ha hecho el Presidente Evo Morales al sistema político chileno y las noticias que llegan desde Chile sobre los escándalos de corrupción y el descontento popular, han cambiado un poco esa percepción.

Ciertamente, los fuertes cuestionamientos que ha hecho Morales al sistema neoliberal que impera al otro lado de la cordillera, donde supuestamente gobiernan partidos socialistas y comunistas, y el énfasis que ha hecho respecto a que “todo está privatizado en Chile, hasta el mar”; han incidido fuertemente en la opinión de los bolivianos sobre el gobierno de Santiago y sobre cómo viven los chilenos, que hasta hace poco eran valorados positivamente. De igual forma, la información que se ha difundido a nivel internacional sobre los casos de corrupción que se han descubierto en Chile en el último tiempo, que salpican a casi toda la clase política (oficialismo y oposición), a los empresarios, militares, dirigentes deportivos y otros; también ha tenido una incidencia directa en la apreciación que tiene el boliviano promedio sobre la sociedad chilena. Lo cual ha sido particularmente llamativo por venir de un país que paradójicamente se había hecho conocer por su transparencia institucional e identidad legalista.

Ese cambio de percepción, si bien es reciente y se desarrolla con una buena dosis de desconocimiento, como bien apunta Lavín; también ha hecho surgir la idea de que es el momento oportuno para exigirle a Chile que cumpla sus compromisos de negociar una salida soberana al mar por un lado, y de garantizar el libre tránsito de Bolivia en su territorio y puertos del Pacífico, por el otro. A lo cual se suman los reclamos por la utilización no equitativa ni razonable de los ríos Lauca y Caquena, y por el uso gratuito e ilegal de las aguas del Silala, aunque este último caso fue judicializado por Chile. 

Esa idea de aprovechar la coyuntura, que en buena medida ha guiado las acciones de la diplomacia boliviana en el último tiempo, se fundamenta además en el hecho de que en este lado de la cordillera también hubo transformaciones importantes, pues se ha pasado de una tradicional inestabilidad política y falta de gobernabilidad, que casi siempre había caracterizado a Bolivia, a un periodo en el que se ha logrado mantener una relativa paz social y se han podido ejecutar políticas sociales y económicas de largo plazo. Lo cual, a su vez, es el resultado de las medidas de inclusión social que ha impulsado el actual gobierno para considerar en las decisiones nacionales a importantes segmentos de la sociedad, que habían sido históricamente marginados y discriminados.

Resultado de imagen para la punta del iceberg la aspiracion maritima bolivianaToda esta situación, que representa una suerte de inversión de papeles, donde la inestabilidad política y la debilidad del gobierno ya no son las características de Bolivia sino las de Chile, marca un contexto inédito en la historia de las relaciones boliviano-chilenas que ha trascendido casi inevitablemente en el tensionamiento y distanciamiento que estamos viviendo actualmente, que no sería tal sin los factores ya mencionados: el desconocimiento del otro, las discrepancias de las narrativas maestras y la subsistencia de varios temas pendientes. 

Este cambio de papeles, sin embargo, ya se ha comenzado a estudiar en los ámbitos académicos de ambos países. Una muestra de ello es el libro La Punta del Iceberg, la aspiración marítima boliviana y sus implicancias en la seguridad y defensa de Chile (2015), del Centro de Estudios Estratégicos de la Academia de Guerra de Chile, que analiza en detalle la situación política, económica y social de Bolivia desde la perspectiva de los investigadores chilenos: Pablo León, Cristian Faundes, Marjorie Gallardo, Osvaldo Cerpa, Andrea Gaete y Carl Marowski, con el prólogo de Don José Rodríguez Elizondo.

Por el otro lado, los investigadores bolivianos: Daniel Agramont, José Peres Cajias, Marwin Flores, Rodrigo Fernández y quien escribe; también han estado trabajando en un estudio sobre esta situación que pronto saldrá a la luz y que analiza tres aspectos clave de las relaciones boliviano-chilenas: 1) las causas de la extrema dependencia que tiene Bolivia de los puertos chilenos; 2) la aplicación histórica y presente del libre tránsito estipulado en el Tratado de 1904 y sus acuerdos complementarios; y 3) la relación que existe entre las élites económicas chilenas y el comercio marítimo boliviano.

Por todo esto, aunque en las actuales condiciones no es posible augurar una recomposición de nuestras relaciones en el corto plazo, ni tampoco el establecimiento de la paz y la amistad que merecen nuestros pueblos, tal como afirma Lavín; es evidente que al menos en ciertos ámbitos de estudio, existe la intención de construir las bases para superar esas desconfianzas y odiosidades, que por tanto tiempo nos han distanciado y nos han llevado al punto donde estamos. 

sábado, 10 de septiembre de 2016

Los actuales conflictos entre Bolivia y Chile

Por: Andrés Guzmán Escobari 
Publicado en Revista Pasos

Para ciertos conflictos no nos queda más que confiar en la justicia para que ésta pueda darles solución o al menos contribuya a lograr ese propósito; y para los otros, sólo podemos esperar que nuestros gobernantes tengan la sabiduría y la habilidad de restablecer los canales de diálogo y negociación.  

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Los conflictos entre Bolivia y Chile, que han surgido como resultado de los problemas derivados de la Guerra del Pacífico y de unas relaciones tradicionalmente complicadas y tensas; son de diversa índole y naturaleza pero actualmente todos confrontan el mismo problema: la falta de un mecanismo de diálogo y negociación intergubernamental para resolverlos.
En efecto, desde que Chile decidió cancelar la reunión de la Agenda de 13 puntos que, según lo acordado, tenía que realizarse en noviembre de 2010 en Arica; las conversaciones para resolver los problemas pendientes entre ambos países se han paralizado totalmente. No sólo se interrumpieron las conversaciones sobre el tema marítimo (punto 6) y el asunto del Silala (punto 7), sino también sobre todos los demás puntos de interés binacional como el cumplimiento del libre tránsito de Bolivia en los puertos chilenos, la rehabilitación del ferrocarril Arica - La Paz, el desminado de la frontera, el mantenimiento de las carreteras que sirven al comercio boliviano y otros temas importantes como el control del narcotráfico y el contrabando, entre otros.
Como resultado de esa situación, los temas del mar y del Silala fueron llevados a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por Bolivia y por Chile respectivamente, para que esa corte falle y declare que Chile tiene la obligación de negociar un acuerdo que dé a Bolivia un acceso soberano al Océano Pacífico en el primer caso, y para que esa misma Corte falle y declare que “el sistema del río Silala, y sus porciones subterráneas, son un curso de agua internacional que se rige por el derecho internacional consuetudinario” en el segundo caso.
Aunque el arreglo judicial es un mecanismo pacífico de solución de controversias ampliamente reconocido por la comunidad internacional, que no puede ser considerado como un acto inamistoso según la resolución 37/10 de la ONU, más conocida con la Declaración de Manila; las relaciones de ambos países se han tensionado seriamente desde que Bolivia interpuso su demanda sobre el tema marítimo en abril de 2013 y mucho más, desde que Chile hizo lo mismo respecto al Silala, en junio de 2016.   
Todo esto se agrava aún más con las controversias suscitadas en torno a la desviación por parte de Chile de los ríos Lauca y Caquena, que también podrían ser objeto de más demandas judiciales y de más confrontación verbal entre las autoridades.
Por un lado, el tema del río Lauca es ampliamente conocido por la opinión pública de los dos países pues su desvío provocó la primera ruptura de las relaciones diplomáticas en 1962. En esa ocasión, ante las protestas que hizo Bolivia principalmente ante la OEA, Chile amenazó con llevar el caso ante la CIJ para demostrar que no había actuado al margen de la ley al desviar esas aguas al valle de Azapa. Sin embargo, hasta la fecha, no concretó su amenaza.
Por el otro lado, el caso del río Caquena no es muy conocido y su desvío es aún más grave, no tanto porque su caudal desviado es mayor, sino sobre todo porque representa una flagrante violación de parte de Chile al Tratado de 1904. En efecto, según el artículo 2 de ese instrumento, el límite fronterizo entre ambos países debe seguir el curso del río Caquena, entre los hitos 92 y 93, pero como su trayectoria ha sido desviada hacia Chile a partir de los años 60 del siglo XX, la frontera también ha sido modificada. Lo cual, valga recalcar, representa una vulneración gravísima de parte de Chile al Tratado de 1904.    

Como vemos, los actuales conflictos entre Bolivia y Chile están ocasionado un tensionamiento y un distanciamiento creciente y preocupante entre ambos países, algunos no parecen tener solución temprana y los otros, ni siquiera se han abordado, pero es casi seguro que provocarán serios problemas en el futuro. Respecto a los primeros no queda más que confiar en la justicia, para que ésta pueda darles solución definitiva o al menos contribuya a lograr ese propósito; y para los otros, sólo podemos esperar que los gobernantes de ambos países tengan la sabiduría y la habilidad para restablecer los canales de diálogo y negociación, que son la mejor forma, sino la única, de lograr un entendimiento sostenible y duradero.  

jueves, 8 de septiembre de 2016

La destitución de Dilma Rousseff

El 31 de agosto de 2016, el Senado brasileño decidió destituir a la Presidente Dilma Rouseeff, en un proceso altamente cuestionado. Sobre el particular, tuve la oportunidad de expresar mi opinión en la siguiente entrevista.


En QNMP, con César Galindo, 01/09/2016 

domingo, 21 de agosto de 2016

La cercanía de la Tercera Guerra Mundial

Por: Andrés Guzmán Escobari

El autor señala que los conflictos internacionales y las tensiones que podrían desencadenar esta controversia armada “se han acentuado y agravado”.


Fuente: Gary Varvel (2015).
Sin el ánimo de exagerar, los conflictos internacionales y las tensiones que podrían desencadenar la Tercera Guerra Mundial se han acentuado y agravado en los últimos años a niveles ciertamente preocupantes. 

En efecto, a partir de 2011, el mundo ha sido testigo del estallido de guerras en Siria (2011), Libia (2011), Sudán del Sur (2013), Ucrania (2014) y Yemen (2014); y los problemas ocasionados por las invasiones de una coalición de países liderada por   Estados Unidos en Afganistán (2001) e Iraq (2003), lejos de solucionarse, se han profundizado y radicalizado seriamente con el empoderamiento del Estado Islámico, que ha logrado sembrar el terror no sólo en el Medio Oriente, sino también en Europa. 

De igual forma, las insurgencias de Boko Haram y Al Shabab en Nigeria y Somalia respectivamente, han provocado el esparcimiento del terrorismo en toda la región norafricana. A lo cual se suma el largo conflicto palestino-israelí, que no parece tener solución, y la disputa territorial entre Pakistán e India que tampoco es reciente. 

Todo ello ha trascendido a su vez, en el surgimiento de una de las peores crisis humanitarias de la historia que se expresa en el desplazamiento forzado de más de 65 millones de personas que han tenido que huir de la guerra y de la persecución, según la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR, 2015).

Por si fuera poco, las serias disputas territoriales que han surgido en el mar de China y en la península coreana, donde Corea del Norte ha estado desarrollando un programa militar de empoderamiento nuclear, son un reflejo más de un mundo que no parece haber aprendido de la devastación y de la miseria que dejaron las dos guerras mundiales (1914 – 1918 y 1939 – 1945). 

Pero si bien es cierto que la ONU y algunos de los países responsables de lo que está ocurriendo, como Estados Unidos, han estado trabajando en la solución de estos problemas, es evidente que sus esfuerzos no han sido suficientes para evitar el surgimiento de las nuevas guerras ni la terminación de los conflictos de larga data. 

Un caso particularmente grave es el de Siria, donde lo que comenzó como una protesta contra el gobierno de Bashar al-Ásad, en marzo de 2011, rápidamente se convirtió en una guerra civil de gran escala que ha cobrado la vida de cerca de medio millón de personas, y que ha enfrentado, por un lado, al Gobierno sirio – apoyado por Rusia, Irán y la agrupación política chiita-libanesa Hezbollah – y por el otro lado, a los grupos rebeldes, respaldados a su vez, por Estados Unidos y algunas de las potencias occidentales. Al respecto, es importante destacar que el presidente Barack Obama, de acuerdo con sus promesas electorales de no comprometer a su país en nuevas aventuras bélicas, se ha rehusado a intervenir en Siria, como su antecesor lo había hecho en Iraq y Afganistán. 

Por ese motivo, Obama se ha limitado a desplegar esfuerzos diplomáticos en el grupo que se ha conformado en Ginebra para pacificar la zona, que lamentablemente no ha logrado muchos avances, y a realizar bombardeos aéreos, en coordinación con los países de la OTAN, para debilitar a las fuerzas de al-Ásad y del Estado Islámico, lo cual, como era de esperar, tampoco contribuyó a resolver el conflicto.

Por su parte, Rusia, que tiene una base naval de importancia estratégica en Siria, ha vetado – con la ayuda de China–, cada una de las resoluciones propuestas por los miembros del Consejo de Seguridad para apaciguar al gobierno de Damasco que, en agosto de 2013, y sin importarle mucho la línea roja que había trazado Obama respecto a la prohibición de las armas químicas, arrojó gas sarín y mostaza sobre una parte de su población, presumiblemente rebelde, causando la espantosa, dolorosa e inhumana muerte de más de 300 personas. 

Ante esa situación, que demostró la debilidad coercitiva de  Estados Unidos, que no respondió proporcionalmente a este hecho que desafiaba su autoridad y vulneraba los preceptos más básicos del Derecho Internacional Humanitario, el presidente ruso, Vladimir Putin, decidió intervenir en el conflicto pero no con el objetivo de detener al Gobierno sirio, sino para defenderlo. En efecto, Rusia mandó aviones Su-30 con el fin de atacar a las fuerzas rebeldes y al Estado Islámico, lo cual, en lugar de contribuir a resolver el problema lo agravó y encendió las alarmas de la OTAN que por primera vez desde los tiempos de la Guerra Fría ha visto pasar cazas rusos, más allá de lo que fue la cortina de hierro. 

Otro caso de gravedad, y que también trae reminiscencias de lo que fue la Guerra Fría (1945 – 1989), es el conflicto que estalló en Ucrania. Allí, las protestas iniciadas en noviembre de 2013 contra la decisión del presidente Víctor Yanukovych de rechazar un acuerdo de mayor integración económica con la Unión Europea, trascendieron en un conflicto de proporciones que generó la preocupación de Occidente y el contento de la vecina potencia rusa. 

En efecto, después de que Yanukovych tuvo que huir, Putin dispuso la ocupación y la consiguiente anexión de la península de Crimea – reconocida por todo el mundo como parte integrante del territorio ucraniano–, con el justificativo de "proteger” y respetar la autodeterminación de sus compatriotas que viven en la zona. Pero si bien la anexión territorial no es nada nuevo para los rusos que durante siglos han seguido una política expansionista para asegurar su acceso a las aguas cálidas del Mediterráneo y del mar Negro, y de hecho, el mismo Putin hizo algo similar en 2008 cuando dispuso ocupar las provincias georgianas de Abjasia y Osetia del sur,  para los países del mundo occidental y sobre todo para los miembros de la OTAN, la jugada geopolítica del Kremlin es sencillamente inaceptable, pues no sólo representa una afrenta al sistema internacional de fronteras, sino que es la primera vez que se modifica el mapa de Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.        

Este increíble suceso, que ocurrió hace tan sólo dos años, en 2014, soliviantó divisiones étnicas en Ucrania que, a su vez, propulsó la realización de un referendo, mediante el cual, los habitantes de las provincias ucranianas de Donetsk y Luhansk, colindantes con Rusia, declararon su independencia. Pero como el gobierno de Kiev no reconoció los resultados de ese referendo, estalló la guerra entre por un lado, los ucranianos separatistas pro-rusos –que según Kiev y la OTAN están siendo financiados y apoyados por Moscú, aunque este último lo niega– y las fuerzas militares de Ucrania que, al contrario de los que se podía esperar, no están recibiendo el apoyo decidido de la OTAN ni de Estados Unidos, que han preferido mantenerse al margen. Pero si bien se han hecho algunos esfuerzos diplomáticos entre Ucrania, Rusia, Francia y Alemania, que se han reunido en Minsk para intentar el cese de las hostilidades, los acuerdos alcanzados en la capital bielorrusa no han sido respetados en el campo de batalla.  

Aunque explicada muy brevemente, toda esta situación, que una vez más nos demuestra que la violencia sólo genera más violencia y que el sistema internacional del mantenimiento de la paz, configurado en torno a la ONU, requiere una reestructuración que lo haga más eficiente,  nos permite advertir con mucha preocupación que la Tercera Guerra Mundial está cada vez más cerca.

sábado, 6 de agosto de 2016

191 años de independencia

El 6 de agosto de 2016, Bolivia cumplió 191 años de independencia. Una historia que refleja la esencia diversa de la nación boliviana, tanto en lo étnico como en lo geográfico. Al respecto, tuve el gusto de participar, junto al analista Fernando Mayorga, en la siguiente entrevista sobre la situación actual del país. 


                                             Último Round de Abya Yala, 05/08/2016

Hora 23 de Bolivisión, 06/08/2016

jueves, 28 de julio de 2016

La visita del Canciller Choquehuanca a los puertos de Chile

En atención a las numerosas denuncias de maltrato que los transportistas bolivianos elevaron a todos los medios posibles en el último tiempo y con el propósito de verificar el cabal cumplimiento del Tratado de 1904 y sus acuerdos complementarios, una comisión del Estado Plurinacional de Bolivia, liderada por el Canciller David Choquehuanca Céspedes, realizó una visita a los puertos de Arica y Antofagasta.
Al respecto, tuve el gusto de participar en la siguiente entrevista que fue grabada el 19 de julio de 2016, antes de que el Presidente Morales anuncie que Bolivia no actuaría en reciprocidad frente a la decisión chilena de denunciar el Convenio sobre exención de visas para funcionarios diplomáticos y oficiales.


En QNMP con César Galindo, 19/07/2016. 

miércoles, 20 de julio de 2016

La presentación de la Contramemoria chilena

El 13 de julio de 2016, el Agente de Chile ante la Corte Internacional de Justicia, José Miguel Insulza, en compañía del Canciller chileno, Heraldo Muñoz, presentó la Contramemoria de su país en el caso disputado con Bolivia sobre la obligación de negociar un acceso soberano al Océano Pacífico. Al respecto, tuve la oportunidad de expresar mi opinión en las siguientes entrevistas.


En Tres en línea de Bolivia TV, 06/07/2016



En último round de Abya Yala TV, 13/07/2016


domingo, 10 de julio de 2016

La islamofobia detrás del Brexit

Por: Andrés Guzmán Escobari
Publicado en La Razón (edición impresa)

La tibia defensa del proceso de integración europeo por parte de quienes propugnaron el Bremain, fue uno de los determinantes del triunfo del Brexit, que fue impulsado con un discurso islamofóbico.  

Un partidario del Brexit enfrenta a un musulmán. Fuente: World Bulletin
Existen varias razones para explicar el triunfo del Brexit (British exit o salida británica de la UE), entre las que destacan el resurgimiento del “espléndido aislamiento” que caracterizó a la política exterior británica durante muchos años y que al parecer ahora se pretende retomar, y la recuperación de la independencia político-económica que, según los propulsores de esta decisión, se había perdido desde que el Reino Unido ingresó a la Unión Europea (UE). Pero la razón más importante o al menos la más llamativa, es la islamofobia que estuvo detrás de esta determinación adoptada en el referéndum del pasado 23 de junio.

En efecto, dada la enorme preocupación que generó el surgimiento de grupos terroristas como Al Qaeda o el Estado Islámico (Daesh), que se basan en una versión distorsionada del islam para cometer actos de terrorismo; la seguridad de la población y las políticas de migración, se han convertido en los asuntos de más alta prioridad para los gobiernos de los países que participaron en las invasiones y/o bombardeos de Afganistán, Iraq, Somalia, Siria y Libia, todos ellos conformados por mayorías musulmanas.

Aprovechando esa preocupación y también los efectos de los gigantescos desplazamientos humanos que han provocado dichas invasiones y bombardeos desde el medio Oriente y norte de África hacia los países colindantes y Europa; las fuerzas de la ultraderecha británica, lideradas por el partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP por sus siglas en inglés) de Nigel Farage, han difundido un discurso euroescéptico e islamofóbico, que cuestiona duramente los beneficios de permanecer en la UE: oponiéndose a la política de inmigración europea que tiende a recibir cada vez más refugiados, criticando la exigua independencia que tienen los miembros de la UE para tomar sus propias decisiones en este y otros temas de interés nacional, y relacionando injustamente a todos los musulmanes y a sus manifestaciones culturales con el terrorismo yihadista.

Pero lo más lamentable es que estas ideas, que por la coyuntura y la desinformación generan una gran aceptación popular, no fueron rechazadas del todo ni por los conservadores que actualmente gobiernan, ni tampoco por los laboristas de centro-izquierda que son de la oposición pero que dijeron estar a favor de permanecer en la UE. Según las críticas, la tibia defensa del proceso de integración europeo por parte de quienes propugnaron el Bremain (British remain o permanencia británica en la UE), fue uno de los factores determinantes en el triunfo del Brexit (BBC, 24/05/2016).

Esta política nacionalista pero populista de la extrema derecha, que apela al desconocimiento de la población para conseguir votos, y que genera un escalofriante recuerdo de lo que fue el antisemitismo nazi de los años 30 y 40 del siglo pasado, está siendo aplicada por la ultraderecha de muchos otros países desarrollados, con la misma irresponsabilidad que determinó el retiro británico de la UE.

Efectivamente, en Estados Unidos, con un discurso muy parecido, Donald Trump, candidato republicano de la derecha populista, ha logrado cautivar a la mayor parte del electorado en las primarias de su partido de cara a las elecciones presidenciales de noviembre de este año, en una campaña signada por epítetos políticamente incorrectos y por una aversión absoluta y manifiesta a los inmigrantes, principalmente musulmanes y mexicanos. De hecho, si Trump es elegido como presidente, tendrá que cumplir sus promesas electorales de deportar a todos los inmigrantes indocumentados y de construir un gran muro en su frontera con México, entre otras cosas.  

Captura de pantalla de una entrevista de CNN a Donald Trump.
De igual forma, en Francia, Marine Le Pen, presidenta del partido de extrema derecha Frente Nacional, ha conseguido un importantísimo triunfo en las últimas elecciones regionales de diciembre de 2015, en las que su partido obtuvo la mayoría de los votos, y sólo pudo ser superado en una segunda vuelta, por la alianza de otros partidos de centroderecha e izquierda. De hecho, gracias a sus propuestas de prohibir el Corán y cerrar las fronteras a los inmigrantes, Le Pen también mantiene buenas posibilidades de convertirse en presidenta de su país, posición desde la cual podría promover el retiro de Francia de la UE y de la OTAN, tal como ya lo ha planteado.

En otros países de la Unión la visión islamofobica y euroescéptica también ha ganado espacios, como en Austria, donde Norbert Hofer del partido de extrema derecha, Libertad de Austria, obtuvo la mayor parte de los votos en las elecciones realizadas en abril pasado, siendo derrotado después por la centroizquierda, en la segunda vuelta, por menos de un punto porcentual (BBC, 22/06/2016).

En la misma línea, el Partido de la Libertad (PVV) del Reino de los Países Bajos, liderado por el ultraderechista Geert Wilder, ostenta actualmente la intención de voto más alta de todas las opciones para las elecciones legislativas que se realizarán en septiembre de este año, y eso gracias, entre otras cosas, a los llamados de su líder a “limpiar el país de marroquíes” (El País, 11/06/2016).   

Ante este sombrío panorama que parece nublarse cada vez más, especialmente para los cerca de 1.500 millones de musulmanes de todo el mundo, incluidos los no más de 50 mil terroristas del Estado Islámico; es bueno recordar que son los pueblos de los países mencionados los que en última instancia decidirán el futuro de Europa y Estados Unidos, y en buena medida también del mundo. En ese sentido, son esos pueblos los que tienen la responsabilidad de tomar las decisiones correctas, para evitar nuevos conflictos y para dar continuidad al proyecto de la UE que tiene que seguir siendo, con o sin el Brexit, el proceso de integración multilateral más avanzado e importante de la historia de la humanidad.  

El fin del modelo neoliberal

Por: Andrés Guzmán Escobari
Publicado en Página Siete

La crítica del FMI al mondelo neolberal es un indicador objetivo de que dicho modelo pronto llegará a su fin.  


La historia del pensamiento económico es una rama de la economía que estudia el nacimiento, evolución y fin de los paradigmas teóricos que han sido utilizados a lo largo del tiempo para mejorar la distribución de los recursos escasos de una sociedad y para promover el crecimiento y desarrollo económico de las naciones. 

Así, desde que el mercantilismo y la fisiocracia fueron adoptados como los paradigmas dominantes a principios de la edad moderna (s. XVII) por los jóvenes Estados-Nación europeos, muchos otros movimientos teóricos han predominado en las políticas económicas a lo largo de la historia. Entre los más importantes destacan los clásicos (liberales), neoclásicos, marxistas, keynesianos, monetaristas y, en nuestros días, los neoliberales (para muchos una variación de la escuela monetarista), que han conseguido imponer su visión como en el paradigma económico más importante de las últimas tres décadas.  

En efecto, desde que los gobiernos de Margaret Thatcher en Reino Unido y Ronald Reagan en Estados Unidos, aplicaran políticas de apertura y desregulación de mercados, y las combinaran con una reducción del aparato estatal al mínimo (dejando en manos de los privados buena parte de los servicios públicos), muchos otros países de todo el mundo adoptaron medidas similares que han marcado el surgimiento del referido paradigma neoliberal.
Margaret Thatcher y Ronald Reaga. Fuente: The Guardian
A principios de los años 90, tras la caída del muro de Berlín y la consiguiente desintegración de la Unión Soviética, que supuso el fracaso del modelo comunista que había propugnado Moscú desde 1917; Estados Unidos, como vencedor de la guerra fría, se concentró en expandir su modelo capitalista de corte neoliberal en todo el mundo. Para hacerlo en América Latina, diseñó un paquete de diez medidas de política económica conocido como el “Consenso de Washington”, que fue elaborado por John Williamson en base a las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Departamento del Tesoro estadounidense.

Bajo esas consignas, basadas principalmente en que los mercados se corrigen a sí mismos y que los esfuerzos de los gobiernos deben concentrarse únicamente en el control de la inflación; todos los países de la región - excepto Cuba -, aplicaron políticas neoliberales con resultados muy negativos en la mayoría de los casos: aumento de los déficits fiscales, altas las tasas de desempleo, y sobre todo, un sostenido incremento de la desigualdad e inequidad de los ingresos. 

Por ese motivo, los países más escarmentados empezaron a elegir gobiernos de izquierda desde finales del siglo XX y los otros, con algunos matices de la socialdemocracia, decidieron continuar por el camino de la derecha neoliberal.

Así, el modelo neoliberal, que según Joseph Stiglitz ha sido ideado para favorecer a determinados intereses y no al conjunto de la sociedad, pues nunca ha estado respaldado por la teoría económica ni por la experiencia histórica; ha sido defendido por sus propulsores con sendas explicaciones que, entre otras cosas, acusan a los responsables de su implementación de no haber seguido cabalmente las recetas de la política neoliberal (en términos de liberización y austeridad), y de haber contaminado los procesos de privatización (“capitalización” en Bolivia) con clientelismo y corrupción.

Pero si bien no podemos negar que esto último es cierto, los defensores del modelo neoliberal tampoco han podido explicar por qué tampoco se consiguió aumentar la productividad y disminuir las tasas de desempleo de los países en que se aplicó el modelo, tal como se tenía previsto.  

No obstante, a pesar de que tradicionalmente las explicaciones de los defensores del neoliberalismo han resultado insatisfactorias o al menos insuficientes, a finales de mayo, el FMI reconoció por primera vez las falencias de la agenda neoliberal en un artículo (clic aquí para ver el artículo) publicado en su página web, titulado Neoliberalismo:¿Sobrevendido? (Neoliberalism: oversold?), que destaca tres conclusiones inquietantes: “1) los beneficios en términos de aumento del crecimiento parecen difíciles de establecer cuando se considera a un grupo grande de países; 2) el costo en términos de aumento de la inequidad es prominente; y 3) el aumento de la inequidad a su vez, daña el nivel de crecimiento sostenible. Incluso si el crecimiento es el único propósito de la agenda neoliberal, los defensores de dicha agenda aun necesitan poner atención en los efectos distributivos”.

Estas afirmaciones, que por primera vez se enfocan en la causa de los problemas económicos y no en sus síntomas, como lo había venido haciendo el FMI en otras publicaciones, fueron duramente criticadas por algunos de los tradicionales defensores del modelo neoliberal. El diario británico Financial Times, reaccionó señalando que “El ataque contra el neoliberalismo es peligroso. Se da aire a los regímenes opresores de todo el mundo que también se posicionan radicalmente contra el liberalismo, y someten a sus poblaciones a una política económica ineficiente y a la desigualdad extrema usando todo el poder del Estado” (clic aquí para leer el artículo). Por su parte, la revista norteamericana Forbes (clic aquí para ver el artículo), aseguró que “el FMI no ha rechazado ni el neoliberalismo ni la austeridad, sólo los ha examinado”. Según esa publicación, el FMI “ha señalado que ciertos aspectos de la política económica de las últimas décadas no han funcionado tal cual como se había deseado y posiblemente se requiere un pequeño replanteamiento. Sin embargo, la orientación general de la política ha tenido efectos muy beneficiosos”.

No obstante, a pesar de estos últimos comentarios y teniendo en cuenta que siempre habrá quienes no lo quieran admitir, lo señalado por el FMI es un reconocimiento explícito, valiente y honesto, de que el modelo neoliberal tiene serias falencias, principalmente en cuanto a la redistribución equitativa de la riqueza, y es por tanto, un indicador objetivo de que dicho modelo pronto llegará a su fin.   

martes, 5 de julio de 2016

El lento desminado de las fronteras de Chile

Tras el anuncio que hizo el gobierno de Chile, respecto a que publicaría un libro titulado "Vocación de Paz", el Presidente Evo Morales pidió a las autoridades chilenas que primero retiren sus minas antipersonal y antitanque de la frontera, en un claro intento por resaltar la contradicción que existe entre el discurso pacifista de la actual administración chilena y el mantenimiento de minas antipersonal y antitanque en sus fronteras. Al respecto, y también en relación al ingreso de Bolivia al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se realizaron las siguientes entrevistas: 

Contraparte de Cadena A, 28/06/2016


La Primera de ATB, 29/06/2016


Lo que queda del día de Abya Yala TV, 29/06/2016


QNMP de Red Uno, 29/06/2016

sábado, 25 de junio de 2016

Los primeros pasos en la demanda chilena sobre el Silala

Después de que Chile presentara una demanda contra Bolivia sobre la naturaleza de las aguas del Silala, ambos gobiernos adoptaron las primeras medidas para enfrentar el proceso instalado en la Corte Internacional de Justicia, entre ellas, la preparación para la primera reunión de Agentes que tiene el propósito de definir el cronograma inicial. Al respecto, tuve la oportunidad de referirme a estos temas en las siguientes entrevistas: 

TVU, Por la Mañana, 20/06/2016.



Bolivia TV, Tres en Línea, 20/06/2016.


Abya Yala TV, 24/06/2016


domingo, 19 de junio de 2016

Mas entrevistas por el Silala

Después de que Chile presentara una demanda contra Bolvia ante la Corte Internacional de Justicia, para que la misma declare que "el sistema del río Silala, junto a sus porciones subterráneas, son un curso de agua internacional", se produjeron varios comentarios de las autoridades de ambos países y un duro intercambio de pareceres entre los Cancilleres David Choquehuanca de Bolivia y Heraldo Muñoz de Chile, en la Asamblea General de la OEA, celebrada en Santo Domingo - República Dominicana.

Sobre estos temas, a continuación dos entrevistas que me hicieron y la respuesta del Canciller boliviano, David Choquehuanca, a las afirmaciones de su homólogo chileno, que se permitió afirmar: "no existen temas pendientes entre Chile y Bolivia".


En Cadena A, Levántate Bolivia con Juan Carlos Arana, 15/06/2016. 


En PAT, Hola País, con Natalia Girard. 15/06/2016


Replica del Canciller David Choquehuanca en la Asamblea General de la OEA, 14/06/2016